Cómo el entrenamiento de perros Border Collie transformó el manejo ovino en Las Heras

Un trabajador rural de la localidad bonaerense de Las Heras encontró una solución definitiva para el arreo de lanares mediante la incorporación y el entrenamiento de perros de la raza Border Collie. Con una trayectoria de 29 años en establecimientos dedicados a la ganadería y al turismo rural, debió buscar alternativas cuando juntar los animales para las propuestas gastronómicas del campo requería operativos de hasta diez personas.
Los inconvenientes surgían porque las ovejas se desplazaban libremente en potreros con alambrados diseñados para caballos. Los intentos iniciales con canes sin la debida preparación fracasaban y espantaban aún más a la majada. Tras observar experiencias internacionales en sus viajes a Inglaterra y capacitarse con referentes locales e internacionales como Adriana Suárez, el enfoque cambió por completo gracias a la genética específica de trabajo.
El sistema permitió no sólo agrupar y conducir a los lanares hacia los corrales, sino también seleccionar animales determinados sin generar estrés excesivo en el lote. Con un rodeo estimado entre 100 y 200 ovejas en el establecimiento bonaerense, la práctica mejoró notablemente la eficiencia operativa diaria y redujo el personal necesario para las tareas de campo.
El impacto de esta especialización trascendió las tranqueras del establecimiento original. Invitado a disertar y mostrar las destrezas de los animales en campos de Misiones, el responsable consolidó una nueva veta comercial vinculada a la cría y venta de ejemplares adiestrados, logrando colocar perros de trabajo incluso en mercados externos como Brasil.
Esta experiencia demuestra cómo la adopción de técnicas de manejo y genética aplicada puede resolver cuellos de botella históricos en la ganadería ovina nacional, optimizando los recursos humanos y jerarquizando las labores cotidianas de los productores en la provincia de Buenos Aires.