JULIO MACIROLA “El día que le comuniqué al personal que no íbamos a poder seguir, me largué a llorar

En medio de esta pandemia, que lleva acumulados 131 días desde el inicio, al día de hoy, hemos recorrido diferentes historias, con distintas tramas, pero con similares contenidos y finales. El sector gastronómico, desde la semana anterior, ha sido autorizado a reabrir sus puertas al público en la franja horaria de 9 a 00:00 con los protocolos ya establecidos. Uno de los tantos casos que no decidieron abrir, fue el Resto Bar "Odin" que seguirá, aunque no sea la salvación, con la modalidad delivery.

En La Mañana del Centro, habló uno de los socios responsables, Julio Macirola, quien explicó el porqué de la decisión de no volver a abrir las puertas del lugar. “Hay casos, estamos tratando de cuidarnos nosotros y a la gente. La situación económica con todo esto ha cambiado mucho, estamos en un momento crítico. Cuando se dio la posibilidad de abrir, hace un mes atrás, invertimos mucho, pensamos que podíamos arrancar para que no sea tan grande el gasto que tenemos. Todos los que estamos en este rubro estamos en la misma y haciendo delivery para ver si podemos salvar algo. Cuando a nosotros nos dieron la posibilidad de abrir hasta las 00:00 apostamos y perdimos porque la gente decidió no salir, que es bueno saberlo, porque está consciente con lo que sucede. Esta la estamos peleando todos, acá nadie tiene la culpa, nadie esperó esto, nos sorprendió. Hay que tratar de aguantar, sabiendo que es muy difícil, en nuestro caso, tenemos una cerveza muy cara, por cierto, que prácticamente la estamos tirando, ya perdimos más de 10 barriles de 50 litros, y cada uno de ellos tienen un costo muy caro".

Sobre lo vivido hasta aquí en este rubro dijo: “En marzo nuestro lugar cumplió 1 año de vida y luego pasó esto. El delivery no lo teníamos pensado hacer, pero esto nos llevó a hacerlo. Hay chicos que trabajan en la cocina que necesitan llevarse algo a su casa y decidimos abrir de jueves a domingo. Es muy triste perder mercadería, uno no viene de ser gente salvada, somos laburantes con necesidad de crecer y esto nos dio una cachetada. No hay que llorar tanto y tratar de pelearla entre todos porque si empezamos a enloquecer será peor", afirmó Macirola.

El momento más difícil, según cuenta, fue cuando tuvo que expresarles a los empleados que no iban a continuar atendiendo y no serían parte del lugar: “El día que le comuniqué al personal que no íbamos a poder seguir me largué a llorar. Sabía que no íbamos a poder aguantar, fue duro explicarles. Llegamos a ser 23 personas, entre gente de seguridad y el resto. Había dado una explosión el bar que nosotros no esperábamos, la gente nos dio un apoyo importante. Cuando pasó esto les tuvimos que decir, "hasta acá llegamos", fue complicado. La reacción de ellos fue buena, cuando volvimos a abrir, todos estaban dispuestos a comenzar y con todas las ganas. Saben lo que viene pasando, pero para mí es triste comunicarles que no podemos aguantar esto. Soportar esta situación sería terminar con el bar. Esperemos que esto se solucione, para que todos podamos trabajar, el resto de los bares apostaron como lo hicimos nosotros también".

Por último, señaló: “No vamos a reabrir, sería perder plata y arriesgar que se provoque algún contagio. Tengo amigos que tienen bares y les pasa lo mismo. Me pone muy triste esta situación, cada vez que entro al bar me doy cuenta de lo que pasa, pero de todas formas no vamos a bajar los brazos. Quien nos alquila el lugar siempre mantuvo una buena predisposición y es muy valorable y le agradecemos mucho. No nos presionaron nunca para pagar el alquiler, hay que tener fe que pronto va a mejorar todo".

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