Caña de azúcar: desarrollo argentino reduce hasta un 90% el uso de semilla

Implantar una hectárea de caña de azúcar exige tradicionalmente un volumen muy pesado de material, requiriendo alrededor de 12 toneladas en sistemas manuales y 15 toneladas en los mecanizados. Para dar vuelta esta ecuación logística, el Grupo Arcor y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) unieron fuerzas durante casi una década para desarrollar una tecnología que transforma cada yema en una unidad biológica individual y protegida.
El sistema cuenta con un recubrimiento biodegradable que resguarda la viabilidad de la yema, facilita su manipulación y permite el almacenamiento y la distribución mecanizada en el campo con gran precisión. Según detalló Enrique Valenti, gerente de Producción Agrícola del Ingenio La Providencia de Arcor, el desafío consistió en llevar esta solución a las condiciones reales de producción tras años de ensayos e investigación.
Con la nueva aplicación, el requerimiento de caña semilla se desploma a un rango de entre 1 y 2 toneladas por hectárea, logrando un ahorro de entre el 80% y el 90% frente a las prácticas convencionales. Este menor volumen de biomasa en movimiento recorta las tareas de cosecha, carga y transporte, lo que se traduce en un menor consumo de combustible y una menor compactación de los suelos en las áreas productivas.
Por su parte, Hernán Salas, director técnico de la EEAOC, remarcó que pasar de distribuir grandes volúmenes de tallos a unidades individuales mejora notablemente la uniformidad en el establecimiento del cultivo. Asimismo, al utilizarse mucha menos caña para la implantación, una mayor proporción de la biomasa total queda libre para ingresar a la industria y potenciar la fabricación de azúcar, etanol y otros derivados.
Las pruebas a campo, laboratorio e invernáculo demostraron que las unidades preparadas mantienen un alto porcentaje de viabilidad durante 30 días y llegan hasta los 45 días sin perder condiciones, estirando la ventana de planificación para el productor. Las evaluaciones también comprobaron comportamientos agronómicos estables con densidades de plantación ajustadas de 6, 8 y 12 unidades por metro lineal.