Crece la tensión entre la Casa Rosada y el arzobispo Jorge García Cuerva

El vínculo entre la administración central y el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, atraviesa su momento más delicado tras una serie de críticas emitidas por el referente eclesiástico. Desde la mesa chica del Poder Ejecutivo admitieron abiertamente que la comunicación es compleja y deslizaron que la coordinación resulta más sencilla con la administración bonaerense.
El malestar en las filas libertarias se profundizó luego de la última homilía pronunciada por el prelado en territorio bonaerense. Cerca del Presidente sostienen que el arzobispo aprovecha cada oportunidad pública para emitir valoraciones de tinte partidario y cuestionaron que intente condicionar la mirada que el Sumo Pontífice tendrá sobre la realidad nacional en su próxima visita.
Pese a los reproches acumulados, fuentes oficiales intentaron separar las aguas y aclararon que el canal de diálogo con la cúpula de la Conferencia Episcopal Argentina se mantiene en buenos términos. Incluso reconocieron que las diferencias surgidas en torno a la organización de la agenda para la llegada del máximo referente católico ya fueron superadas.
Desde el entorno presidencial cuestionan que el arzobispo busque marcar diferencias con las medidas económicas y sociales aplicadas por la gestión actual. Para el oficialismo, las intervenciones públicas del religioso exceden su rol pastoral y responden a una estrategia para sintonizar con los planteos de los sectores opositores en medio de un escenario económico complejo.