EFEMÉRIDES DEL MES DE AGOSTO: 12 DE AGOSTO DÍA DE LA RECONQUISTA LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES

Pretensiones Inglesas en América

España e Inglaterra mantuvieron desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, una fuerte rivalidad por motivos políticos, religiosos y económicos. Ese enfrentamiento se acentuó cuando España apoyó a las colonias inglesas en la lucha por la independencia, por ello en represalia Inglaterra secundó los planes de Francisco Miranda (un hombre que comenzó a trabajar para lograr la independencia de Venezuela de España), fomentando los proyectos emancipadores, con miras a lograr nuevos mercados. Estos le eran imprescindibles para mantener su desarrollo industrial, amenazado primero por la independencia de sus colonias en América del Norte, proclamada el 4 de julio de 1776 cuando se convirtieron en los Estados Unidos y reconocida por Inglaterra por el Tratado de Versalles el 3 de septiembre de 1783. A este hecho hay que sumarle otro agravante: como consecuencia de la política napoleónica concretada en un riguroso bloqueo a los puertos franceses, antecedente del bloqueo continental (prohibición a los países europeos de comerciar con Inglaterra). Con el cual los británicos perderían los mercados europeos.

En 1805 Inglaterra estaba en guerra contra Napoleón y necesitaba asegurarse la ruta marítima a Oriente con la posesión de la colonia del Cabo, al sur de África, colonia de Holanda, país ocupado por Napoleón, quien había colocado en el trono holandés a su hermano Luis.

Con éste propósito se organizó una expedición al mando de sir David Baird, secundado por el comodoro Home Popham y el general William Carr Beresford, quienes atacaron y lograron la capitulación de la guarnición holandesa en enero de 1806.

En síntesis, podemos decir entonces, que las causas de las invasiones inglesas fueron:

  1. La pérdida de Inglaterra de sus colonias en América del Norte al independizarse de ella los Estados Unidos con la ayuda de Francia y España la obligaban a buscar nuevas colonias que compensasen dicha disminución de sus dominios.

  2. Al estar Inglaterra en plena revolución industrial necesitaba abrir nuevos mercados donde colocar sus productos manufacturados y colonias de donde extraer materia prima para alimentar su industria.

  3. El bloqueo continental decretado por el emperador de Francia Napoleón Bonaparte, que consistía en la prohibición a los países europeos de comerciar con Inglaterra, constituía para esta potencia una seria amenaza que la podía llevar a la ruina económica.

  4. España y Francia eran aliadas. Napoleón no había podido ser derrotado en tierra, pero sí, la flota franco-española en la batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805) lo que le había dado a Inglaterra el dominio de los mares y la posibilidad de atacar las colonias españolas sin que España les pudiera enviar refuerzos.

  5. La iniciativa privada de Popham, pues este atacó el Río de la Plata sin tener órdenes al respecto, pero sabía que en Inglaterra había planes para una invasión en gran escala sobre Hispanoamérica, por lo tanto él advertía que si la invasión resultaba bien, sería aprobado por el gobierno de su país y por eso se arriesgó y se expuso a un juicio militar por comprometer a las tropas bajo su mando sin orden superior.

Primera Invasión Inglesa al Río de la Plata (1806)

Popham entusiasmado con los informes recogidos sobre el Río de la Plata decidió invadir esta región porque estaba convencido de que si lo intentaba sería aprobado y apoyado por su gobierno a pesar de no haber recibido instrucciones oficiales para ello. Lo que Popham no sabía era que esos informes eran falsos. Le habían hecho creer que la insatisfacción del pueblo de Buenos Aires con respecto a la dominación española era de tal magnitud, que los ingleses, si desembarcaban, serían recibidos como libertadores. Lo que sí era cierto era que estaba en Buenos Aires lo recaudado en concepto de impuestos en el Virreinato a punto de ser embarcado rumbo a España.

Beresford quería tomar primero Montevideo, por poseer un puerto mejor que el de Buenos Aires, al contar con aguas más profundas y Popham Buenos Aires. En la discusión, ganó Popham, por una cuestión de pesos. En Buenos Aires estaba el dinero recaudado para enviar al Rey de España. La posibilidad de obtener ese botín despejó todas las dudas. Más si tenemos en cuenta que la legislación británica de la época permitía que una parte de los tesoros capturados se repartiera entre las fuerzas intervinientes en proporción a su grado militar.

El virreinato del Río de la Plata estaba gobernado en esos momentos por el marqués de Sobremonte, que ante las noticias del envío de una fuerte expedición inglesa extremó las medidas de precaución, pero cuando tuvo la certidumbre de que esas fuerzas se dirigían al Cabo, descuidó la defensa del territorio y envió parte de los efectivos a Montevideo, porque suponía que podía estar más en peligro que Buenos Aires.

Por eso cuando los ingleses se dirigieron hacia esta ciudad no encontraron resistencia, sólo Santiago de Liniers al mando del fuerte de la Ensenada, mantuvo un breve tiroteo, y pudieron entrar a la ciudad.

El virrey había huido de Buenos Aires con los caudales con la intención de llegar hasta Córdoba, ciudad a la que declaró capital del virreinato en reemplazo de Buenos Aires que había caído en poder de los ingleses y ordenó a las autoridades del interior el reclutamiento de tropas para ir a reconquistarla.

Los ingleses que contaban con pocos efectivos, (1.600 soldados) pidieron refuerzos a la Ciudad del Cabo y a Inglaterra.

