“Argentina se encuentra entre los países con los salarios y jubilaciones más bajas del continente”

Marcelo Ramal, es economista y dirigente nacional de Política Obrera. Lo entrevistamos en Radio del Centro para consultarle acerca de las últimas medidas económicas dispuestas por el Gobierno Nacional y otras cuestiones que hacen a la situación financiera del país a partir de una nota de opinión que tituló ‘Un rodrigazo en puerta’.

-¿Qué opina del dólar para turistas?

-La medida que se adoptó de establecer un dólar especial y más alto para los turistas no tiene relevancia frente al tamaño de la crisis. El movimiento económico que puede llegar a ingresar por los dólares que los turistas cambien y liquiden a través de algún mecanismo oficial podrán representar tal vez 300 o a lo sumo 400 millones de dólares en un mes aproximadamente, pero a la luz de los problemas de reservas internacionales que afronta el país es una cifra irrelevante.

En este momento, la retención de la cosecha está por arriba de los 10 mil millones de dólares y algunos centenares de dólares que pudieran ingresar por el turismo no resuelve la cuestión y tampoco la crisis más general de reservas internacionales que se encuentra fuertemente asociado al escenario de disolución de la moneda nacional, a su vez causado por el peso enorme de la hipoteca de la deuda pública.

Los anuncios apresurados equivalen a una etapa más de la crisis.

-¿Qué fue el ‘Rodrigazo’ y por qué considera que se viene otro?

-El ‘Rodrigazo’ se trató de un Ministro de Economía, de apellido Rodríguez, que en 1975 bajo el gobierno de Isabel Perón y frente a contradicciones económicas muy agudas resolvió un cimbronazo económico que consistió en una mega devaluación de la moneda, un aumento general de tarifas con un golpe inflacionario muy fuerte que golpeó severamente los salarios y jubilaciones. En aquel momento ese ‘Rodrigazo’ fue respondido con una huelga general con la clase trabajadora Argentina.

-¿A qué obedece la medida del dólar para turistas?

-Si los turistas llevan adelante gastos en el país por el mercado oficial pagando con tarjetas de créditos le reconocen un dólar de 135 pesos, si por el contrario, cambian los dólares que traen en el mercado paralelo obtendrán los 330 o 335 pesos, evidentemente por esa vía los turistas optan por cambiar sus dólares en el mercado paralelo y obtener más dinero aunque esos dólares no ingresan en el circuito oficial y no se contabilizan como ingresos de reservas para Argentina. Con estas medidas intentarían ingresarlo de ese modo. No obstante, se plantea el problema que por un lado y yendo a los aspectos más minuciosos de la medida, la misma excluye a las compras que los turistas puedan hacer con tarjeta de crédito porque continúa rigiendo un dólar de un valor mucho menor. El sistema funcionaría a condición que el dólar paralelo no se dispare nuevamente de ese dólar oficial y es probable que siga ocurriendo porque a medida que la demanda de dólares no oficiales continúe siendo alta, es muy probable quien opere por debajo o afuera de cualquier norma obtenga un dólar todavía mayor.

Incluso si la propuesta funcionara, agrego un elemento más relacionado con la inseguridad porque el turista que salga de una casa de cambios operando al contando lo haría con un fajo de billetes muy grandes en pesos. Igualmente si todo resultara correctamente no tiene envergadura frente a la crisis de reservas que tienen el país, estamos hablando de una retención de divisas de 12 o 13 mil millones de dólares y con el turismo podrían llegar 300 o 400 millones en un par de meses que no significan demasiado ante los gastos de divisas que implica la compra de energía.

-¿Por qué nuestro peso se desvalorizó tanto?

-La moneda se desvalorizó después de un proceso gigantesco de emisión que llevó adelante el banco central para rescatar la deuda pública; una deuda pública que fue engrosada a partir de distintos rescates y subsidios brindados a los fondos financieros que especularon en la propia deuda Argentina y a otros grupos capitalistas. La deuda Argentina que se renegoció a un determinado valor en el año 2020 sobre un valor nominal de emisión 100 ahora se cotiza en 19, es decir que estamos ante una nueva cesación de pagos. Para que la cesación de pagos no afecte a los tenedores de títulos de deuda el gobierno llegó al colmo de emitir moneda al solo efecto de comprar esos títulos de deuda y sostener su valor, naturalmente desvaloriza la moneda y lleva al proceso devaluatorio que mucho más temprano que tarde se traduce en los precios e implica un golpe al salario y a las jubilaciones.

