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Publicación Pedida El Amor Romántico hacia líderes políticos no es coherente con el pensamiento feminista

29-Nov-2019

Hemos asistido en estos días a una fuerte tensión política dentro de los Feminismos a raíz de las declaraciones de mujeres bolivianas como Silvia Rivera Cusicanqui o María Galindo de las cuales se ha hecho parte nuestra antropóloga argentina Rita Segato.

 

En una de esas pasadas reduccionistas nada inocentes de un medio como Infobae que se tomó el trabajo de hacer como que transcribía una nota de Segato dada a Radio Deseo de Mujeres Creando en La Paz, Bolivia, se sembró el germen de la desarticulación de un trabajo teórico de larga trayectoria y demasiado éxito político para una derecha que en la región está agarrándose con uñas y dientes de un poder que tiende a escurrírsele de las manos, como otras veces ocurriera durante el siglo XX.

 

La diferencia es que en este Siglo XXI el Feminismo ha logrado atravesar las agendas políticas de casi todo el mundo, y está -aunque muchas veces cooptado por sectores de la política- definitivamente anclado en la conciencia ciudadana de una parte nada despreciable de la gente.

 

Nunca un golpe de Estado ha ocurrido sin el desgaste necesario de la figura política sobre el que recaerá.

 

Un golpe de Estado siempre necesita del desgaste y del desprestigio de cualquier líder o lideresa política.

 

En Bolivia ha ocurrido algo nuevo: mujeres indígenas y blancas del feminismo boliviano expresaron su rechazo a sostener a un líder en aras del amor romántico llevado a la política, y en medio de un zarpazo dado en términos regionales por el Imperialismo mundial con Trump a la cabeza, esta maduración política de un sector del feminismo boliviano, dio testimonio del desgaste de su líder más allá de que el mismo fuera refrendado por más del 47% de los votos.

 

En una entrevista realizada por la periodista Aristegui de la CNÑ a Evo Morales, la misma le preguntó si acaso él no consideraba que los resortes institucionales aplicados para su nueva postulación no encerraban en sí el germen de un problema de legitimidad política.

 

Evo Morales manejando la cabeza dio a entender que asumía que eso podía ser así, al tiempo que explicaba que la decisión política había estado en manos de los comités cívicos, sindicatos y más organizaciones, y dejando entrever - a mi subejtivo criterio- que la cuestión lo había sobrepasado en un momento histórico donde el acecho del Imperialismo se hacía más sostenido y peligroso.

 

Así las cosas las feministas bolivianas críticas a Evo, aunque no al proyecto histórico y político que Evo representa, pusieron en jaque a la opinión pública de su propio palo con una mirada alternativa que las convirtió, ante gran parte de la ciudadanía latinoamericana en "cómplices de oportunidad" del Golpe de Estado llevado a cabo en Bolivia por Camacho, Mesa y Añez con el apoyo policial, militar y eclesiástico de un nuevo actor político: las Iglesias Evangélicas a las que el feminismo no les hace ninguna gracia.

 

Huelga decir que la mirada de este sector crítico a Evo Morales del feminismo boliviano no es nueva, no obstante cuando alcanzó resonancia en la voz de Rita Segato que casualmente se ha convertido en una referenta teórica de la clase política en varias partes del mundo, el poder desplegó su estrategia Patriarcal para la desarticulación del feminismo; la misma política de desarticulación que los españoles aplicaron durante la conquista y la misma de la que se quejan las mujeres feministas bolivianas como una deuda de Evo con el proyecto popular en su país.

 

Ha sido una gran lección que al feminismo mundial han dado estas mujeres bolivianas: el amor romántico tampoco es para sostener cualquier tipo de líder político aunque sea el único que diga oponerse al imperialismo.

 

Habiendo entendido esto es oportuno decir que las feministas estamos en condiciones de no soportar cargas impuestas por el patriarcado en aras de un "bien mayor" porque ya sabemos que "soportar" nunca nos ha traído más que opresión.

 

Así las cosas y dando cuenta de que me digo y reafirmo yirigoyenista y alfonsinista, debo también decir que cuando así me declaro en realidad estoy suscribiendo a un proyecto latinoamericanista de liberación, a la defensa de la autodeterminación de los pueblos, a las democracias y la equidad de género y diversidades.

 

Y que no ignoro que Hipólito Yrigoyen fue un macho de su época que no era precisamente ejemplar en el modo de relacionarse en términos personales con las mujeres y que además parece haber sido bastante irresponsable con sus paternidades de las que no se hacía cargo.

 

Tampoco oculto que me molesta cuando las críticas de Raúl Alfonsín a Elisa Carrió, persona despreciable para mí, se centraron más en su salud mental que en sus prácticas políticas y tal vez por ello aún la tengamos dando vueltas y viviendo de hacer daño.

 

Tampoco ocultaré que Florentina Gómez Miranda le reclamaba a Raúl Alfonsín el apropiarse de sus iniciativas e invisibilizarla.

 

Amar o adscribir ideológicamente a un proyecto político no significa sucumbir al amor romántico por los líderes o lideresa que lo encarnaron en algún momento de la historia.

 

La autonomía: capital que al poder y en especial a las derechas les causa pavura, es potestad del feminismo como construcción política, filosófica, cultural e histórica.

 

Por ello podemos ser suscriptoras de todo proyecto político popular que atienda a la liberación de la región sin necesidad de -por miedo, coyuntura, buen gusto, o cualquier otro razón- resignar nuestra independencia de criterio a la hora de escribir la historia y la política.

 

María Laura Razzari

Concejala Mandato Cumplido

 

FORJA Chivilcoy

Frente de Todxs Chivilcoy.

 

 

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