Olivia Lawler “Nunca imaginé que a los treinta años mi carrera en el handball estaba por empezar”

Es lateral del Club Atlético Independiente de Chivilcoy, se llama Olivia Lawler y es oriunda de la ciudad de Suipacha. Es uno de los pilares fundamentales en la defensa de ‘las guerreras’ aunque también aporta su cuota de gol al equipo.

Comenzó a jugar al Handball en su ciudad natal, continuó practicado la disciplina como pudo mientras estudiaba; una vez reciba de médica veterinaria, y ya nuevamente asentada en Suipacha, recibió la propuesta de Independiente para sumarse a la Primera División y no dudó en dar el sí.

Volvió a la disciplina y sin pensarlo terminó obteniendo varios logros con el club chivilcoyano, entre ellos, jugar dos Nacionales ‘A’, uno por equipos y otros selección.

Actualmente se encuentra entrenando en aislamiento, aunque en principio aclara: “Al ser médica veterinaria y trabajar en el campo, continué desarrollando mi profesión con normalidad en todo momento aunque con las precauciones de acuerdo al protocolo”.

“No obstante, estoy sin handball y sin vida social. Extrañando el deporte y los amigos, aunque afortunadamente a la familia la tengo cerca”, mencionó.

Asimismo, expresó: “Pasé por varias etapas en relación al entrenamiento, al principio me enganché con un profesor que brindaba clases por Instagram, luego me acomodé con lo que empezó a enviarme ‘Nacho’ (Fedato) y hacer las rutinas más enfocadas al handball e incluso con pelota”.

A continuación, detalló la historia de su pelota…“Empecé a entrenar en 2015 en el club, posteriormente me tuve que ir a vivir a Trenque Lauquen por cuestiones laborales y por lo tanto, tenía que dejar la institución”.

“En la despedida mis compañeras y ‘Nacho’ (Fedato) me regalaron una pelota. Concretamente no me fui y me quedé con la pelota que ahora la utilizo para entrenar”, añadió.

Consultada acerca de sus comienzos en la disciplina, contó: “Comencé a practicar la disciplina a los 12 años en el CEF Nº 30 de Suipacha con ‘Pachi’ Marisola a partir de los Juegos Bonaerenses porque otra competencia no había. Jugábamos algunos amistosos y nos preparábamos con la intención de poder llegar a la final Provincial”.

“En el CEF comencé a jugar de lateral, en Buenos Aires comencé a desempeñarse más de extremo de la misma manera que en Independiente hasta pasar a jugar de lateral, dependiendo del planteo del equipo”, dijo acerca de su posición.

E indicó: “Los lanzamientos externos trato de aportarlos cuando son necesarios a partir que los entrenadores me incentivan a hacerlo, pero me siento muy cómoda y más me gusta aportar es en defensa”.

“El equipo me cuenta mucho en la defensa principalmente porque en ataque tenemos jugadoras que pueden aportar y mucho en tal sentido. El equipo se conforma a partir del granito de arena que cada una va poniendo”, remarcó.

Acerca de su llegada a Independiente, recordó: “Cuando me fui a estudiar a Buenos Aires jugué un poco pero se me complicaba con el estudio. Una vez que regresé a vivir a Suipacha en 2015, Miriam (Latorre) me invitó a jugar y rápidamente me enganché”.

“Ni pienso que tengo que viajar a Chivilcoy para entrenar, es automático porque en este momento no me imagino la vida sin el handball”, exclamó.

“También paso por la etapa laboral que implica cansancio ya al final de la jornada y salir a la ruta en esas condiciones puede ser complicado”, manifestó, aunque subrayó: “No obstante, la mayoría de las veces no me cuesta en absoluto poder viajar siempre que pueda hacerlo acompañada por Luana (Blanco), Micaela Capucci o Rosita Cabrera en su momento, así es más fácil porque tengo compañía, podemos ir y regresar charlando”.

A continuación, Lawler enfatizó: “En mi caso el handball es algo más que un deporte, asimismo una cuenta pendiente cuando tuve que dejarlo esos años en Buenos Aires y a punto de cumplir 30 años me escribió Miriam (Latorre) fue lo que necesitaba para volver a jugar”.

“Cuando dejé el handball con 21 años nunca pensé primero que iba a poder volver a jugar, después disfrutarlo de tal manera y mucho menos llegar a jugar dos torneos nacionales ‘A’ tanto con Independiente como la Selección de ASAMBAL”, esgrimió, y reconoció: “Nunca imaginé que a los treinta años mi carrera en el handball estaba por empezar”.

“Fue un trabajo de años, con ‘Nacho’ Fedato a la cabeza, que las jóvenes de hoy cuenten con la posibilidad de jugar campeonatos nacionales desde los doce años, cuando lleguen a ser adultas tendrán un gran nivel a partir de un muy trabajo que se está generando desde abajo”, sostuvo.

Retomando el tema de los entrenamientos en cuarentena, Lawler esbozó: “Me costó un poco comenzar a entrenar sola porque llego tarde del trabajo, el saber que mi entrenador y equipo me estaban esperando me ayudaba a arrancar me motivaba y no ocurría lo mismo estando en Suipacha”.

“No obstante, me enganché con mi hermano que juega al fútbol (Luis Lawler), es un fanático del entrenamiento, está acostumbrado a entrenar solo, así que me sumé y comenzamos a practicar juntos porque afortunadamente tenemos lugar”, finalizó.

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