Opinión 16 de junio de 1955, 65 años de una grieta que aún no para de agrandarse

Recuerdo que a principios del año 2000, Felipe Pigna le hace una extensa entrevista a Jorge Antonio y allí cuenta, entre otras cosas, cuando Carlos Menem recibe a Isaac Rojas, tal vez el acto más despreciable para la memoria del pueblo peronista

Jorge Antonio cuenta que cuando pasa al despacho (Rojas ya había salido) le dice: “Usted no tiene vergüenza, señor Presidente. Cómo puede recibir a semejante monstruo? Tenga un poco de respeto por todos nosotros”. Menem sin inmutarse le respondió: “Jorge, la política es la política. Esto es lo que hay que hacer”. Sin dudas la canallada más humillante al pueblo peronista, porque no nos moviliza el odio, pero si la justicia. En abril de 1993 muere Rojas, uno de los que permaneció varias horas en la sala velatoria fue el Presidente Menem. La grieta siempre estuvo adentro y afuera, esa es la verdad histórica, las demás son, apenas, conjeturas.

El 16 de junio de 1955 la grieta se terminó de consolidar (veníamos disputando los modelos, las cosmovisiones desde que nos misturamos en raza), las diferencias con el proyecto de país que Juan Perón había planeado no lo pudieron saldar con la Unión Democrática en las urnas (estrategia de Braden), entonces la oligarquía en complicidad con la Unión Cívica Radical, el Partido Comunista, el Partido Socialista, el conservadurismo más acérrimo, el clero y un sector de las FFAA (todo eso junto), avalaron el criminal bombardeo a Plaza de Mayo de los aviones de la Marina y la Fuerza Aérea, es esta la verdad histórica también, lo demás son las reseñas del odio.

300 muertos. Centenares de herido, y Cristo vence. El odio que nubla la razón, es el odio que asesina. Los asesinos son siempre los mismos, y los muertos son siempre del mismo lado.

Los peronistas no olvidamos, no retrocedemos al odio, porque nuestra doctrina es un mensaje de amor y paz para nuestro pueblo y los pueblos del mundo, pero ejercemos la memoria como instrumento para multiplicarnos en el tiempo, es así pues que nos trasladamos de generación en generación para llevar nuestras banderas a la victoria, solo por amor al pueblo argentino, no nos moviliza el odio ni la venganza, si la justicia, como dije al principio.

Los peronistas no olvidamos. Por eso seguimos recordando y por eso seguimos luchando por esa “Patria Justa, Libre y Soberana”.

Pablo Poggi

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