Mónica Filippi “Los residuos son un problema para la ciudad y pueden significar la fuente de la fert

En un contexto de crisis sanitaria, desde el INTA destacan los beneficios de hacer compost con los restos orgánicos producidos en casa como fuente de nutrientes para plantas y cultivos. Reducción de gases de efecto invernadero, de proliferación de agentes patógenos y de la frecuencia para su recolección, entre las ventajas.

El mundo se enfrenta a una crisis sanitaria en la que resurge la necesidad de ser más sustentables, optar por la economía circular para reducir los residuos y, así, volvernos más amigables con el ambiente. Recuperación, reciclaje y compostaje son el camino a recorrer para garantizar una mejor calidad de vida.

La producción de compost domiciliario es una oportunidad para convertir los residuos del hogar en una enmienda orgánica, además de otros numerosos beneficios relacionados con mejorar la calidad de vida y ser más sustentables.

“Es una manera de reducir los residuos para que el recolector lleve menor volumen separando los orgánicos de los inorgánicos, cuáles son los residuos que necesitan y qué relación de combinación para que transformen rápidamente”, expresó la ingeniero agrónoma, Mónica Filippi en Radio del Centro.

“Los residuos son un problema para la ciudad y pueden significar la fuente de la fertilidad de la huerta”, sostuvo la referente del ProHuerta en Chivilcoy.

Seguidamente, explicó: “No compostamos restos de comida porque tienen niveles de sales muy altos que pueden hacer mal a las plantas pero todo lo que es vegetal puede reciclarse: las cáscaras de frutas y hortalizas que mezclándolas con una relación seco – verde podemos lograr un compost rápidamente y ponerlo al servicio de nuestra huerta”.

El compostaje permite reducir la frecuencia de recolección de residuos, minimizar la generación de lixiviados en el sitio de disposición final de los residuos y la proliferación de agentes patógenos, al tiempo que se reducen las emisiones de gases con efecto invernadero.

A su vez, se obtiene una enmienda útil para las plantas de los jardines, huertas y balcones, ya que mejora la vida del suelo. Además, disminuye la necesidad de comprar fertilizantes químicos y abonos, al tiempo que se fomenta una conciencia del reciclaje y aprovechamiento de los residuos que producimos.

Es que, el compostaje consiste en un proceso biológico que realizan microorganismos de tipo aeróbico, bajo condiciones de humedad, temperatura y aireación controladas. Así, se permite la transformación de residuos orgánicos degradables en un producto estable.

Para su construcción, se pueden usar desde tablas de madera de pallets, costaneros de aserraderos o listones, o bien baldes de pintura desechados.

Para fabricar una compostera, se pueden usar una gran diversidad de materiales para su construcción desde tablas de madera de pallets, costaneros de aserraderos o listones, o bien baldes de pintura desechados. Las composteras pueden ser móviles o fijas y su tamaño dependerá de la cantidad de integrantes de la familia.

En general, para hogares con hasta 3 personas, será necesario una abonera de 70 centímetros de ancho por 80 centímetros de largo y 50 centímetros de altura. Cuando las personas asciendan a 5, el largo será de 1,2 metros y el resto de las medidas serán iguales. Cuando se trate de una familia de hasta 7 personas el largo será de 1,5 metros.

Como rutina, es importante contar con un tacho con tapa hermética en la mesada de la cocina donde deberán disponerse los residuos orgánicos tales como restos de frutas y verduras, crudas o cocinas, cáscaras de huevos, saquitos de té, yerba, café, servilletas y rollos de papel de cocina. No se incluirán pañuelos de papel, pañales ni toallas higiénicas.

Para facilitar el accionar de los microorganismos se recomienda picar todo en tamaños de 5 centímetros, antes de compostar.

Tampoco residuos lácteos, grasas, huevos y carnes, ya que son de difícil degradación y atraen vectores como moscas, mosquitos, roedores y pestes en general.

Con respecto a los residuos del jardín, se acopiarán hojas secas y verdes, césped seco y verde, ramitas, arbustos y restos de plantas. No se incluirán residuos de malezas con semillas, ni excrementos de perros y gatos ni de cerdos ni gallinas.

Para verter los residuos orgánicos en la compostera, se deberá tener en cuenta su clasificación por su contenido de nitrógeno (verdes) y carbono (marrones) a fin de mantener un equilibrio entre ambos. Los especialistas recomiendan mezclar una parte de residuos verdes con dos partes de residuos secos.

A su vez, para garantizar calidad, además, se deben considerar los materiales que ayudan a mantener la humedad y aireación adecuada. Entre las principales recomendaciones se destacan regar una vez cada 15 días en invierno y una vez por semana en verano.

Un modo fácil de saber si contiene la humedad adecuada es tomar un puñado de material y apretarlo. Si se produce un goteo de agua entre los dedos, es la correcta. Para evitar el exceso de humedad, es adecuado contar con lombrices rojas que ayudan a la aireación del residuo.

Con respecto a la aireación, es aconsejable voltear el material para aumentar la actividad microbiana dependiente del oxígeno y ayuda a eliminar el exceso de agua y calor.

Es importante que el fondo de cada contenedor sea tipo colador para que permita eliminar líquidos y el paso de las lombrices.

El compost estará listo para utilizarse en las plantas cuando no se pueda identificar el origen de los materiales, se encuentre a temperatura ambiente, tenga olor a tierra mojada, color oscuro y aspecto homogéneo, aseguran desde el ProHuerta.

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