Cuánto necesita un jubilado por mes para vivir y cubrir alimentos y remedios

Vivimos un escenario donde los ingresos de los adultos mayores quedan ampliamente rezagados frente al costo de vida real. De acuerdo al relevamiento difundido por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires correspondiente a septiembre de 2026, sostener los gastos esenciales de un hogar de jubilados demandó entre $963.253 y $3.077.375 mensuales, contemplando alimentación, salud, vivienda y transporte.
Para el caso testigo de una pareja de jubilados con vivienda propia y sin prepaga, el presupuesto necesario alcanzó los $1.742.128 mensuales, lo que equivale a desembolsar $58.071 diarios. Esta canasta general experimentó un incremento del 1,6% en comparación con agosto, impulsada principalmente por el rubro alimentario y los medicamentos.
Dentro de la canasta de alimentos, que para dicha pareja sumó $655.184, las mayores erogaciones se destinaron a carnes y derivados con $249.397, vegetales y frutas con $155.085, y productos lácteos con $104.601. Por su parte, la atención médica y los fármacos requirieron $191.528 mensuales para los matrimonios y $100.833 para las mujeres solas, sectores que acumularon subas del 2,2% en el mes.
El impacto de la vivienda y la cobertura médica privada marca las mayores brechas en los totales. Una pareja que alquila precisó $2.552.915, mientras que aquella que cuenta con casa propia pero paga un servicio de salud privado escaló hasta los $3.077.375 mensuales, destinando $1.335.246 únicamente a la cuota de la prepaga. En tanto, las mujeres de 75 años o más que viven solas registraron montos que oscilaron entre los $963.253 con propiedad propia y $1.630.876 si contrataban medicina prepaga.
Frente a estos valores, la distancia con los haberes previsionales resulta abrumadora. Según los registros de la Anses citados en el informe, el ingreso mínimo percibido en septiembre se situó en $498.633,20, cifra resultante de sumar el haber básico de $428.633,20 junto al bono extraordinario de $70.000, un monto muy inferior al costo de vida estimado para el sector pasivo.
Por Eduardo Beltramo.