“Las tormentas más fuertes suelen registrarse entre noviembre y enero, pero este año la alteración de los patrones climáticos por El Niño podría adelantar o intensificar estos…

“Las tormentas más fuertes suelen registrarse entre noviembre y enero, pero este año la alteración de los patrones climáticos por El Niño podría adelantar o intensificar estos eventos”
La región de Chivilcoy se encuentra en la antesala de un fenómeno meteorológico sin precedentes, con la llegada de un evento de El Niño de fuerza histórica que promete alterar drásticamente el clima durante el segundo semestre de 2023 y extenderse hasta el otoño de 2027. Así lo advirtió el reconocido meteorólogo Marcelo Speranza en diálogo con en el programa "La Mañana del Centro" de Radio del Centro 91.9. La preocupación se centra en la intensidad y frecuencia de las tormentas, así como en el impacto que estas podrían tener en un territorio que ya ha experimentado eventos extremos en el pasado.
Para la jornada de hoy, jueves 13 de julio, la región se presentó con un cielo mayormente nublado, aunque se espera un incremento de la temperatura en las próximas horas. Esta suba térmica es el preámbulo de lo que se vivirá en los próximos días. Mañana y el viernes, aunque no se pronostican lluvias directas, es probable que las calles y veredas amanezcan mojadas debido a un fenómeno de condensación: una masa de aire cálido de origen tropical, que actualmente se encuentra en Corrientes y desciende gradualmente, interactuará con la superficie fría, generando humedad. La temperatura máxima para el viernes se estima en unos agradables 23° grados, un valor más propio de la primavera que del invierno actual.
El fin de semana, sin embargo, traerá consigo un cambio en el panorama. El viernes, el aire cálido y húmedo comenzará a interactuar con "perturbaciones" provenientes del Océano Pacífico, específicamente del lado chileno. Estas perturbaciones, potenciadas por el fenómeno de El Niño, están generando "ríos atmosféricos" de gran intensidad. Speranza explicó que estos ríos atmosféricos, que pueden clasificarse del uno al cinco (siendo el cinco el más intenso, similar a un huracán), están provocando una situación de alerta en Chile, donde se esperan lluvias de hasta 300 milímetros en solo dos días, lo que representa aproximadamente tres cuartas partes de la precipitación anual de la zona.
La preocupación para Argentina radica en que estas perturbaciones cruzarán la Cordillera de los Andes. El viernes, la interacción del aire tropical cálido y húmedo con el aire más fresco y húmedo que se posará sobre el centro-sur de la provincia de Buenos Aires, generará tormentas de variada intensidad. Algunas de estas podrían ser "localmente fuertes", según el meteorólogo. Las temperaturas mínimas se mantendrán elevadas para la época, alrededor de los 15 grados (que es la máxima normal para esta estación), mientras que las máximas podrían alcanzar los 23 o 24 grados si el sol logra asomarse.
El fin de semana continuará con un clima inestable. El sábado por la mañana no se esperan lluvias, pero hacia la tarde-noche podría haber algún tipo de precipitación. El domingo por la mañana el cielo se mantendrá sin lluvias, pero la tarde-noche del mismo día probablemente volverá a registrar precipitaciones. Este patrón de inestabilidad marca el inicio de un segundo semestre totalmente distinto al primero, con el fenómeno de El Niño como protagonista principal.
Marcelo Speranza enfatizó la naturaleza "histórica" de este El Niño. "Lo que vivimos hasta del invierno hasta el día de hoy no tiene nada que ver con lo que vamos a vivir el resto del presente año con el fenómeno del Niño", afirmó. La fuerza con la que se ha desarrollado este evento es inusual, ya que el agua del Pacífico ecuatorial está muy cálida, generando tormentas que liberan una energía inmensa en la atmósfera. Los océanos del planeta, en promedio, nunca habían estado tan cálidos como ahora, y esta energía disponible es "enorme". Además, se espera que el Océano Índico también se caliente en la próxima primavera, lo que sumaría un "cuarto jugador" a esta "tormenta perfecta", aumentando aún más las precipitaciones en la Pampa Húmeda argentina.
El meteorólogo recordó que el año pasado, a pesar de la presencia del fenómeno de La Niña (que suele generar sequías), Chivilcoy registró 1600 milímetros de lluvia, convirtiéndose en el segundo año más lluvioso de su historia (el primero fue 1993 con casi 1900 mm y grandes inundaciones en abril). La diferencia clave fue que la napa freática estaba por debajo de los 4 metros, lo que permitió que el suelo absorbiera gran parte del agua. Sin embargo, actualmente, la napa en Chivilcoy se encuentra a 2.80 metros, solo 30 centímetros por debajo del promedio. Si se repitieran las lluvias del año pasado, la ciudad y sus alrededores enfrentarían un riesgo inminente de desbordes e inundaciones.
Speranza también hizo hincapié en los antecedentes históricos. Las grandes inundaciones en Chivilcoy (1993, 2001-2002) ocurrieron en otoño. Sin embargo, la situación actual presenta un escenario sin precedentes debido a la combinación de factores y la cantidad de energía disponible en la atmósfera. Un dato alarmante es que en 1877, el año con el Niño más fuerte registrado históricamente, se estima que 50 millones de personas fallecieron en el mundo debido a sus consecuencias, y Chivilcoy también sufrió una "terrible inundación" en aquel entonces.
La preocupación de la comunidad científica mundial es palpable. Países como Perú, Bolivia y Brasil están tomando medidas de precaución ante la intensidad de este El Niño. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió hace 30 días sobre la necesidad de prepararse para este evento, ya que la energía disponible en la atmósfera es tan grande que podría extender el área de impacto del fenómeno, afectando incluso zonas como La Pampa, que tradicionalmente no eran influenciadas por El Niño.
El meteorólogo advirtió que las tormentas pueden tener características "pocas veces vistas" en la primavera y el verano, con ráfagas de viento, granizo y mucha lluvia en cortos períodos de tiempo. Si bien la napa freática aún está baja, lo que podría mitigar las inundaciones en los campos a corto plazo, el riesgo de anegamientos urbanos por lluvias torrenciales (como 150 milímetros en dos horas) es alto. El mayor riesgo de inundaciones rurales se proyecta para el otoño del próximo año, cuando la napa podría estar más elevada.
Speranza subrayó que Argentina, y en particular la provincia de Córdoba, es la segunda zona tornádica del mundo después del "callejón de los tornados" en Estados Unidos, lo que la convierte en una región naturalmente activa en cuanto a fenómenos meteorológicos severos. Las tormentas más fuertes suelen registrarse entre noviembre y enero. Sin embargo, este año, la alteración de los patrones climáticos por El Niño podría adelantar o intensificar estos eventos.
El especialista concluyó que el clima será "mucho más inestable, mucho más seguido, con más frecuencia" y que las temperaturas tenderán a elevarse antes de lo habitual, incluso en invierno. Las heladas serán menos frecuentes. Será "muy difícil encontrar un día totalmente despejado" o varios días consecutivos con cielo claro. La situación exige estar "muy atentos" y tomar precauciones, ya que la realidad climática que se avecina es "lo que probablemente vaya a ocurrir".