Chivilcoy: Estrena la obra “Rico es ser pobre” en el teatro La Cueva: una comedia con tintes reflexivos

Chivilcoy: Estrena la obra “Rico es ser pobre” en el teatro La Cueva: una comedia con tintes reflexivos
Una nueva producción teatral independiente subirá a las tablas chivilcoyanas durante los próximos fines de semana. Se trata de ‘Rico es ser pobre’, una pieza escrita y dirigida por Hugo Beccaglia, quien además asume uno de los roles protagónicos junto a Adriana Irrazabal. La propuesta tendrá su esperado estreno en la sala del teatro La Cueva, sumando un texto propio a la nutrida cartelera cultural de la ciudad.
En diálogo con el programa “La Mañana del Centro”, Beccaglia e Irrazabal brindaron detalles exhaustivos del proceso de gestación de la obra, el trabajo actoral y las expectativas de cara al debut. El elenco está compuesto por el propio Beccaglia en el papel de Carlos; Estela Britos interpretando a Carmen; Belén Serio en la piel de Gabriela; Santiago Fitzsimons como Manuel; y Adriana Irrazabal personificando a María. La estructura de la producción se completa con la tarea de Griselda Armagno como asistente de dirección —a quien los protagonistas definieron como un pilar imprescindible para apuntalar la letra y los detalles de escena— y la musicalización a cargo de Juan Chimicusi, habitual colaborador de la actividad teatral local.
Al referirse al título y a la temática de la comedia con tintes reflexivos, Beccaglia reconoció que surgieron dudas en torno al perfil comercial del nombre antes de formalizar el registro en Argentores. Sin embargo, priorizó la coherencia con el mensaje que atraviesa la dramaturgia: “Lo que resume la obra es que todo no pasa por la plata. A veces uno se piensa que es rico porque tiene plata nada más; puede ser rico por fuera, pero no rico por dentro. El título es un poco tramposo y te invita a pensar. Si le ponía 'La plata es lo importante' o 'Viva la plata' orientaba más, pero este fue el original y quedó. Invita a jugar con las palabras y abre tres o cuatro interpretaciones posibles”.
El camino de la puesta en escena comenzó a mitad de año, tras intentos previos de Beccaglia por reunir elencos para otros textos de su autoría. “Nos reunimos en junio, empezamos a leer y los ensayos formales arrancaron en julio, por lo que el proceso fue bastante ágil. Tenía ganas desde el año pasado de juntar gente y encarar alguna de mis obras”, explicó el dramaturgo.
Respecto a la estructura dramática, Beccaglia detalló que la obra fue concebida originariamente para cinco personajes, aunque durante las lecturas iniciales fue retocando el libreto: “Le amplié un poquito la letra a ciertos personajes para que esté bien repartida y todos tengan su momento y su tiempo. No es que uno se come todo el teatro y los otros dicen cuatro palabras. Además, coincido en que no es solo la permanencia arriba del escenario, sino cómo se dice el texto. Un texto muy bueno puede arruinarse si se dice mal, y uno flojo puede rendir si se dice bien”.
Uno de los puntos más destacados por el director fue la concepción integral de los personajes sin referencias previas. “Todos los personajes nacieron de cero. Es un mérito grande porque no tenemos un video para mirar ni una referencia de cómo lo hace otro; acá no hubo que imitar a nadie, los concebimos directamente en el proceso. Yo siempre les digo a los chicos que hay que salir de uno mismo para crear el personaje, no podés subirte al escenario y moverte o hablar igual que en la calle. Actuar es pasarse a otro cuerpo”, enfatizó Beccaglia, destacando el compromiso y la puntualidad del grupo, que no suspendió ningún ensayo a lo largo de los meses de trabajo.
Por su parte, Adriana Irrazabal compartió su alegría por regresar a la actuación tras una temporada de incertidumbre: “Pensé que este año no iba a hacer nada porque el elenco con el que estaba no me había convocado para su proyecto, así que cuando me llamó Hugo fue una alegría enorme”.
Sobre la composición de María —la expareja de Carlos, de quien se encuentra separada pero aún no divorciada legalmente—, la actriz explicó el trabajo para distanciarse de sus propios modismos: “El personaje tiene cosas parecidas a mí, pero tuve que sacar modismos porque suelo hablar muy cantando. El director me marcaba constantemente que no hablara así ni usara mi tono habitual. Es todo un laburo salir de la zona de confort para encarnar a alguien diferente”.
Las funciones centrales tendrán lugar en la sala de Rossetti 36 durante dos fines de semana consecutivos: los sábados 7 y 14 de noviembre a las 21 horas, y los domingos 8 y 15 de noviembre a las 20 horas. Asimismo, el elenco confirmó que llevará la obra fuera de la cabecera del partido: el sábado 21 de noviembre se presentarán en las instalaciones del Club Renovación de la localidad de Moquehuá, con el objetivo de acercar el teatro a los vecinos del interior del distrito. Para las funciones en La Cueva, las entradas anticipadas pueden reservarse a un valor de 15 mil pesos comunicándose a la línea telefónica 2346-407910, o bien adquirirse directamente en la boletería antes de cada función.
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