Rugby “Se apuntaba a agosto – septiembre pero hoy por hoy la realidad no ha cambiado lo suficiente c

La actualidad del Rugby de Racing Club expresada por Miguel Ángel González Garmendia, uno de los permanentes colaboradores (cumpliendo distintas funciones) que tiene la disciplina de la institución ‘albiceleste’ que, de la misma manera que otros deportes también por estas horas se maneja de manera virtual.

“No estamos ajenos a la situación actual. Tratamos de seguir ligados a los jugadores en todas sus divisiones, desde infantiles hasta el plantel superior incluyendo femenino obviamente”, dijo González Garmendia en principio, y agregó: “Todo vía zoom, no hay ningún tipo de conglomeración, nosotros somos muchos y tenemos una necesidad bárbara de volver a juntarnos pero hoy las disposiciones no lo permiten y acá estamos, como el resto”.

“Se está tratando de mantener el vínculo, la ligazón con los chicos. Es muy difícil a través de las redes, por zoom, por Instagram. Seguimos manteniendo los ritmos de entrenamiento martes, jueves y sábados, en el caso de los infantiles al mediodía. El plantel superior sigue con más o menos la misma línea no así los fines de semana. Con una visión muy poca clara de cuándo será el regreso”, señaló.

Seguidamente, esgrimió: “Se apuntaba a agosto – septiembre pero hoy por hoy la realidad no ha cambiado lo suficiente como para poder volver al club. Por una directiva de la Unión Argentina de Rugby (UAR) a través de UROBA (Unión de Rugby provincia de Buenos Aires) que es la unión que nos nuclea, tenemos que cumplir un protocolo no solo para el ingreso al club sino para la posibilidad de volver al club”.

“Es un protocolo que hay que completar, hay que hablar con el Estado Municipal que tiene que firmar, se envía a la unión y ellos a la UAR que es la que da el Ok. Luego de eso, con todos los mecanismos, con todos los controles que tenés que tener vas a poder progresivamente volver al club. Hoy, está todo en análisis, toda la unión que comprende prácticamente la provincia de Buenos Aires, exceptuando Bahía Blanca y Mar del Plata”, explicó, y añadió: “Solamente tres clubes volvieron a la actividad que son los de la provincia de La Pampa, con una actividad reducida. No se pueden juntar más de diez personas, los entrenamientos son de 40 minutos, no es la vida normal de volver al club y compartir en familia”.

“La realidad dice que en el caso de que se pueda volver, se está hablando desde la unión el tema de la competencia, nuestro deporte se juega de marzo a noviembre de forma intensiva, después los seven que son acotados, no son los tiempos en los que se juega un rugby de 15”, consignó.

E indicó: “Llevamos muchos meses sin jugar y se hace complicado hasta por una cuestión de seguridad física para la práctica del deporte. Un entrenamiento por zoom bárbaro pero a la hora de la competencia, es un deporte de contacto y para jugar tenés que estar entrenado, no te podés juntar así porque si, porque la vas a pasar mal”.

“En lo que respecta a la puesta en valor del club, responde a una idea de que vemos un crecimiento muy importante año a año de chicos. El año pasado terminamos fichando 344 jugadores de infantiles hasta nivel superior, masculino y femenino”, exclamó, y resaltó: “De golpe y porrazo te encontrás con que la familia va al club, terminaba un partido y las familias se quedaban a tomar mate, compartir una gaseosa, charlar, nuestras fiestas de fin de año y otras actividades”.

“Entonces, el club tiene que responder, tener un lugar acorde, lo más equipado posible para que por ejemplo, en un encuentro infantil que hay 400 chicos cada uno lleva a su mamá, papá, tío, tía; te encontrás con un mundo de gente y te preguntás cómo cumplís con las necesidades de todos. Hay que tener las comodidades, desde los baños hasta la cantina”, manifestó.

En relación a la faz de infraestructura, remarcó: “Para eso, mejoramos un vestuario, lo hicimos completo con duchas, sanitarios. Estamos en el proceso de cerramiento del techo de la parrilla, la construcción de otra tribuna. Recibimos una colaboración anónima muy importante, lo que nos permitió arrancar con todo esto y tomando medidas de seguridad en algunas cuestiones como la pileta que estaba prácticamente sin uso, la parte eléctrica para que este todo perfecto”.

“Una serie de cosas que te permite realizar desgraciadamente esta inactividad porque en el día a día y jugando es muy difícil. Llevamos más de dos meses de obras y si hubiéramos tenido competencia esto no lo podríamos haber hecho”, esbozó González Garmendia, y mencionó: “El quincho está todo revuelto, estamos en los tiempos que se pueden yendo de a pocos a tratar de mejorar para que cuando volvamos a nuestra segunda casa como le decimos, tenga las comodidades necesarias para la familia que va a disfrutar y compartir un momento más allá de la cuestión deportiva”.

“Gracias a Dios el objetivo de que la familia vaya al club se está dando y para nosotros es uno de los logros importantes como lo deportivo. Ojalá que cuando volvamos puedan ver las obras y disfrutar de un lugar con algunas mejoras importantes”, cerró.

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