Cerdos en alerta: récord de producción y consumo pero caen los márgenes en las granjas

La cadena porcina argentina transita un escenario marcado por contrastes profundos. Mientras la actividad productiva y la demanda interna rompen marcas históricas, los costos en dólares y el incremento de las compras externas erosionan la rentabilidad de los establecimientos.
De acuerdo con un relevamiento difundido por el IERAL de la Fundación Mediterránea, durante los primeros nueve meses de 2026 la producción nacional alcanzó las 670.200 toneladas equivalentes res, marcando un avance interanual del 12%. Los investigadores Juan Manuel Garzón y Franco Artusso precisaron que este volumen supera en un 31% al promedio registrado en el mismo período entre 2017 y 2025.
El dinamismo también se reflejó en la faena, que acumuló 6,94 millones de animales procesados entre enero y septiembre, un 11% por arriba del año pasado. Este salto, inferior al crecimiento de la producción en volumen, evidencia un incremento en el peso medio de los ejemplares enviados a faena. En tanto, solo en septiembre se produjeron 73.700 toneladas, el registro más alto de toda la serie.
Por el lado de la demanda, el consumo interno acompañó con fuerza la mayor disponibilidad de mercadería. El consumo aparente trepó a 729.700 toneladas en los primeros nueve meses, registrando una mejora del 12% interanual. En términos individuales, el consumo per cápita se ubicó en un promedio de 21 kilos por habitante al año, superando los 18,7 kilos del ejercicio anterior.
No obstante, el frente comercial aportó presiones adicionales al negocio. Las importaciones de carne porcina totalizaron 66.600 toneladas equivalentes res hasta septiembre, lo que representa una suba del 24% frente al año previo. Tras haberse estabilizado en la primera parte del año, el ingreso de mercadería extranjera aceleró durante el tercer trimestre.
El informe advierte que este ingreso de oferta externa, junto con unos ingresos que evolucionan por debajo de los costos operativos, achica de manera preocupante el excedente disponible en las granjas intensivas. Mientras las importaciones pasaron a explicar el 10% de la producción y las exportaciones apenas el 1,1%, los productores enfrentan el desafío de sostener la eficiencia en un mercado altamente competitivo.