-¿El valor del dólar puede bajar o seguirá subiendo?

-El valor actual del dólar refleja el escenario de descomposición económica al que estamos asistiendo en las últimas semanas y es muy difícil mencionar si será finalmente en el que se estabilizará pero con este valor del dólar una canasta de pobreza, como la informada recientemente por el INDEC en las últimas horas, está en el orden de los 300 dólares y significa que Argentina se encuentra en los salarios y jubilaciones más bajos del continente, mientras que, lo llamado simplemente una suba del dólar en realidad se refleja en una pulverización fantástica en los ingresos de las personas que en el país viven de su trabajo.

-¿Se puede recuperar la confianza en el peso argentino?, ¿cómo?

-La confianza en el peso solamente se puede recuperar sobre la base de quebrar el circuito que llevó a esta realidad. Si la deuda Argentina cotiza a 19 puntos de su valor y se volvió a ingresar en una cesación de pagos demuestra que todo el proceso de la deuda pública generó una hipoteca de características impagables. El esfuerzo por rescatar esa deuda pública tiene que llevar necesariamente a la moneda nacional. La Ministra Batakis dijo que establecería un régimen de caja, lo que sale tiene que equivaler a lo que ingresa pero hay una falacia porque un verdadero régimen de caja debe establecer una suspensión y desconocimiento de obligaciones que para los beneficiarios de ella, como los acreedores de la deuda pública Argentina, ya se resarcieron con creces de ella. Si vamos a gastar lo que ingresa y establecer un régimen de caja hay que proceder a una centralización de la economía nacional, del comercio exterior, establecer un régimen que priorice los ingresos del 95 por ciento de las personas que en el país viven de su trabajo y apartar de esas prioridades a los fondos internacionales que vienen lucrando con Argentina desde hace mucho tiempo.

-¿La política económica, en éstos últimos, cambió mucho?

-Si nos ponemos a pensar en relación a que la política económica cambia todo el tiempo es relativo porque se plantean coincidencias. Desde que asumió el actual gobierno, nos encontramos atravesando por una realidad que Argentina ya vivió en otras oportunidades como un proceso de rescate de la deuda pública de los acreedores internacionales. El país ya lo hizo en otras oportunidades, pero el ‘Rodrigazo’ que se está discutiendo actualmente y nadie se anima a decir pero se está proyectando como salida, a mi juicio nefasta pero salida al fin de esta crisis, una liberación general del dólar y de los precios: el dólar de 300 o más se transforme en la pauta oficial y sobre esa base, establecer que el movimiento de capitales de ingreso y salida del país es libre, una especie de remake del gobierno de Macri en 2016 -2017, es lo que nadie quiere decir abiertamente aunque se está discutiendo.

El problema es que las condiciones internacionales no son las mismas en relación a los años 2016 – 2017 y lejos de haber un flujo a países como el nuestro hay un reflujo, una salida porque en Estados Unidos se elevaron las tasas de interés y a su modo llevó adelante también su proceso de rescate de fondos internacionales y corporaciones capitalistas que para sostenerlo tiene que prender la aspiradora de fondos en todo el mundo.

Está muy en duda si efectivamente una liberación de variables, tipo de cambio y precios llevaría a una afluencia de capitales. En este escenario, las políticas económicas se quieren reiterar pero las condiciones nunca son las mismas y tenemos una crisis Argentina que, por otra parte, es muy difícil de observar al margen de una situación internacional de características inéditas donde a la emergencia de una guerra se combina una crisis financiera internacional que para mirarla desde aquí diría que el sistema financiero internacional no tiene ni recursos ni tiempos para rescatarnos y apenas puede rescatarse a sí mismos. Estamos en uno de esos puntos de inflexión en la historia donde se discute es si el régimen social fundado en la explotación del trabajo ajeno y naciones enteras que condenó como ocurrió en éstos años a las hambrunas y a las guerras debe sostenerse o si la humanidad debe superar este cuadro sobre la base de llevar al lugar dirigente a la clase social que vive de su trabajo.


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