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David Miazzo: “No tenemos un problema de precio de la carne sino de poder adquisitivo"

Según un nuevo informe de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) la carne es el producto más afectado por la “mochila” de los impuestos, de $531 de precio promedio por kilo, $149 son impuestos.

Se registra que la carne tuvo un precio promedio de $531 por kilogramo, de los cuales la cría representa $158 (30%), el feedlot $141 (27%), el frigorífico $35 (6%), la carnicería $47 (9%) y los impuestos $149 (28%). El maíz representa el 15% del precio del novillo y 11% del kilo de carne al mostrador.

Por tal motivos, Radio del Centro consultó a David Miazzo, Economista en Jefe de FADA, quien en principio comentó: “Analizamos la composición de los precios, otra discusión también es la suba que no necesariamente se explica en la composición, en términos de cada uno de los eslabones y cómo participan sobre el precio final que los consumidores pagamos en las carnicerías”.

“En el fondo tenemos una cuestión inflacionaria relacionada a la emisión monetaria que se genera para financiar el déficit público porque no solamente la suba de precios está en el mercado de la carne, debido a que tenemos un problema macroeconómico donde la moneda está perdiendo valor y cada vez precisamos más pesos para comprar el mismo kilo de carne, litro de leche, litro de leche, la misma remera o camisa”, explicó Miazzo, y puntualizó: “Por distintas cuestiones relacionadas al aspecto político no se quiere tocar el origen y causa del problema, se intenta actuar sobre las consecuencias buscando culpables hacia dentro de las cadenas”.

“En el caso de las cadenas de las carnes es justamente donde formadores de precios, grupos concentrados, entre otros, realmente pierden mucha fuerza porque es una de las más competitivas que tiene el país donde intervienen miles de productores agropecuarios, cientos de feed lot comerciales, cientos de frigoríficos donde los más grandes llegan a explicar un 5 por ciento de la faena nacional”, dijo, y agregó: “Si bien tenemos grandes cadenas de supermercados, por la cultura de comercialización argentina, gran parte se comercializa en miles de carnicerías distribuidas en el interior del país. No hay ningún actor en la cadena con un poder de fijación de precios, un gran poder de negociación que explique está ocurriendo algún tipo de especulación o manipulación”.

“Termina siendo a consecuencia de la falta de confianza e inflación que problemas de funcionamiento hacia dentro de la cadena”, consideró.

“No tenemos un problema de precio de la carne sino de poder adquisitivo, los consumidores venimos perdiendo poder de compra desde el año 2018 en una economía signada por la caída de la actividad económica, la inflación y devaluación”, subrayó el economista, y espetó: “Cada vez nos cuesta más comprar carne, pan, leche, tomates o nafta cuyo precio la maneja el estado a través de la principal empresa petrolera como YPF que es punta”.

“Las medidas sobre la intervención de las exportaciones no bajarán la inflación porque nada tiene o muy poco que ver con el precio de la carne”, consignó Miazzo.

Asimismo, esgrimió: “Con esta medida los precios de la carne posiblemente en el corto plazo disminuyan pero en el mediano plazo, vía mayor inflación y menor producción de carne producto de la baja inicial de precios, tendremos el mismo nivel de precios aunque con menos producción, menos empleo, menos actividad económica y menos exportaciones que es justamente aquello que necesitamos para salir. El problema de Argentina es de crecimiento de poder adquisitivo”.

“De cerrarse la exportación en el corto plazo sí podremos encontrar los cortes de carne más baratos debido a que se está exportando alrededor del 30 por ciento de la producción”, esbozó, aunque añadió: “Si de repente meto en el mercado un 40 por ciento más de carne con consumidores que siguen teniendo el bolsillo más debilitado claramente el precio de la carne en el corto plazo bajará, pero algunos meses hasta que empiece a caer la producción y los precios subirán”.

“En el año 2006 se anunció un cierre de exportaciones por 180 días, el mercado de carne terminó intervenido por 9 años hasta 2015”, recordó, y acotó: “Hasta el año 2006 el precio de la carne en el mercado interno costaba 2,70 dólares, en 2012 llegó a valer 8 dólares y se mantuvo relativamente estable hasta 2015. Con intervención de exportaciones y todo, el precio de la carne se multiplicó por 3”.

“Tenemos un precio promedio del asado de 6,50 dólares o con 80, estamos más bajos incluso que en el período donde las exportaciones estuvieron intervenidas”, afirmó Miazzo.

“Tenemos ciertos cortes que son los de mayor calidad que van a Unión Europea con un valor de mayorista en la exportación superior a los mil pesos el kilo, si terminara en las carnicerías de nuestro país costaría 1.500 pesos el kilo”, expresó, y amplió: “Son cortes que generan un ingreso de divisas al país muy importante, empleo e inversión en el medio. Una serie de cortes que van a la exportación y difícilmente serían consumidos en Argentina porque de hecho la parte que no va si queda en el país como asado, matambre”.

“En los últimos años también empezó a exportarse la vaca a China que se usa más con fines industriales, una producción que normalmente quedaba en el mercado interno pero estamos acostumbrados, sin importar los niveles de ingreso, a un animal chico, con poca grasa, muy tierno y la vaca no cumple esas funciones que en las carnicerías es muy difícil de vender, es lo se exporta a China”, remarcó.

A este respecto, aseveró: “Gran parte de las exportaciones no compiten con el mercado interno porque no son los mismos animales ni frigoríficos los habilitados a poder exportar”.

“La carne en Argentina no es cara sino más barata que en Uruguay, Paraguay, Brasil que también son productores y exportadores de carne”, enfatizó.

A continuación, expuso que, “El problema del peso es que con tanta pérdida de valor pierde referencia para las cosas. Si en un año tengo 50 por ciento de inflación no tiene sentido decir el costo del asado en pesos hace un año porque no sabemos qué significaba”.

“Tenemos un problema de pérdida de valor de dinero producto que se emiten más pesos de aquello que se pueden avalar y termina siendo totalmente inconducente actuar sobre las consecuencias que es el aumento de los precios”, planteó.

Por último, Miazzo exhortó: “No tiene ningún sentido que se ponga una medida sobre el aumento de los precios si el problema que generó ese incremento sigue estando vigente. Daña a un sector productivo como la carne que genera 400 mil puestos de trabajo en toda la cadena, 3 mil millones de dólares anuales en exportaciones para intervenir un precio donde no solucionaré el problema de la inflación y un año el precio de la carne no subirá un 50 por ciento sino un 35 y estamos en la misma”.

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