Luciana Salinas “Concurría a algún lugar con el barbijo puesto y todos me miraban, se alejaban como

El 30 de mayo es el Día de la Donación de Organos en nuestro país y se celebra porque “María Obaya, trasplantada de hígado en el Hospital Argerich dio a luz a Dante. Gracias a ese nacimiento, después del nacimiento de la mamá, porque yo siempre digo que cuando recibimos un trasplante volvemos a nacer. Esa mamá pudo dar a luz luego de ser trasplantada y seguir dando vida por eso se celebra los 30 de mayo”, recordó Luciana Salinas, presidenta de la Asociación de Civil de Trasplantados ‘Andrea Salinas’.

Asimismo, subrayó: “Siempre agradecemos a nuestro ángel o a ese héroe que está en vida y compartió un pedacito de él para que podamos seguir vivos. Se celebra para honrar a nuestros donantes y se hace visible para toda Argentina”.

En relación a los trasplantes con la situación provocada por la presencia del COVID 19, Salinas expresó: “estamos bien pero esto es algo nuevo, una experiencia que si bien es nueva, los cuidados son los que tenemos que llevar nosotros después de un trasplante. Siempre digo que iba a la farmacia o a otros lugares habituales con el barbijo puesto y todos me miraban, se alejaban como diciendo ‘de qué me va a contagiar’. Ahora, pienso qué diferente es, que somos todos uno y estamos todos en lo mismo. Lo que son las cosas de la vida”.

“Cada vez que veía a una persona que se alejaba o me miraba, trataba de hacerle entender que no tengo nada gracias a Dios sino que me estoy cuidando del resto”, enfatizó.

Seguidamente, remarcó: “Tampoco me sorprendió y tener que salir alocadamente a comprar alcohol ni nada por el estilo porque son estilos de vida que ya tenemos incorporados los trasplantados; la limpieza, la higiene y todas las medidas que están impuestas ahora por el virus”.

“Lo tenemos muy asumido, en cada cartera ya desde hace once años que estoy trasplantada y mi nuevo re trasplante en el 2018, llevo un kit de higiene y lo que incorporé fue la lavandina para la suela de los zapatos aunque no salgo, sólo fui el 7 de abril a control y está todo perfecto. Los doctores se manejan por teléfono y nos vamos comunicando”, mencionó.

“Los jueves, estamos en una reunión de zoom que se llama ‘Aislamiento en compañía’, donde está el instituto del trasplante de la ciudad de Buenos Aires. Tenemos a muchos profesionales trabajando desinteresadamente, les damos nuestros datos personales para que ellos tengan un seguimiento de todos los trasplantados y personas en lista de espera que necesiten apoyo psicológico y para tener un seguimiento y un asesor en alimentación porque con esto de la pandemia uno está en casa y vive comiendo”, resaltó.

E indicó: “Es algo que se agradece muchísimo, los profesionales también están en el programa de trasplante y ablación que es el tema que nos interesa a nosotros, ellos son un eje principal para que se mueva todo lo que es la distribución de los órganos en el país”.

“Es algo que no puede parar pero con esta situación por ejemplo, yo me atiendo en el Hospital Italiano y hay casos allá entonces, se hacen solamente los trasplantes de urgencia, las personas que están en emergencia nacional y los que ya no dan más”, consignó Luciana Salinas.

Por último, esgrimió: “Hay muchos que han quedado suspendidos y es una macana porque uno sabe que antes de hacerte el trasplante, te mandan a hacer hasta 40 estudios y tenés un tiempo de límite que es un año. Si se pasa ese año, tenés que renovar todos los estudios, tanto los receptores como el donante. Esa es la pena mayor, que pasa el tiempo, que se vencen los estudios, la parte administrativa también. Por suerte, los casos vitales no se han suspendido y se siguen haciendo”.

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