Mientras tanto Beresford, que había asumido el gobierno en Buenos Aires respetó la propiedad privada, garantizó la administración de justicia por los tribunales existentes y decretó el libre comercio, pero exigió juramento de lealtad a su rey y la entrega de los caudales que Sobremonte había tratado de salvar. Pero cuando los ingleses descubrieron que el tesoro había sido abandonado por el virrey durante su huida en el Cabildo de Luján, mandaron una columna de soldados a esa ciudad y los tomaron. El dinero fue enviado a Inglaterra y fue recibido con festejos; finalmente fue depositado en el Banco de Londres.

El Combate de Perdriel

Antes de que llegara Liniers con tropas procedentes de Montevideo, hubo varios intentos fallidos de expulsar a los británicos de Buenos Aires. Uno de ellos fue protagonizado por Juan Martín de Pueyrredón, quien logró reunir en la chacra de Perdriel, a menos de 20 km de la capital, a un grupo de hombres con deseos de luchar contra el invasor. Pero el general Beresford se enteró de estos preparativos y al mando de una columna compuesta por entre 500 y 600 soldados el 1 de agosto de 1806 atacó a los criollos y los dispersó.

Más tarde, Pueyrredón y sus hombres volvieron a reagruparse y se incorporaron a las fuerzas que mandaba Liniers.

El valor de las mujeres

El mayor inglés Gillespie, cuenta en su diario un hecho ocurrido durante la ocupación de la ciudad como consecuencia de la Primera Invasión. Cierta noche en una fonda había soldados británicos y españoles. Una camarera atendía las mesas, pero a los españoles los trataba muy mal, hasta que uno de ellos le preguntó cuál era el motivo.

Ella respondió: "Desearía, caballero, que nos hubiesen informado más pronto de sus cobardes intenciones de rendir Buenos Aires porque apostaría mi vida que, de haberlo sabido, las mujeres hubiéramos rechazado a los ingleses a pedradas".

La reconquista

La reconquista se organizó muy pronto, pues Liniers que se había trasladado a Montevideo para reclutar efectivos -unos 1.300 hombres- desembarcó en el Tigre y después de una rápida marcha se instaló en los Corrales de Miserere (actual Plaza Once).

Desde allí les exigió la rendición a los ingleses, que fue rechazada y como éstos buscaron defenderse en la Plaza Mayor, Liniers avanzó con sus tropas formadas en columnas por las calles adyacentes para converger y efectuar todas un ataque general, que obligó a los ingleses a rendirse el 12 de agosto de 1806.

Algunas Consecuencias de las Invasiones Inglesas

Como consecuencia de la rendición de los ingleses Liniers, que en principio se había comprometido a liberar a los prisioneros, presionado por el Cabildo y un sector muy importante de la sociedad, se vio obligado a cambiar su palabra y enviar a los ingleses hacia el interior.

Esto se debía a que sólo se habían rendido las tropas de tierra, pero en el Río de la Plata continuaba la ominosa presencia de la flota británica, por ello se internaron a los prisioneros hasta tanto cesara totalmente el peligro. Ello explica porque al ser derrotados los ingleses en la segunda invasión se estipuló entre las cláusulas de la rendición, la obligación por parte de los invasores de evacuar toda la región del Río de la Plata.

Esta invasión y la siguiente de 1807, que también fracasó, provocaron la militarización de la sociedad hispano criolla que derivó en argentina con el correr de los años, a la cual le otorgó una característica que habría de acompañarla hasta las postrimerías del siglo XX. Esta fue, la fuerte e insoslayable participación militar en la historia política argentina.

En los años posteriores a las Invasiones Inglesas, al estallar la guerra de la independencia, este fenómeno se acentuaría y esta característica no habría de abandonar a nuestro país, sino hasta hace muy pocos años. Cuando la gente sabía de memoria el nombre de los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, situación que desde mediados de la década de los 90 no se da como consecuencia del crecimiento cívico de la sociedad y el afianzamiento del sistema democrático.

Las invasiones inglesas al Río de la Plata y la invasión napoleónica a España aceleraron los tiempos hacia la independencia, de un modo tan repentino que hicieron que la presunción que tuvieron durante una conversación en 1807 Manuel Belgrano y el coronel Robert Crawford (prisionero británico tomado después de la segunda invasión), cuando coincidieron en afirmar que para independizarse de España al pueblo le faltaba un siglo, fuese totalmente equivocada. El propio Belgrano estaría tan sólo tres años más tarde formando parte de un gobierno revolucionario y luchando por la independencia de estas tierras de España.

Rubén Osvaldo Cané Nóbile

[1]

Trofeos de guerra. Estas son las banderas tomadas a los ingleses al precio de la sangre derramada en la lucha contra su invasión. Por eso resulta banal el suponer que si hubiesen vencido los ingleses hoy seríamos un país del primer mundo como Australia y Nueva Zelandia. Lo que debemos preguntarnos los argentinos, es que han hecho y qué hacen con nuestra libertad desde 1810 a la fecha quienes tuvieron y tienen el poder y no esperar la salvación de nuestro país por medio de una intervención milagrosa extranjera. A la Argentina la tenemos que hacer mejor los argentinos con la ayuda de los buenos inmigrantes que vengan a sumar su trabajo para el desarrollo del país y el bienestar general. Pensar de otra manera es faltarle el respeto a quienes lucharon por defender estas tierras de la agresión foránea.

[1]Nueva Militaria Argentina, Episodios Militares de Nuestra Historia, Dir. Ismael R. Pozzi Albornoz, Bs. As. Nueva Militaria Argentina S.R.L. Año I, 1ª ed. marzo de 2006, Vol. I, 1806 Reconquista de Buenos Aires, lámina 4.

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