Bernardo Iglesias “El consumo de carne avícola se incrementó, el último año, en un 9 por ciento”

El Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) informó sobre el desarrollo de la producción durante 2019 y mostró cifras que dan cuenta de una evolución favorable en el sector.

En comparación con 2018, la producción avícola medida en kilos registró un aumento del 9%. CEPA destacó que esto significa una mejora tanto en el tamaño de los pollos como de las presas, de acuerdo con la demanda del consumidor argentino. Se calcula que el volumen crecerá 3,5% durante 2020.

En cuanto a la cantidad de aves faenadas, CEPA informó un crecimiento del 6,5% con respecto al periodo anterior.

El consumo interno se ubicó en 46,6 kg. por habitante al año, superando de esta manera en 2 kg. la marca de 2018. Se estima que la cifra superará los 47 kg. por habitante al año en 2020.

Las exportaciones también mostraron un gran crecimiento sobre 2018.La cifra llegó a 271.500 toneladas, que representa un valor de 435 millones de dólares y un incremento del 31% con relación al 2018. En los últimos cinco meses se alcanzó la marca de 26.000 toneladas por mes, lo que significa que, de continuar con este ritmo, el piso anual proyectado para 2020 es de 300.000 toneladas. CEPA señaló que los países con mayor demanda a lo largo del 2019 fueron: China, Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Sudáfrica, Chile, Rusia y Cuba, entre otras 60 naciones.

A partir de esta información, desde Radio del Centro consultamos al médico veterinario, Bernardo Iglesias quien se desempeña en el área de producción animal del INTA abocándose a la faz avícola.

“El consumo anual de carne de vaca por habitante disminuyó, ese nicho pendiente fue ocupado por la carne aviar y carne porcina que denotaron un incremento bastante alto porque el consumo de carne avícola se incrementó el último año en un 9 por ciento”, señaló Iglesias.

Y agregó: “Básicamente tiene un correlato con el precio. El precio de la carne bovina subió y automáticamente entra a aumentar el consumo de pollo asimismo carne porcina”.

“El consumo de carne total por habitante y por año ronda los 110 o 155 kilogramos”, mencionó, y añadió: “La distribución de ese consumo se encuentra distribuida entre las tres carnes principales como la bovina, aviar y cerdo, después aparece la ovina y caprina que es una producción menor”.

“Cuando baja el precio de la carne de vaca la mayoría de las personas se vuelca al consumo bovino, mientras que, cuando el precio de la carne de vaca se incrementa las personas se inclinan por consumir carne aviar, situación que impulsó el consumo de ésta última”, consignó.

E indicó: “El argentino no tiene inconveniente en consumir carne de pollo pero está supeditado al precio de una y otra”.

“Las exportaciones también se incrementaron superándose las 300 mil toneladas de carne avícola exportada que nos acomoda un poco en el mercado internacional donde veníamos bastante lentos”, subrayó, y acotó Iglesias: “Ahora estamos teniendo más llegada a nuevos mercados a más de sesenta países seguro”.

“Aunque el tema no es estar presente únicamente sino estar presentes pero con cantidad, debido a que a algunos países se exporta muy poco”, remarcó.

A continuación, Iglesias esgrimió: “El país que llevó el grueso de la exportación el año anterior fue China que es un gran consumidor a nivel mundial de carne de pollo y alimentar más de mil millones de personas ya es una demanda inimaginable aunque consuman un kilo de carne de pollo anual”.

“China demanda a nivel internacional una cantidad de proteína animal enorme. Argentina está presente en China y de hecho se exporta a ese país asiático el 35% de la producción”, expresó.

“Estamos preparados para crecer en producción a nivel técnico, los frigoríficos están habilitados y pueden tranquilamente a exportar. En cuanto a calidad podemos llegar a cubrir todos los mercados deseados, en cuanto a cantidad nos hace falta mucha inversión porque faltan galpones”, sostuvo.

Y añadió: “Los galpones de la década del ’80 que siguen funcionando tienen una tecnología muy arcaica por lo tanto hay que tecnificar todo lo relacionado a la producción avícola. Hay que migrar de esos galpones a los de alta tecnología y crear nuevos para la cantidad”.

“También hace falta capacitación porque el mercado laboral que está demandando la avicultura deja de ser un simple peón de campo y se precisan personas capacitadas en temas de electricidad, de mantenimiento de equipamientos electrónicos porque algunos galpones se manejan desde un teléfono celular”, puntualizó.

Por último, insistió: “La persona a cargo de ese galpón tiene que estar a la altura de la circunstancia y es una gran falencia que tenemos a nivel país. Necesitamos mano de obra capacitada en todos los niveles”.

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