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Cristina Del Valle Loza “Mis novelas no están escritas en momentos de felicidad porque son para vivirlos”

13-May-2019

Este viernes tal como estaba previsto se realizó la disertación, en el Salón Auditorio de OSDE Filial Chivilcoy, a cargo de la fisioterapeuta Cristina del Valle Loza.

La fisioterapeuta cordobesa Cristina del Valle Loza, se refirió al tema “Derecho a ser feliz. Poder organizar el caos”.

La charla estuvo basada en los siguientes postulados: “Tener sentido del humor, reírme de mis dolores, predisponer mi espíritu hacia la alegría, permitir que el foco de tensión se aleje de mi atención. Desarrollar la capacidad de crear alegría y bienestar en la tragedia. La resiliencia es el arte de navegar torrentes. Mi felicidad es mi responsabilidad”.

Cristina del Valle Loza nació y reside en Córdoba. Es fisioterapeuta -ejerció la profesión durante 25 años-. Desde el año 2000 se dedica exclusivamente a escribir. Conduce el taller de escritura como resiliencia y el Club de la Cicatriz que, por décimo año consecutivo, se consolidó como un espacio para quienes han pasado situaciones traumáticas y que aspiran a una mejor calidad de vida con la experiencia adquirida.

El gerente de OSDE Filial Chivilcoy, Darío Varela a este respecto manifestó: “Estamos con una conferencia que se hizo desear porque fue programada, tuvimos que reprogramarla porque a veces las condiciones naturales pueden jugar una mala pasada pero en esta oportunidad sí pudimos contar con Cristina entre nosotros”.

“La actividad de Fundación pudimos coordinarla con otra filial primeramente en Azul y ahora en Chivilcoy. Muy satisfechos de contar con la presencia de Cristina pero asimismo concretar una conferencia anhelada”, agregó.

En tanto, Mónica Timpone, del Departamento de Relaciones Interinstitucionales de OSDE filial Chivilcoy, expresó: “Contentos porque llegó el día, Cristina está en nuestra ciudad, una persona a quien le gusta hablar del presente, así que no diré aquello que hizo durante muchos años y actualmente se dedica a la escritura, tiene un taller, muchos libros y el ‘Club de la Cicatriz’ donde convoca a personas que vivieron situaciones traumáticas porque juntos pueden salir adelante”.

En tanto, Cristina Del Valle Loza ante todo comentó: “A la 1 de la mañana terminé en Azul y vine para Chivilcoy, en este periplo siempre digo que si queremos hacer reír a Dios hay que contarles nuestros planes”.

“Me siento muy cuidada por la Fundación OSDE, me gusta mucho hablar con las personas que me llevan en los viajes en lugar de dormir porque es la primera vez que lo veo y no sé si volveré a verlas, es una vida que se cruza con la mía. Y siempre es cruzarse en cada conferencia con las vidas de los invitados”, señaló.

“Es muy fácil ser feliz cuando nos va bien porque si tenemos todas las necesidades básicas cubiertas, tenemos la posibilidad de tener trabajo, amor, salud es sencillo ser feliz”, dijo, y añadió: “Mis novelas no están escritas en momentos de felicidad porque son para vivirlos. La tristeza, la depresión es el momento para escribir. A mí la depresión me salvó literalmente la vida, aprender a poner todo en las letras y encaminar todos esos pensamientos como seres rumiantes que somos y por eso el problema en la cabeza es enorme hasta que lo ponemos en papel y encerramos entre dos renglones. Lo más difícil es cuando se atraviesan las crisis y las tragedias, cómo es ser feliz en esas situaciones y de eso pretendo hablar”.

“El humor a los cordobeses nos hizo sobrevivir principalmente en tiempos de elecciones, tenemos una parte aborigen y la otra española, el sentido de la humor es una parte muy linda”, mencionó Del Valle Loza.

Asimismo, remarcó: “Tengo por costumbre casarme varias veces y de uno de mis maridos, el que más quise, porque todos ya fallecieron si volviera por algún milagro no tendría donde ponerlo pese a amarlo tanto. Los seres humanos nos reinventamos, soy otra y no aquella. Resucitamos, nos reciclamos, de eso se trata la charla, qué hacemos cuándo las cosas no vienen tan bien”.

“Una de las cosas que suelo decir con respecto a la crisis es que el miedo mata más que el infarto o el cáncer. La conjetura de voy a perder el trabajo, nadie entra, no vender, que los saquen de ese puesto laboral, penando sin saber lo que ocurrirá, se están adelantando al futuro, no está sucediendo. El miedo nos paraliza y la crisis”, consignó.

E indicó: “Provengo de una familia Eslovena y cuando mi abuela cruzó el mar solita con dos hijos con treinta años decía vino en la peor crisis de Argentina en 1.933, pero no se le puede entregar la vida que es tan preciosa al gobierno de turno, me la dieron a mí, los avatares políticos, sociales, económicos están en continuo cambio. Sea lo que sea que suceda debo saber cuáles son mis armas, mis herramientas para continuar”.

“El cerebro necesita una sola vez la información, si miramos tres o cuatro noticieros es la misma noticia, el cerebro se entumece porque ya se lo habíamos explicado. Hay que preservarse pero no solamente de lo tremendista porque necesitamos de los medios para informar no para enloquecernos pero principalmente de personas que son más tóxicas que un noticiero y tengo que saber preservarme, cuando recepto la persona que es negativa”, explicó.

Por último, subrayó: “Tememos un deporte los argentinos con la queja, nos quejamos siempre, no entendemos el milagro de abrir una canilla y salga agua, que un niño nazca sano, que realmente tengamos amor o un techo sobre la cabeza, naturalizamos el milagro con algo tan efímero, como dice Zygmunt Bauman que vivimos en una sociedad de tierra, hay que empezar entonces a tener mejores raíces”.

 

 

 

 

 

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