Matías Peluffo “Nuestra cadena puede significar una salida de la crisis porque es una actividad que

Matías Peluffo, presidente de la Cuenca de Productores de Leche del Oeste de Buenos Aires (Caprolecoba) y la realidad del sector en tiempos de Coronavirus.

“Estamos en una montaña porque tenemos de cuarentena, de pandemia y también de la macro economía Argentina con todas sus distorsiones y asimismo cambios”, expresó Peluffo a Radio del Centro.

E indicó: “Tuvimos un 2019 relativamente bueno para la producción de leche y para la industria pero este año comenzó a deteriorarse”.

“Al principio sufrieron más las industrias que proveían a todos los restaurantes, pizzerías, hoteles que son generalmente Pymes aunque algunas medianas porque se consume también mucha mozzarella”, señaló.

Asimismo, agregó: “Luego se recuperó porque el consumo doméstico fue reemplazando aquello que no se comía afuera, compensando bastante bien”.

“Ahora se nota que las personas tienen menos capacidad de compra y se viene cayendo el consumo interno”, dijo, aunque aclaró: “el mercado externo está más avanzando y saliendo de la cuarentena en muchos países empezando a aumentar el consumo mundial que tracciona un poco los precios hacia arriba, es la esperanza en este momento”.

“Durante la primavera sobran lácteos, se produce mucha leche que no se consume en el mercado interno y se precisa exportar, viene bien que los precios hayan subido en los últimos meses”, consignó.

-¿Están produciendo más?

-Este año nos encontramos produciendo un 10 por ciento más de leche en relación a 2019. Una vez que los productores comienzan a cobrar bien por la leche empiezan a producir más, cuando la producción es mucha los precios bajan produciéndose un deleitte que es cíclico y complicado porque impide crecer a nuestra lechería.

Al no ser muy competitivos en ventas al exterior por un montón de problemas de infraestructura y de cargas impositivas, estamos encerrados en un ciclo de no crecimiento.

En este momento tenemos más producción pero empezó a bajar el precio, una clara señal que envía el mercado para que se produzca mucho menos porque no se pueden vender los productos elaborados.

-¿Qué están percibiendo actualmente?

-El año anterior en esta época estábamos percibiendo un equivalente de 0,35 centavos de dólar oficial para percibir ahora 0,24 de dólar oficial, bajando los 0,30 centavos de dólar los productores comienzan a perder o en su defecto impide un crecimiento.

-¿Cómo influye nuestra economía en la lechería?

-La lechería Argentina depende mucho del desarrollo del país. Como estamos en un país donde el ingreso moneda dura por persona viene bajando es muy difícil ir contracorriente. La crisis económica que venimos arrastrando desde hace varios años se encuentra impactando en el cierre de muchos tambos quedando únicamente aquellos que logran ser más competitivos.

-¿La pandemia agravó la situación?

-Es la pandemia más la situación de crisis que teníamos desde antes. Somos privilegiados en relación a que podemos continuar produciendo, al ser una actividad esencial y prácticamente sin casos de Coronavirus dentro de la lechería sin tener que cerrar tambos por esta causa teniendo en cuenta además que estamos bastante aislados ya en los campos, es cuestión de cuidar la entrada y salida sin estar en contacto, más los protocolos indicados para con quienes se acercan.

-¿De la crisis surgen oportunidades?

-Enviamos una carta al Presidente de la Nación detallando como nuestra cadena puede significar una salida de la crisis porque es una actividad que agrega mucho valor, comenzando desde el pasto hasta productos de altísimo valor y buenos para la salud. Existe muchísimo desarrollo, en el medio un montón de industrialización, técnicos, especialidades, ingeniería de alimentos que en el mundo se trata de cuidar mucho, brindando además empleos de calidad.

Pretendemos ser parte de la solución y no del problema pero precisamos estabilidad básicamente porque cada vez que existe una devaluación el precio de la leche se atrasa mucho, nuestros costos están en dólares y sufrimos mucho el precio de los costos teniendo que aguantarlos con capital o vendiendo vacas que hace mucho daño a la cadena.

-¿Cómo se logra esa estabilidad?

-El problema continúa siendo que nuestro estado gasta más en relación a aquello que recauda y los impuestos se encuentran a un nivel que ya no se pueden subir más, por lo tanto nos encontramos en un callejón sin salida donde la política tiene que bajar un poco los gastos, caso contrario ahogan la actividad privada.

Si nos dan un poco de lugar tenemos la capacidad de generar valor, riqueza y empleo para el país, es un desafío constante. Hace veinte años que la lechería no crece por no tener una estabilidad en el tipo de cambio así poder invertir y proyectar a largo plazo.

-¿La mesa de competitividad?

-La mesa de competitividad dejó de reunirse finalizada la gestión anterior de gobierno. Todavía no se reunió con la actual gestión. Se tardó seis meses en nombrar un director de lechería, ahora ya lo tenemos y se trata de Arturo Videla que está empezando a tener reuniones.

-¿Las perspectivas con el nuevo director?

-Hay buenos indicios porque le da valor a aquello que se realizó en las últimas gestiones que son políticas de continuidad en aspectos positivos que se desarrollaron y también intentará poner su impronta.

La actividad es muy específica, por lo tanto se precisa de una persona idónea que transmita al Presidente aquello que verdaderamente necesitamos o qué impacto pueden tener ciertas medidas que se tomen para el sector.

-¿El I.V.A.?

-Actualmente se está hablando de bajar el I.V.A. a la leche fluida de la góndola, pero la cuestión debe ser pensada en la cadena de forma integral porque nos pagan 21% de I.V.A. y si nos bajan al 10,5% nos afectaría muchísimo financieramente, tienen que hacerlo aunque buscando la forma de no perjudicar a toda la cadena.

-¿Cómo repercute lo sucedido con ATILRA en el productor?

-Todo lo ocurrido con respecto al paro de los afiliados a ATILRA repercute de manera indirecta porque el conflicto entre los trabajadores de la industria con la industria provoca que ésta última se encuentre tironeada por el gobierno que pone precios máximos, el sindicato que pretende cobrar más y los productores que pedimos más precios. Ocurre que el sindicato muchas veces presiona más y termina perjudicando a toda la cadena en su totalidad.

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