ALDO IFRÁN "Ser peluquero, para mí, es una pasión"

Cada 25 de agosto se celebra el día del peluquero y en ese día tan especial para quienes ejercen este oficio, nos encontramos con Aldo Ifrán, quien fuese un gran jugador de fútbol, con paso en Flandria, Villa Dálmine y Los Andes y que al término de su carrera puso su peluquería en Chivilcoy y sigue vigente hasta el día de hoy. Sobre sus comienzos contó que: "Yo a los 19 o 20 años ya era peluquero, mientras jugaba al fútbol, aprovechaba los ratos libres para estudiar en una academia en Zarate. En ese momento mi club era Villa Dálmine y después estuve en Lomas de Zamora, y pude seguir aprendiendo. Es una profesión que me encantó y que de paso la tomaba como hobby, pero las expectativas mías siempre estuvieron puestas en el fútbol y gracias a dios, que me iluminó, hoy es mi sostén laboral". Y agregó: "Cuando jugaba al fútbol aprovechaba a practicar con algunos compañeros que ponían la cabeza, me acuerdo que empecé en Zarate, una ciudad grande, en una academia, y el corte era más barato y la gente iba mucho ahí y tenía con quien practicar".

Al ser consultado por su regreso a la ciudad y el nuevo camino por recorrer dijo a la 91.9FM: "Cuando se me terminó la carrera como jugador de fútbol, me vine a Chivilcoy en el año 1987 y puse mi peluquería que ya tiene más de 30 años de vida. Cuando estaba en Buenos Aires, tuve la intención de poner una peluquería, pero no me animaba y cuando regresé me incliné por lo que me gustaba. Hoy me siento muy contento porque en la vida hice lo que quise y la verdad es que la profesión la quiero mucho. Antes no era muy distinto, era similar a ahora. Con el fútbol se me hizo más fácil para hacer clientela, conocí mucha gente y me conocían y me acompañaron rápido", aseguró Ifrán. "Hoy en día sigo teniendo los mismos clientes de toda la vida, van pasando todas las generaciones, venía el papá con el nene y ahora viene el nene con el hijo, han pasado hasta 3 generaciones en algunos casos".

Ama el fútbol, pero también ama con pasión su actual oficio: "Volvería a elegir ser peluquero porque me encanta, es una pasión que tengo. Tengo a mi hijo que está en Buenos Aires, y cuando voy con mi señora recorro diferentes lugares y me freno a mirar como cortan el pelo y mi señora me dice "vos estás loco", pero a mí me gusta mucho, tanto como mirar un partido de fútbol". Sobre el momento que vivimos los argentinos describió: "La situación que estamos viviendo es muy triste, en todo sentido, no solo lo económico. Es difícil trabajar así, porque uno tiene miedo de contagiarse y tengo contacto con la gente. Yo uso barbijo y mascara, pero da miedo igual, pero trato de cuidarme y cuidar a la gente que viene".

Por último, describió: "Comencé mi carrera en Colón de Chivilcoy, hasta el año 76, en el 77 me fui a Flandria con Omar Santorelli, después fui a Villa Dálmine y luego pasé a Los Andes. Le debo mucho a Santorelli, le tengo que estar agradecido toda la vida porque yo era una persona humilde, lo más lejos que había podido ir era a Lujan en esos tiempos. No era sencillo entrar a un vestuario en el que no conoces a nadie y más si sos tímido y él me acompañó a dos clubes. Omar tenía personalidad y carácter", sentenció.

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