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Juan Francisco Arregui “Para que la empresa funcione hay que quitarle muchas horas a la familia porq


La Vasconia se define como “una empresa de Servicios Agropecuarios. Trabajamos el campo y los cultivos en todas sus etapas: siembra, cosecha y aplicaciones.

Contamos con tecnología de última generación y un equipo profesional con amplia experiencia en el campo argentino. Esta combinación es fundamental para lograr eficiencia y rentabilidad.

Además brindamos soluciones y asesoramiento en administración agropecuaria. Desde la planificación hasta la ejecución de proyectos.

Sabemos adaptarnos a las diversas demandas de la actualidad agrícola, con una estructura ágil y flexible. Creemos en los beneficios del trabajo en equipo, la capacitación y el compromiso”.

Uno de los responsables de ‘La Vasconia’ es el ingeniero agrónomo, Juan Francisco Arregui quien en el programa ‘INTA en la Radio’ se refirió a los inicios del emprendimiento familiar.

“La Vasconia Servicios Agropecuarios es una empresa familiar que integro junto a mis dos hermanos actualmente y formaba parte mi padre también”, dijo Arregui.

Asimismo, agregó: “Arrancamos hace 22 años, mi papá venía con los campos pero el impulso de empezar a prestar servicios a terceros y agrandarse en la superficie de trabajo, a través de aparcería y arrendamiento, surgió tanto de mis hermanos como de motus propio”.

“Mi papá tenía la chacra y con los avatares de los años el mantener una familia le empezó a quedar chica, así que decidimos comenzar a trabajar afuera”, señaló.

E indicó: “Es una Pyme y contamos actualmente con cuatro empleados fijos más alguno temporario en época de cosecha”.

“Es un gran compromiso que tenemos, todas las mañanas nos levantamos pensando en salir a generar, no solamente a los empleados directos sino a quienes viven de los campos que trabajamos, al ser los encargados de producir el capital que tienen las personas que nos contratan y es la tierra”, consignó Arregui.

Seguidamente, sostuvo: “Es un gran compromiso que asumimos todas las mañanas porque detrás nuestro hay treinta personas que viven de nuestro trabajo porque a los dueños de las tierras debemos hacer rendir sus campos a partir de la labor que realizamos y ratificar esa confianza que depositada”.

“Es lo que nos motiva a arrancar, pero forma parte de un estilo de vida. No es solamente un trabajo porque en mi caso lo disfruto, no me da paresa levantarse, no hay sábado y ni domingo, llueva o truene estamos generando”, subrayó.

Además, Arregui remarcó: “Para mantenerse no podemos apartarnos de la realidad y la realidad nos marca que para seguir como empresa hay que ir ganando escalas. Cada empresa tendrá que buscar la manera de ir ganando esas escalas de diferentes formas”.

“Comenzamos ganando escalas a partir de la incorporación de maquinaria con alta capacidad de trabajo para prestar servicios a terceros, tanto productores grandes como productores chicos”, esgrimió, y puntualizó: “Significa muchas horas hombre trabajando y esfuerzo de nuestra parte, así pudimos agrandar esa escala en cuanto a servicio a terceros”.

“Cuando más personas empezaron a confiar en nuestro trabajo, tomamos otra etapa dentro de la empresa que fue incorporar campos con la política de aparcerías armando una especie de sociedad entre el dueño de la tierra y nosotros”, explicó.

Acto seguido, precisó: “Así venimos subsistiendo y por supuesto con la eficiencia de nuestra labor, reduciendo costos, haciendo compras directas, comercializando el cereal con los exportadores. En los diferentes eslabones de toda la actividad agropecuaria tratamos de achicar esa cadena lo más posible”.

“Tenemos que ser ordenados, además de tener un contador de suma confianza que entienda la actividad, conozca sobre qué estamos hablando”, espetó, y añadió: “El contador es un brazo derecho nuestro y todas las decisiones que tomamos están previamente analizadas y recibimos el asesoramiento del profesional”.

“La prolijidad cuesta pero es importante conservarla cuando se tiene porque puede perderse en muy poco tiempo y después volver a remontarla es muy difícil”, esbozó.

A este respecto, enfatizó: “La prolijidad pasa por los números, saber comprar y vender de la mejor manera, hay que hacer un promedio. También con los campos que trabajamos, que hace a la eficiencia del sistema”.

Arregui mencionó: “para que la empresa funcione hay que quitarle muchas horas a la familia porque en el campo todos los días tenés trabajo. Hay personas que no lo entienden, pero es un estilo de vida y un disfrute para mí”.

“Recién hace un año pude estabilizar al personal que trabaja con nosotros, es difícil y no pasa a veces por el sueldo sino por cuestión que le guste el trabajo. En general, el empleado bueno está ubicado y si el patrón es inteligente no lo dejará escapar”, especificó.

En tal sentido, expresó: “Un empleado con el sueldo básico y al pagarle todos los plus de cosecha, siembra y pulverización termina redondeando un buen sueldo de recibo más todo lo que estamos trabajando”.

“Quienes hablan de los sueldos miserables del campo es porque realmente no conoce o tienen una visión equivocada del sector”, remató Arregui.


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