Walter Armagno “Al no tener deporte alguno, también se resintió económicamente el hotel”

Walter Armagno es billarista y además responsable del Petit Hotel. Se encuentra atravesando un contexto de pandemia sin poder practicar su deporte predilecto y con un movimiento bastante reducido desde el punto de vista laboral.

Ante la falta del Cinco Quilles, Armagno se dedica a caminar.

Sin embargo, el hecho de no detenerse la actividad deportiva no solamente lo perjudica desde el punto de vista recreativo sino también económico debido a que su hotel albergaba, por ejemplo, a los rivales de Racing Club en la Liga Argentina.

“Soy un aficionado al billar, jugamos ahora al cinco quilles que es un desprendimiento del antiguo casín, ni eso nos ha quedado siquiera así que para hacer el cable a tierra salgo a caminar”, manifestó Armagno a Radio del Centro.

Seguidamente, señaló: “Al no tener deporte alguno, también se resintió económicamente el hotel en ese aspecto porque recibía a muchos equipos de básquet que venían a la ciudad para enfrentar a Racing Club”.

“Las delegaciones foráneas paraban en el hotel cuando llegaban a Chivilcoy para jugar por la Liga Argentina, más algún que otro plantel de fútbol o de alguna otra disciplina. Lógicamente que todo ese movimiento también se detuvo”, consignó.

E indicó: “Tenemos, mirando hacia delante, como mínimo treinta días para conocer qué sucederá y cuál será la expectativa a futuro al estar ascendiendo a un pico de contagio y e incluso de muertes ya a nivel país”.

“No obstante, si es necesario volver a un aislamiento más estricto hay que hacerlo porque la vida debe prevalecer por encima de todo”, afirmó.

“Cuando se decretó la Fase 4 me comuniqué con el director de Producción, Juan Ignacio Curcio y me comunicó que los hoteles teníamos permitido abrir”, comentó Armagno, y acotó: “Tuvo que cerrar el sector gastronómico la parte presencial dejando de recibir clientes y trabajar únicamente con delivery”.

“En nuestro caso, podíamos abrir igualmente para trabajadores esenciales. Los hoteles podemos recibir trabajadores pero el problema es que no hay trabajadores es un pequeño gran detalle”, puntualizó.

Asimismo, reconoció: “La expectativa que teníamos era muy poca realmente porque antes de la pandemia ya veníamos con una caída muy grande por rebote de la economía”.

“Chivilcoy obedece cien por ciento al pulso del país porque no tiene turismo; solamente se viene a trabajar, montar empresas, a vender aquello que se fabrica en otro lado, atendemos a esta clase de pasajeros que son personas de trabajo”, esgrimió.

En tal sentido, espetó: “Previamente a la pandemia ya veníamos mal porque ya el pulso del país no estaba funcionando y ni hablar cuando debimos cerrar los hoteles durante tres meses”.

“Particularmente reabrí el hotel con una expectativa de trabajar ocho o diez pasajeros por día, no más que eso. Atender a las personas que vienen todas las semanas de empresas que necesitan un lugar en Chivilcoy, pero ocurre que tampoco están enviando personas a nuestra ciudad, muy pocas son las que llegaron”, remarcó Armagno.

A este respecto, esbozó: “Las pocas personas que vienen quedan en los retenes porque con muy buen criterio se apretaron bastante, con permisos viejos no ingresan”.

“Algunas personas que tenían las reservas hechas tuvieron que darlas vuelta porque los permisos que tenían para viajar habían caducado y las policías en los retenes los hacían regresar”, mencionó, y agregó: “Estaba recibiendo visitadores médicos, viajantes dedicados a la venta de diferentes rubros, gente que venía a reparar distintas maquinas a Chivilcoy, últimamente poco y nada”.

“Realmente estamos para cerrar, nos permiten abrir pero son pocas las personas que pueden ingresar a la ciudad”, deslizó, aunque aclaró: “No estoy en desacuerdo con el hecho de apretar bien los retenes, no dejar entrar a nadie, hacer un seguimiento porque realmente no tengo interés alguno que entre a la ciudad una persona contagiada y desparrame el virus por Chivilcoy”.

“Estamos abiertos, no sabemos hasta cuándo y cada uno, de acuerdo a su economía, sabrá hasta donde resiste o si podremos seguir abriendo en los próximos días”, sostuvo.

Consultado acerca de los protocolos, respondió: “Estamos cumpliendo con los protocolos tal como nos indicaron porque no es tan complicado o algo que no hiciéramos anteriormente”.

“La sanitización de los baños en el hotel la hacemos de toda la vida con lavandina, ahora agregamos productos en aerosoles esparcidos en las manijas de las puertas, las cortinas, las colchas, aquello que un pasajero puede tocar”, precisó.

Acto seguido, especificó: “Además el pasajero ya ingresa sanitizado a partir de trapos empapados en cloro en el ingreso al hotel, las mesas esperándolos con alcohol en gel o líquido de acuerdo a aquello que el pasajero desee, desayuno no se está dando. Coloqué una mampara en el mostrador y todo el mundo se encuentra con barbijos”.

“No permitimos que alguna persona acceda sin barbijo pero descarto absolutamente que ingresen sin porque se convirtió en una parte esencial de nuestras vidas”, finalizó.

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