Colza y sorgo buscan ampliar su superficie y romper viejos preconceptos en el agro

El mapa agrícola de Argentina intenta sumar nuevas opciones más allá de la hegemonía de la soja, el maíz y el trigo. Impulsados por la demanda de la industria y la exportación, cultivos como la colza y el sorgo buscan ganar terreno en los planteos productivos del país.
Durante una jornada realizada en la ciudad de Junín, el gerente comercial de RAGT semillas, Federico Pisoni, analizó las perspectivas de ambas alternativas. En el caso de la colza, el ejecutivo señaló que el cultivo despierta un renovado interés impulsado por la demanda internacional de aceites y los nuevos biocombustibles para aviación.
Mientras a nivel mundial la colza abarca unas 44 millones de hectáreas, en Argentina la superficie ronda las 150.000 hectáreas. Las oportunidades comerciales mediante contratos y la mejora genética alientan a los productores a considerarla nuevamente dentro del esquema invernal, superando las dificultades iniciales de manejo registradas en campañas pasadas.
Por otro lado, el sorgo continúa relegado frente a los cereales principales y suele ser relegado a lotes bajos, malos o salinos. Sin embargo, desde la compañía remarcan que el cultivo cuenta con precios sostenidos y eventos biotecnológicos que facilitan su manejo, por lo que el principal desafío es cambiar el criterio de asignación de ambientes.
La diversificación de las rotaciones agrícolas y la adopción de nuevas tecnologías se perfilan como ejes clave para que tanto la colza como el sorgo desplieguen todo su potencial productivo en los campos argentinos durante las próximas campañas.