38 autómatas papales votaron por el aborto clandestino


La Iglesia Católica es un sector que ha elegido -desde su oficialización como religión del Estado por vía del emperador Teodosio en el año 380- no guiarse por la ciencia y sus adelantos y en cambio combatirlos. Hay miles de ejemplos, el más bruto entre otras centenas es: ¡no usen preservativos!.

La Iglesia es un ente conspirativo que se deja llevar por mensajes místicos desde ultratumbas que sólo decodifican los altos mandatarios vaticanos, intérpretes de la palabra divina sobre la Tierra y que pretenden dictar clases de moral, cuando la llamada Santa Sede es el principal reservorio de pedófilos del planeta. Estos abusadores consideran, como en la antigua Grecia, que mantener relaciones con niños es una práctica aceptable y que apañar a los miembros del clero que practican el abuso sexual de niños es una forma de honrar las tradiciones.

Sus creencias y costumbres morales son disparatadas para el siglo XXI porque fueron establecidas en el siglo V por una sociedad de beduinos que se trasladaban a lomo de burro. Del análisis de los textos bíblicos sólo surgen fábulas incomprobables que pueden ser aceptadas para consumo personal pero no para guiar la conducta social de las masas en un período donde las investigaciones científicas y los adelantos están todo el tiempo cuestionando el arcaiquismo moral en el que vivimos. La religión sólo puede ser aceptada socialmente como una práctica personal destinada a lo privado, nunca como una imposición social.

Los 38 senadores que votaron para que el aborto clandestino continúe haciendo estragos fueron 14 del PJ, 9 de la UCR, 5 del PRO, 2 del FPV y 8 partidos provinciales: Juan Carlos Romero (PJ) , Alfredo De Angeli (PRO), Rubén Uñac (PJ), Rodolfo Urtubey (PJ, quien justificó las violaciones), Ángel Rozas (UCR), Roberto Basualdo (PJ), Pedro Braillard (PRO), Carlos Espínola (FPV), Carlos Menem (PJ), Carlos Reutemann (PJ), Claudio Poggi (PJ), Dalmacio Mera (PJ), Maurice Closs (PJ), Mario Fiad (UCR), Esteban Bullrich (PRO), Federico Pinedo (PRO), Guillermo Snopek (PJ), Julio Martínez (UCR), Gerardo Montenegro (Fte. Popular), José Alperovich (PJ), José Mayans (PJ), Julio Cobos (UCR), Juan Carlos Marino (UCR) y Adolfo Rodríguez Saá (PJ).

Las senadoras Ada Itúrrez (Fte Cívico), Silvia Giacoppo (UCR), Silvia Elías de Pérez, Blanca Porcell de Riccobelli (Fte Cívico), Miriam Boyadjián (Mov Pop. Fueguino), Marta Varela (PRO), María Teresa González (PJ), María Fiore (Partido Renovador), María Belén Tapia (UCR), Magdalena Solari (Al Fte. Renovador de la concordia), Inés Blas (Argentina Federal-Catamarca), Inés Brizuela y Doria (UCR), y Silvina García Larraburu (FPV).

Estos 38 siervos del Vaticano se postraron frente a la injerencia de un estado extranjero que les impuso mantener en el sojuzgamiento y la tutela al físico y la mente de las mujeres.

La Iglesia ya había boicoteado 24 horas antes la movilización de las mujeres a través de sus agentes infiltrados en las organizaciones populares como quienes medran en las centrales de trabajadores, ATE y CTA autónoma, una dirigida por Isasi y otra por el Cachorro Godoy, quienes junto al movimiento derechista fundado por el Papa/Grabois/Vera, la CTEP, con la presencia del Movimiento Evita –Emilio Pérsico- la CCC y Barrios de Pie se movilizaron desde la Iglesia de San Cayetano hasta Plaza de Mayo. Todos entendiendo que una marcha a 24 horas de la gran movilización por la despenalización del aborto era restarle cientos de compañeros que fueron a requerimiento del Papa Francisco a Plaza de Mayo.

Pero el Gólgota que Francisco les había marcado para ese 7/8 a la mañana temprano en Lanús tenía una primera “misión”: darle una donación a un comedor parroquial ubicado en Klosterman y Tucumán de la Parroquia San Juan María de Vianey, que según los vaticanistas “da de comer a 400 personas y el estado argentino está ausente” ¿Y el estado Vaticano necesita que los menesterosos le acerquen una donación a las iglesias católicas con los millonarios subsidios que recaudan del bolsillo de los contribuyentes argentinos?

Para darle un tono épico al armado electoral del PJ -que de esto es de lo que se trata toda la movida papal- las organizaciones bendecidas por el Papa marcharon con las consignas: “Emergencia Alimentaria, Urbanización, infraestructura social y tratamiento de adicciones”. Una agenda pobre si se entiende que las consignas imponen algún tipo de lucha.

Las organizaciones lanusenses llamadas a integrarse al armado político derechista de “Panchito” Bergoglio fueron: Barrios de Pie, Frente productivo de Lanús, UB Justa Libre y Soberana (PJ) con Gabriel Sandoval del PJ Lanús, CTA Lanús/ Lomas, Agrupación German Abdala y Unidad Popular con Víctor Degenaro, Patria Grande Lanús, el Movimiento de Trabajadores Excluidos, HIJOS, la Corriente Peronistas Descamisados y el Movimiento Evita.

Al Movimiento Evita hay que pedirle explique ¿cómo congenia las declaraciones del Chino Navarro de “Nosotros estamos a favor de la despenalización del aborto”, hechas a AM1010 Onda Latina el 27/2/2018 y 6 meses después se anota en la marcha de los sostenedores del aborto clandestino?

La Iglesia tiene historia en la Argentina a través de las “damas de caridad” que en la década del 30 ofrecían “contención” social haciendo desfilar al pobrerío para tomar un plato de sopa. El “replay” de la maniobra, como plato recalentado, se apresta ahora a ofrecer -el militante de Guardia de Hierro- Bergoglio frente al ataque del FMI. Pero ante la gravedad de la crisis social planteada no alcanza con “otra vez sopa”, ahora hay que ofrecer al pueblo una salida política integral que incluya un cambio de régimen social donde sean los trabajadores quienes gobiernen y no los mercaderes del templo los que vengan a ponernos los clavos en la cruz.

La jugarreta parlamentaria ya pasó por esa cueva de víboras, la institucionalidad de las patronales está armada con trampas para imponerle derrotas a las reivindicaciones por las que lucha el trabajador.

El balance positivo para sacar de esta iniciativa parlamentaria ha sido que el movimiento de mujeres (300 organizaciones) ha ido a la lucha para colmar las calles, sabiendo de antemano que se enfrentaban a elementos reaccionarios enquistados en el parlamento. El despliegue y la fortaleza que le imprimieron a este combate por los derechos de la mujer es un giro en la situación política nacional ya que se jugaron y juntaron miles y miles para volver a la carga por el aborto legal pero además entonadas al conocer la inmensa musculatura que ha desarrollado el movimiento. Esta cuestión las coloca como protagonistas de combates políticamente mucho más estratégicos.

El movimiento de mujeres ha sido capaz de conmover al escenario internacional que lo ha saludado en todos los idiomas con la consigna sañuda y señera: “Senado argentino el mundo los observa”.

Para la izquierda revolucionaria está presente la tarea de señalar el camino a la victoria de todas las reivindicaciones que están presentes en la agenda de lucha.

Por Lisandro Martínez

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