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“JxC tiene que frenar al ‘Kirchnerismo’, mantener una unidad y elaborar un programa de gobierno"

El Diputado Nacional Bloque Unión Cívica Radical, Alvaro de Lamadrid, se encuentra recorriendo la provincia de Buenos Aires y este viernes estuvo en Chivilcoy.

Junto al presidente del comité radical de nuestra ciudad, Santiago Hourcastagne, visitaron los estudios de Radio del Centro donde aprovechamos para dialogar acerca del presente del radicalismo y de Juntos por el Cambio, las elecciones legislativas de este año y algunos proyectos que presentó en la Cámara.

-¿Qué lectura hace del triunfo de Abad y Hourcastagne?

-Apoyamos a Maxi Abad en la provincia y a Santiago Hourcastagne en Chivilcoy porque consideramos que el radicalismo en ambos tienen figuras que no solamente renuevan sino que son dirigentes con pensamiento radical y permitirán que el partido se posicione fuertemente en la provincia de Buenos Aires y encabece un proceso de disputa del poder. El radicalismo tiene que volver a sus fuentes, a sus orígenes y en esta elección que es tan importante para los argentinos poder actuar con grandeza, elaborar un programa y una acción de gobierno clara para expresar a la sociedad frente a aquello que está ocurriendo.

Se precisa de un plan de alternativa, de salida frente a lo que ocurre en la provincia y en la ciudad.

No tengo dudas que harán una muy buena gestión en el inicio de un proceso que rendirá frutos.

-¿Tan importante es esta elección legislativa?

-Es una elección bisagra, los argentinos nos encontramos en una encrucijada, como sucedió en el año 1.983, donde la contradicción fundamental era si volvíamos a la democracia, la entrada a la vida o la dictadura y en esta elección se juegan los cimientos de la democracia. Es una elección que define si habrá Cristina o justicia, si habrá justicia o autoamnistía del poder. Algunos diputados de un lado o de otro pueden cambiar ese mapa por eso la actual elección, aunque no se elija presidente, gobernador o intendente es bisagra para los argentinos; se ponen en juego cuestiones de la sociedad del mundo moderno que la política mundial saldó desde hace muchísimos años.

Estamos defendiendo ideas y valores que ya habían sido conquistas; sin embargo, actualmente volvemos bajo mínima que debemos defender la libertad, la independencia de la justicia, la división de poderes, que el poder tenga control, rinda cuentas, que no haya discrecionalidad y hegemonismo.

Tenemos que explicar que en democracia la división de poderes no se discute y es uno de los pilares de la democracia, por eso esta elección es tan importante frente a un gobierno que utilizó la pandemia para ir hacia más autoritarismo, que tiene un plan hegemónico de pensamiento único, de avasallamiento no solamente de las instituciones sino de toda voz disonante o discordante.

-¿Juntos por el Cambio en el contexto que describe?

-Juntos por el Cambio tiene una tarea fundamental divida en tres ejes: frenar al ‘kirchnerismo’, mantener una unidad que garantice a los argentinos tener una alternativa en 2023 y elaborar un programa de gobierno, no para ganar la elección sino para cambiar al país. Todo hay que hacerlo de manera simultánea, por eso que el desafío es enorme, debemos estar a la altura de las circunstancias y no tenemos derecho a equivocarnos.

-¿El radicalismo dentro de la coalición?

-El radicalismo está bien, está fuerte, con muchas ganas y entusiasmo, tratando de generar una renovación que nos revincule con la sociedad, elaborando programas de gobierno, hay importantes movimientos en todo el país. Tenemos una dirigencia muy importante que está surgiendo que junto a los de mayor experiencia apuntalarán una nueva era y ante todo una injerencia, sana y virtuosa, dentro de la coalición.

Amén de los candidatos, Juntos por el Cambio debe encontrar una forma respetuosa, muy clara frente a la sociedad de dirimir su liderazgo con mucha organización y posibilidad que esas diferentes actividades que tiene el espacio se puedan conjugar y a través de procesos internos comuniquemos quienes encabezarán las listas y eventualmente sean los candidatos a los cargos ejecutivos.

Me interesa el programa de gobierno principalmente y debe estar impregnado de ideas radicales y de transformaciones porque Argentina no aguanta más, necesitando que se hagan sí o sí.

-¿Qué propone para cambiar al país?

