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¿Y si hacemos una rifa?

2ª parte


Ejemplo de rifa por cedulillas, fechada el 12 de mayo de1826. El encabezado expresa que se trata de una rifa para “mayor diversión y entretenimiento en las próximas fiestas mayas” las que tendrán lugar “con previo acuerdo del exemo. [excelentísimo] Señor Presidente de la República”, que en ese momento era Bernardino Rivadavia. La rifa se efectuaría “por cedulillas en el orden y método establecido”. Las cedulillas eran billetes o papeles numerados, mediante cuya adquisición se participaba en el sorteo. La voz cédula, es de origen latino, deriva del vocablo schedŭla, el que a su vez proviene de scheda (hoja de papel). El Diccionario de la Real Academia Española define a la cédula (en una de sus acepciones) como “un pedazo de papel o pergamino escrito o para escribir en él alguna cosa". El pequeño tamaño del papel justificaba, en este caso, el nombre de “cedulilla”. [1]

 

Seguramente el señor Contreras obtuvo una buena ganancia con su rifa y por ello pidió autorización para organizar otra en los días 24, 25 y 26 de mayo. Otra solicitud parecida a la anterior elevó el joyero Toribio López quién en los mismos días que Contreras se proponía rifar alhajas de oro y plata valuadas en 20.000 pesos.

Estas nuevas solicitudes motivaron que el municipal Fajardo opinase que había llegado el momento de reglamentar las rifas a fin de

 

“asegurar en lo posible la legalidad de este negocio y garantizar debidamente a los compradores en el supuesto que ahora continuaran más a menudo concurrentes a ese negocio”. [2]

 

La moción presentada por Fajardo   fue aprobada y se redactó un reglamento para rifas que establecía que los premios debían depositarse en el salón municipal donde serían tasados y allí mismo serían entregados a los gana­dores por un empleado de la comuna.   También se establecieron los impuestos y se tomaron otras medidas tendientes a controlar el juego.

Días más tarde se autorizó a Lactance Bonderrut a rifar relojes y alhajas por valor de 15.000 pesos. Pero es evidente que el sistema de “cedulillas” trajo inconvenientes y por ello en julio de 1868 se prohibió el uso de las mismas y solo se autorizarían las que emplearan billetes.

La primera rifa autorizada mediante esta resolución fue la organizada por el señor Carlos Fallener, quién rifó una vivienda que había   sido valuada por el albañil Pedro Degiorgi en 20.000 pesos.

El siguiente documento demuestra la vieja costumbre chivilcoyana de la venta de rifas, por ejemplo, para allegar fondos a instituciones de bien público:

 

                “Buenos Aires, mayo 10 de 1868.

 

Al señor Juez de Paz del Partido de Chivilcoy.

 

                                    Tengo encargo de la Comisión que presido para dirigir a V. esta comunicación solicitando de ese Partido un auxilio pecuniario a favor de la Asociación Filantrópica de los heridos ar­gentinos. [3] El modo de obtenerla es ofreciéndole simultáneamente un pasa­tiempo o distracción en los días de las próximas fiestas Mayas, que, según noticias llegadas a esta Comisión, el vecindario de ese Partido se dispone a celebrarlas dignamente. Me refiero al juego de una rifa de cedulillas con premios en moneda corriente, y por medio de una combinación provechosa, al mismo tiempo para el que juega, como   para el objeto filantrópico que la promueve, ofreciendo también una completa garantía para el público.

              

Saludo a V. con mi más distinguida consideración. Emilio Castro (Presidente) - Julio Julianez (secretario)” [4].

 

Ignoramos como terminó este trámite, pero hemos rastreado el desarrollo de otros que prosperaron.

De todos modos, el negocio de las rifas sufre diversas alternativas y no siempre se obtienen elevadas ganancias, ello queda demostrado desde los inicios de esta actividad. Así por ejemplo el ya mencionado   señor Santiago Iraldi que había obtenido autorización para rifar la casa hotel y otros premios, solicitó a la Municipalidad

 

“un segundo plazo hasta el primer domingo de enero del año venidero para la rifa anunciada de su casa y tierras, en atención a no haber podido expender aún ni la mitad de los billetes”. [5]

 

Rubén Osvaldo Cané Nóbile

 

Citas

1) – Benarós, León, “Rifa de Mayo de 1826”, ob. cit., pp./sn. 2) - Granje, José María, La Tradición…, ob. cit., pág. 6. 3) - Se refiere a los heridos en la Guerra del Paraguay o de la Triple Alianza (1865-1870).4) - Fontana, Chivilcoy a través del Archivo Municipal (Inédito).

5) - Grange, La tradición…, ob. cit., pág. 6.

 

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