Manuel Ferrari “El nudo de todo está en tratar de producir con sistemas sustentables, es la mejor ma

El deterioro del suelo no sólo implica la pérdida de nutrientes y de materia orgánica, sino que genera un costo económico y ambiental complejo y difícil de revertir.

Por tal motivo, el Ingeniero Manuel Ferrari del INTA hace hincapié en la importancia de la Conservación del Suelo.

“Sería ideal estar constantemente pensando en la importancia del recurso suelo así mantenerlo para beneficio propio y de futuras generaciones”, puntualizó entrevistado por ‘INTA en la Radio’.

Además, señaló: “INTA es un eje al que le presta mucha atención porque es una función indelegable para una institución estatal velar por el apropiado recurso fundamental que es el suelo”.

“Se realizan diferentes actividades de investigación para proponer respuestas o soluciones a problemas que se pueden estar engendrando”, expresó.

Seguidamente, Ferrari precisó en Radio del Centro: “El nudo de todo está en tratar de producir con sistemas sustentables, es la mejor manera de conservar el suelo. No se puede caer en el extremo de no tocarlo y dejarlo de prístina para que no esté en absoluto afectado; si bien es una postura ideal lejos está de poder ser compatible con la necesidad de la humanidad de producir alimentos, fibras y demás productos”.

“Los sistemas sustentables deben estar basados en tres pilares fundamentales: en la producción agrícola como la siembra directa que son las rotaciones, la fertilización adecuada para la restitución de nutrientes a los cultivos”, afirmó el especialista.

A este respecto, especificó: “En las zonas de Pergamino, no tanto como en Chivilcoy que son suelos sin mucha pendiente, en plena cuenca del Río Arrecifes y Arroyo del Medio, los tres pilares de la siembra directa deben complementarse con un esquema de sistematización de suelos con terrazas, desagües empastados que nos permitan hacer un control apropiado de erosión hídrica”.

“La erosión hídrica, probablemente, sea uno de los peores problemas de degradación que tenemos en nuestra zona porque suelo que se pierde por erosión es irreversible”, enfatizó el técnico.

E indicó: “Cuando tenemos un déficit nutricional o pérdida de la estabilidad estructural de los suelos, con manejo se pueden revertir pero centímetros de suelo que se pierde es irreversiblemente, perdido para su producción”.

“Hace años que tenemos el 90 por ciento de la superficie agrícola bajo siembra directa, Argentina se destaca a nivel mundial por este comportamiento del sistema de no labranza”, consignó, y agregó: “es verdad que los últimos años debido a problemas de malezas resistentes o algún otoño muy llovedor que nos obligó a cosechar con suelos muy húmedos y dejar muchas huellas, compactación”.

“Incluso más actualmente en algunas zonas donde hay una imposibilidad de aplicar herbicidas en zonas periurbanas se están observando algunos lotes laboreados, pero de todas maneras en el balance global la siembra directa sigue cubriendo más del 90 por ciento la superficie agrícola”, esgrimió.

A continuación, Ferrari expuso: “En relación a restitución de nutrientes, el año anterior tuvimos un record de consumo en nuestro país. Nunca, desde que se llevan estadísticas (año 1990) se llegaron a utilizar tantos fertilizantes como el año anterior con una cifra de 4.600.000 toneladas, que parece un montón y hasta nos haría pensar que sería suficiente para restituir todos los nutrientes que los granos se llevan en la cosecha”.

“Sin embargo, cuando se contrapone la extracción de nutrientes que realizan nuestras cosechas con esa cantidad de fertilizante aplicado, notamos que a nivel país estamos reponiendo únicamente el 46 por ciento”, sostuvo.

A este respecto, añadió: “En nuestra zona podemos estar en el 60 por ciento pero en ninguna en el cien por ciento, así que los suelos continúan empobreciéndose porque estamos sustrayendo más nutrientes de los que devolvemos y la fertibilidad química continúa en picada”.

“En los últimos años a nivel general tuvimos rotaciones desbalanceadas a nivel país, llegando en algunos años a tener más de veinte millones de hectáreas de soja”, advirtió, aunque resaltó: “Ahora la situación está más balanceada, desde hace varias campañas con un mayor entusiasmo por el trigo y el maíz”.

“Un gran acuerdo integrando a todos los actores de la cadena de producción sería ideal para que las cosas se hagan por consenso y se llegara a una determinación medianamente formal para que se convierta en una política de estado y no cambie con un gobierno”, deslizó Ferrari.

A continuación, espetó: “Para algunas prácticas se pueden lograr algunos estímulos. Para la fertilización hubo hace algunos años una ley de promoción de utilización de fertilizantes, luego perdió estado parlamentario debido a que no se trató en tiempo y forma”.

“No obstante, existe otra propuesta del Diputado Vara que circunscribe esa promoción pero lo limita a fertilización fosfatados y enmiendas calcáreas, quedando circunscripta para todo lo que es el NEA y la Mesopotamia que según los considerandos de la ley son las zonas más necesitadas de restitución de fósforos y algunas consideraciones acerca de la pluviometría”, mencionó, y acotó: “Esta clase de intentos, al menos en forma parcial permitirían estimular el uso de nutrientes”.

“Argentina depende muchísimo de las divisas que genera el campo y la productividad tanto física como económica de nuestros suelos dependerá en el largo plazo que lo cuidemos bien o mal. Si los cuidamos bien dará frutos durante muchos años y si lo cuidamos mal estaremos matando a la ‘gallina de los huevos de oro’ y será tarde para lamentos”, concluyó Ferrari.

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