Ariel Melin “El recurso con mayor estabilidad y productividad de buen logro es el sorgo forrajero”

La Red Sur Sorgo trabaja desde hace 16 años bajo la coordinación del ingeniero agrónomo Ariel Melin, aplicando una metodología de trabajo estandarizada en cada uno de sus nodos, a fin de evaluar el comportamiento de diferentes materiales en un amplio abanico de condiciones edafo-climáticas.

Preguntamos al responsablede Red Sur Sorgos por la actualidad del cultivo ingresando a abril de 2020.

En principio, Melin manifestó: “Este año en cuanto a cultivos dividiendo la parte de forrajero, granífero y los sileros, tuvimos mucha superficie de forrajeros asimismo para sileros o materiales que se difieren aunque con menos en relación a graníferos, no solamente en la provincia de Buenos Aires sino también a nivel país. La superficie del sorgo granífero cayó bastante”.

“En relación a los sorgos forrajeros, sileros o doble propósito que se destinan para hacer el diferido o silaje, se mantiene una superficie similar a años anteriores aunque con un boom al tener una primavera seca en cuánto a un aumento de superficie a los forrajeros”, agregó.

Asimismo, comentó: “Esa primavera seca provocó que las pasturas y todos los recursos que venían con forrajeros detuvieron su crecimiento o produjeron poco en esa época y cuando se pudo sembrar, una vez restablecidas las condiciones de lluvia, se sembró muchísimo”.

“Es muy buscado y utilizado principalmente por la situación que se dio en esta última primavera, con un invierno seco en la zona centro y sudoeste de la provincia con escasas precipitaciones, una primavera atípica en precipitaciones permitiendo posteriormente una siembra exponencial”, consignó el especialista.

E indicó: “El recurso con mayor estabilidad y productividad de buen logro es el sorgo forrajero, inclinándose por este recurso supliendo una oferta forrajera escasa hasta ese momento”.

“En sorgo granífero en el norte y centro del país comenzó la cosecha pero de haber pasado 1.400.000 hectáreas hace algunos años, ahora está en el orden de las 500.000 de superficie bajando notablemente”, remarcó.

En tal sentido, explicó: “El descenso en la superficie del granífero obedece principalmente a una cuestión comercial y técnica. El noventa por ciento de la superficie en maíces del país son tardíos actualmente e hizo que se estabilizara el cultivo como productor de granos en verano y desplazara en alguna medida al grano de sorgo”.

“Con la consecuencia de tampoco tener el sorgo un buen valor comercial, éstos factores provocaron que la superficie total de granífero disminuyera drásticamente”, señaló, y añadió: “El día que el valor del sorgo granífero repunte o sea similar a maíz la tendencia se revertirá pero en el mientras tanto la gente se inclinó y con notable razón a la tecnología del maíz tardío que funciona con cierta estabilidad”.

“El sorgo silero ya se está picando con los ensilajes correspondientes y en los forrajeros están los últimos aprovechamientos de la temporada”, mencionó.

Seguidamente, Melin esgrimió: “Desde que se programa el sorgo para la siembra necesita para poder emerger y desarrollarse temperatura de suelo entre 15º y 18º, en la zona sur se da para medianos de noviembre y en la zona centro en octubre, es un parámetro a tener en cuenta para lograr gran parte del éxito de la siembra de cualquier sorgo”.

“Una vez establecido el cultivo tiene una capacidad para producir en condiciones normales, tiene muy alta tasa de crecimiento pero como valor agregado es que cuando se presentan situaciones de sequía extrema y la mayoría de los cultivos empiezan a sufrir, el sorgo resiste esta condición”, resaltó.

En el aspecto sanitario, subrayó: “El sorgo es un cultivo sano, se da en toda la región, las pruebas de enfermedades se evalúan en Entre Ríos donde trabajamos con una colega del INTA Paraná por la condición que tiene esa localidad, pero generalmente no se encuentran grandes problemas sanitarios”.

“Sí tiene la particularidad desde que emerge y hasta superar 30 o 40 días no es muy competitivo con las malezas. Las herramientas existentes para el control de malezas siguen siendo las mismas: dos o tres herbicidas específicos y no mucho más. Es la herramienta que tiene el productor para enfrentar todo un complejo de malezas”, aseveró.

A continuación, Melin recomendó: “técnicamente es poder programar en abril o mayo qué lote se destinará a sorgo en la primavera porque en esa radiografía del lote puede evaluarse qué tipo de malezas se presentarán en el próximo verano, con ese procedimiento de manejo se puede disminuir notablemente la competencia de malezas”.

“Los sorgos forrajeros que mayor utilización se le da es aumentar un poco la densidad y después de 30 o 40 días ya no hay malezas que le compitan para pensar en otras necesidades como agua y nitrógeno para compita así pueda producir en toda la estación de crecimiento que es el verano”, finalizó el ingeniero agrónomo.

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