-El objetivo no es ganar una elección, hay que aprender del pasado y cambiar el país porque no aguanta más seguir adelante sin una reforma sindical, no tener una verdadera reforma política, no aguanta más sin una reforma fiscal que debe provenir de una nueva ley de coparticipación federal, de mecanismos que no clarifiquen aquello que debe ser la oferta que los partidos realicen a la sociedad como la ‘Ficha Limpia’, la ley de extinción de dominio, muchísimas cosas que debemos hacer y garantizar que serán realidad.

Hay que poner a la educación como un eje central, una política para los jóvenes que se están yendo del país y asegurarles un norte, un futuro. Qué haremos con los jubilados y un régimen previsional, temas grandes que necesitan una respuesta a todas esas cuestiones. Por lo tanto, no es ganar una elección en 2023 sino gobernar Argentina y hacer los cambios que el país pide a gritos.

-¿Qué conclusiones saca de sus recorridas?

-Cuando recorremos el país, nos encontramos con argentinos que están atravesando diferentes vicisitudes, se están empobrecimiento en silencio frente a la situación acuciante que están viviendo en esta pandemia.

Las vacunas llegarán, pero ¿significará que está todo bien, que no pasó nada?, al contrario debemos ocuparnos de la post pandemia. Hay que pensar un plan de recuperación de Argentina que se ocupe de dar respuesta a todas esas cuestiones.

Además de la pandemia del virus, tenemos la pandemia del hambre, hay que ponerlo sobre la mesa y debatir aún durante la pandemia.

-¿Por qué no hay políticas de estado en Argentina?

-No encontramos mecanismos para estabilizar la normalidad institucional. Ahora regresa el ‘kirchnerismo’ recargado con una vieja agenda inconclusa del ‘ir por todo’, por lo tanto no está pensando en una política de estado y solucionar las cosas sino por el contrario, debido a que a los problemas en lugar de atacarlos y resolverlos se los oculta, ni siquiera atenuarlos sino diferirlos.

El gobierno tiene que informar de un plan de vacunación, si es lógico que haya una rendición de cuentas, si es normal que haya división de poderes y tener justicia, si funcionarios que delinquen pagan por sus responsabilidades e ir presos, estamos dando discusiones que en el mundo ya están saldadas como si es normal o no que nuestros productores puedan exportar, si es normal o no que nuestros niños puedan estudiar.

Por lo tanto, el plan del gobierno va hacia atrás, al que llamo la retrotopía que sería una utopía invertida. La agenda del gobierno atrasa 50 años.

Hay que dar un canal de freno, caso contrario, la situación será peor y después empezar a pavimentar un camino hacia la normalidad institucional, es muy grande lo que debemos hacer pero muy peligroso sino direccionamos las cosas hacia el camino correcto.

-¿Qué contiene su Reforma Sindical?

-Presenté un proyecto en el congreso de reforma sindical. Argentina no aguanta más que sean los sindicalistas quienes deciden si se puede estudiar, si se puede volar, si se puede trabajar, si se puede producir, si se puede circular. La reforma debe ser de modernización, transparencia y democratización. Actualmente en Argentina es más difícil presidir una Asociación Sindical que ser Presidente de la Nación, son sindicalistas eternos, son empresarios, que en lugar de defender a los trabajadores los llevan a una situación de esclavitud, de no derecho en muchos casos impidiendo que el país no pueda crecer ni desarrollarse, en contra de la producción, en contra del campo, de las producciones y de las inversiones. Un sindicalismo que se vanagloria de atacar empresarios y ahuyentar inversiones, no puede ocurrir más.

Por lo tanto, la reforma propone que los jerarcas sindicales no puedan estar más de dos mandatos y luego no puedan continuar ni su esposa, ni su hermana, ni su hijo, ni su padre, ni su pareja. Es una cuestión de sentido común porque si tenemos una sola reelección para Presidente de la Nación cómo un jerarca sindical puede estar 54 años.

-¿Y la Reforma Política?

-Terminar con la lista sabana, viene la boleta única y mecanismos de transparencia. Asimismo, implementar la ‘Ficha Limpia’ porque no puede ser que un candidato esté procesado, condenado o con pedido de captura y pueda serlo, hacia esa sanidad republicana debemos ir y al peronismo no le interesa hacerlo.

Si hay una forma de votar cuidando a la gente en pandemia es con la boleta única. En lugar de esperar para vacunar más el gobierno, si realmente le interesa la gente, tendría que haber optado por la boleta única de papel: un presidente de mesa, con un ayudante y un policía.










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