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“Consideramos indispensable que el país lleve adelante un sendero reformista, estamos a favor que haya una nueva legislación laboral que favorezca la contratación y el empleo registrado"

Los bloques de diputados y de senadores de la UCR llevaron este jueves a la Casa Rosada su proyecto de reforma laboral que, tal como acordaron con el jefe de Gabinete Nicolás Posse y el ministro del Interior Guillermo Francos, será incorporado en el nuevo proyecto de Ley de Bases que se tratará la semana próxima en la Cámara de Diputados.

La iniciativa toma algunos aspectos del capítulo sobre reforma laboral contenido en el decreto de necesidad y urgencia (DNU) 70/23 que dictó el Poder Ejecutivo a fines del año pasado. Debido a que la aplicación de ese capítulo está suspendida desde enero pasado por una decisión de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo -que falló a favor de una acción de amparo presentada por la CGT-, los bloques dialoguistas insistieron en avanzar con una ley.

La UCR se comprometió –y el Gobierno aceptó- presentar una propuesta al respecto por considerar que sería positiva para motorizar el empleo en el sector de las pymes. Entre los legisladores radicales que esta tarde llegaron a la Casa Rosada se encuentran los senadores Pablo Blanco y Eduardo Vischi; y los diputados Soledad Carrizo, Pablo Cervi, Rodrigo de Loredo, Fabio Quetglas, Alfredo Vallejos y Pamela Verasay. También son de la partida el secretario parlamentario de la UCR, Alejandro Cacace; el vicejefe de Gabinete José Rolandi y el secretario de Interior, Lisandro Catalán.

A este respecto, entrevistamos en Radio del Centro al Diputado Nacional de la Unión Cívica Radical, Fabio Quetglas explicó por qué es necesaria una reforma laboral, también se refirió al rol de su partido como oposición, planteó sus diferencias para con el gobierno nacional y se expresó con respecto a las acciones políticas que no acompañaría.


-¿Para qué serviría una reforma laboral?

-La Reforma Laboral es urgente porque se precisan de algunos cambios, Argentina atraviesa un problema muy severo que ni aún con la economía subiendo nos generaba empleo a partir del miedo a la contratación generado en los empleadores que ni en el marco Pyme donde a veces tenían más posibilidad de dar trabajo preferían dar horas extras a su personal y no contratar.

Tenemos quitar ese miedo debido a que provoca una cantidad de problemas, no solamente el hecho de no contratación si no que aborta el proceso de aceleración económica porque incorporar más personas al trabajo es incorporar más gente al consumo.

Nuestros pequeños y medianos emprendedores deben saber que contratar no es una montaña rusa y estamos desarrollando un proyecto que amplía el período de pruebas a 6 meses, elimina las multas que se habían puesto en los años ‘90, facilita la registración, crea un fondo de cese laboral, entre otras cosas. Una Argentina que produzca más empleo es un país que va cambiando la agenda social desde la ayuda hacia un modelo de integración por el empleo que es una integración mejor no solamente en términos materiales si no también en términos subjetivos, caso contrario, nos queda una sociedad muy quebrada y lo que buscamos es rearmar el tejido social donde no hay otra opción más que el trabajo.


-¿Qué sucede con el régimen impositivo?

-Consideramos indispensable que el país lleve adelante un sendero reformista, estamos a favor que haya una nueva legislación laboral que favorezca la contratación y el empleo registrado, que en Argentina haya un sistema fiscal que brinde garantías de estabilidad a las empresas pero cuando se baja la lupa sobre éstas cosas empiezan las diferencias que muestran las visiones de largo plazo.

El gobierno trae a la Ley de Bases un capítulo que se denomina el régimen impositivo para grandes inversiones (RIGI), un régimen de estabilidad fiscal para inversiones por encima de una determinada cantidad de dinero que en el proyecto original ascendía a 150 millones de dólares donde Argentina ya tuvo uno estas características en la década del ‘70 que en ocasiones es imprescindible porque en grandes inversiones cuyo retorno es largo en el tiempo si no hay estabilidad fiscal no vienen, pero cuando se abre el debate queremos que baje el límite a 20 millones de dólares porque en las economías regionales un pol de productores puede llevar adelante un gran emprendimiento de 22, 25, 31 millones de dólares pero nunca llegarán a 150. Pretendemos que madure un capitalismo implantado en el territorio de base regional que genere empleo y no las grandes inversiones.


-¿El radicalismo es el encargado de poner equilibrio al Congreso?

-Ojalá la sociedad nos pudiera ver de esa manera, sería un verdadero logro y nuestra actitud es considerada como errática, como inconsistente pero sin embargo, la reconstitución de un centro reformista en Argentina es indispensable porque ojalá al gobierno de Milei no le vaya, mal debido a que una crisis la terminamos pagando todos, deseando que el ajuste fiscal produzca confianza y así aumente la tasa de inversión, pero en cualquier caso aunque todo ello ocurra, vivimos en un país convulso, controversial, polemista y puede pasar que algunos lo juzguen positivamente y otros negativamente. Si al gobierno de Milei le fuera excelentemente bien, el imaginario que él y sus funcionarios nos plantean lo noto agresivo, al menos para mi forma de ver el mundo. Si a Milei le fuera bien y estaría dispuesto a implementar los vouchers, estaría en contra e incluso si le va excelentemente bien y está dispuesto a arancelar la Universidad, estaría en contra; si le va excelentemente bien y el nivel de apertura económico en Argentina provoque la desaparición de enormes cadenas de valor industriales y no se hiciera con las adaptaciones industriales, estaría en contra. El punto es que frente al nivel de deformación público que nos dejó el Kirchnerismo, aumentando 20 puntos el gasto público que equivalen a $ 100 millones de dólares por año que nos lo sacan a nosotros o pedirlos prestado para financiar ese gasto en relación a un año medible que sería 1998, antes de la crisis de 2001.


-¿No acompañar algunos proyectos los convierte en enemigos?

-Quienes tenemos diferencias como las expuestas, no tenemos que tratarnos unos a otros de enemigos insalvables si no que podemos hacer el esfuerzo, aún en nuestras diferencias, aportar a un país más convivencial, un país más competitivo, más innovador. Tengo la sensación que estamos viviendo la primera etapa del gobierno y que “se va a normalizar” cuando la inflación baje, abriéndose otro debate en el país con respecto a las reformas económicas de fondo y no de la salida a la inestabilidad que todavía tiene 4 o 5 meses por transitar.


-¿La actitud del gobierno fue cambiando para con el Congreso?

-Estoy observando un pequeño cambio del gobierno desde el primer envío de la Ley de Bases a la actualidad, mi sensación es que en el primer envío no sé si sabían cómo era sacar una Ley y ahora parece que tienen más ganas de contar con ella que sin dudas es muy bueno porque abre al diálogo y la sociedad tiene que visualizar la existencia de una oposición al gobierno que es refractaria, una oposición obstruccionista que claramente es Unión por la Patria pero hay otra oposición como el radicalismo que es reformista, no somos el oficialismo ni tenemos funcionarios en el gobierno y creemos que Argentina necesita cambios. Somos reformistas pero no por el gobierno si no porque la sociedad nos demanda que el país está necesitando de reformas.



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