Lic. Soledad Ríos “Ahora que como sociedad pusimos el foco, tenemos que dar el debate para no seguir

Los hechos de violencia continúan repitiéndose a punto tal de formar parte de nuestra vida cotidiana. Una violencia que se manifiesta en todas sus formas y en distintos lugares. Ya nos resulta común observar, oír o leer sobre determinadas agresiones potenciada esa visión, escucha o lectura por la utilización de la tecnología.

Pero…¿de dónde viene la violencia?: “Remitiéndonos a Sigmund Freud, él descubrió que los humanos tenemos una pulsión de vida o una pulsión de muerte; una pulsión de construcción, de vínculo de lazo y una pulsión más relacionada a lo destructivo”, explica la licenciada en psicología, Soledad Ríos en ‘La Mañana del Centro’.

“La agresión puede ser interna como sucede con la persona alcohólica o que consume drogas cuya violencia regresa hacia la misma persona o puede ser con el otro”, mencionó, y agregó: “De ambas formas están relacionadas a conflictivas internas que son expresadas, la cuestión es ver qué hacemos con eso y qué tratamiento le damos a esa parte destructiva de cada una, que está y existe. En algunas personas aparece de una forma más florida y ruidosa, en otras más silenciadas”.

-¿El alcohol potencia a la violencia?

-El alcohol lleva a deshinibirnos, nos baja las barreras de la represión en general y ya no tememos los frenos, aquello que ahora nos frena para no lastimar al otro ya no está cuando tomamos alcohol y se le suma que el efecto grupal lleva a una persona a tomar más fuerzas.

Es diferente hacer un acto de violencia solo cuando la responsabilidad cae sobre uno mismo en relación a tener un grupo que sostiene y arenga. El alcohol, las drogas y lo grupal son factores que potencian la violencia.

-¿Puede prevenirse?

-Las situaciones que pueden generarse con jóvenes en la vía pública o dentro de un boliche también las responsabilidades recaen en los padres que permiten o no permiten determinadas cosas, del estado que ve o no ve y asimismo de los dueños de los bares, son muchos agentes que deben intervenir para evitarlas.

Ahora que como sociedad pusimos el foco ante los últimos hechos trágicos ocurridos, sería bueno que podamos todos dar el debate: dentro de la casa, en las escuelas, en los hospitales; para no seguir reproduciendo la violencia y buscar otras formas de comunicación más saludables.

La discusión de lo que está sucediendo es bien amplia porque no somos un país tolerante y tenemos que aprender a respetarnos como humanos.

-¿Un mayor violento, repercute en los menores?

-Cuando somos chicos aprendemos observando a nuestros padres y adultos de su comportamiento, de su manejo y asimismo vinculaciones. Si observamos a un mayor que responde mal, que es agresivo tenemos más riesgo de poder repetir y reproducir esas acciones.

Por un lado debemos tener en cuenta que los adultos somos observados por los niños pero por otro promover el diálogo, poder ayudarlos a pensar y responsabilizarlos por lo que puedan generar en otras personas porque después de la casa tienen que vincularse.

-¿Una persona violenta contagia al resto?

-La violencia tiene la particularidad de promover más violencia. En la mayoría de los casos los niños que sufren violencia dentro de los hogares después la reproducen en la escuela y afortunadamente en un ámbito donde se puede dar un lugar a esas familias que la están pasando mal.

-¿Puede modificarse la conducta de una persona agresiva?

-Es difícil, pero si la persona toma conciencia y realmente pretende modificar esa conducta logra cambios, de alguna forma pacificar o buscar otra manera de tratamiento a sus conflictos porque en definitiva cuando agredimos al prójimo no damos ninguna elaboración interna sino que lastimamos o insultamos.

La idea es promover un diálogo con un terapeuta y en el hogar buscándole otra vuelta para conocer qué le pasa con esa otra persona a quien pretende lastimar.

-¿Qué generan en los niños esas personas que insultan, por ejemplo, a un árbitro?

-Cuando una persona no comparte los fallos de un juez y lo insulta, está demostrando que a la autoridad de la cancha no se la respeta, puede estar en desacuerdo pero no debería insultarlo y menos con menores al lado porque ellos después tendrán que respetar a una maestra, una directora o un jefe de fábrica, por lo tanto hay que darles buenos ejemplos en tal sentido.

Las personas en lugar de concurrir a un espectáculo deportivo a descargar tensiones tendrían que disfrutarlo, aunque es una cuestión muy privada que se muestra en estos casos.

De hecho, está muy bien que un juez determine hacer sacar del estadio a una persona que insulta para marcar las condiciones, caso contrario, no se puede disfrutar de un juego.

-¿Qué sucede con los grupos?

-Hay grupos que son muy cerrados y no toleran lo diferente, quizás era el precio que debían pagar para pertenecer, la condición era hacer que lo disfrutaban y acoplarse.

En muchas ocasiones los grupos son intolerantes, como el de los rugbiers de Villa Gesell, y seguramente varios tuvieron que ser agresivos participando en un hecho terrible. Los padres deberían ayudar a sus hijos a pensar si pertenecen a grupos tolerantes, si hay flexibilidad, si se puede ser diferente o no.

Por otro lado, la forma de manejarse en los grupos me llama la atención el lenguaje que utilizan.

-¿Tu opinión sobre la filmación de estos hechos?

-Me llama mucho la atención y me impacta el gozo que tiene la gente de mirar los videos por los teléfonos; los adolescentes particularmente e incluso buscan, se introducen en páginas para poder observar esta clase de hechos que impactan en su psiquismo, en su salud. También la pregunta es porqué en lugar de observar otra cosa más interesante, más nutritiva, que enseñe algo miran esa clase de videos.

Como adultos debemos trabajar porque la tecnología es súper interesante y aporta muchas cosas, pero es una herramienta que deben saber utilizar los chicos de una forma más constructiva.

-¿Las ‘previas’ o ‘pool partys’ ayudan a la violencia?

-Permitir que unos chicos de 18 años tomen desde las 17 y luego que vayan a bailar, no es cuidarlos y no es amarlos; son muchísimas horas de alcohol y aunque no agredan a otra persona si agreden a su propio cuerpo o qué le pasa que debe estar tan anestesiados de sus emociones.

Los jóvenes no querrán los límites pero hay que animarse, estar más comprometidos con su educación y crecimiento porque en estado de ebriedad pueden suceder cosas que después lamentamos.

-¿Los abordajes a los violentos?

-Los abordajes son diferentes, aunque también se trabaja con la historia individual de cada persona con un factor en común que son malas formas de vérselas con las emociones o conflictos y por lo tanto, pensar qué hacen con su malestar.

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