Dejó la psicología en Buenos Aires, se mudó a Trevelin y creó una chacra de mieles

Huenu Mastronardi dejó atrás su ritmo de vida urbano y su consultorio en Buenos Aires hace 11 años para apostar por la cordillera chubutense. Junto a su pareja, Carlos, un apicultor con trayectoria en la zona, adquirió un terreno de dos hectáreas en el Valle 16 de Octubre, muy cerca del Parque Nacional Los Alerces. El espacio, que inicialmente era solo pastura para animales, fue transformado por completo mediante la siembra de árboles, la construcción de un invernáculo y el desarrollo de una huerta agroecológica.
En ese entorno ubicado en Trevelin, la pareja consolidó el proyecto Valle Andino, una iniciativa productiva centrada en la diferenciación de mieles según su origen botánico. Actualmente, el apicultor administra unas 700 colmenas distribuidas en 20 campos que se extienden desde Esquel hasta cercanías del límite con Chile y Gualjaina. Esa diversidad geográfica permite cosechar variedades monoflorales singulares, como la de vicia, la de trébol de olor o la rústica de chacay y mancacaballo.
El cambio de vida implicó abandonar una exigente rutina profesional vinculada a la psicología deportiva y laboral para conectar con la producción local y los ciclos naturales de la región. Mientras Carlos se encarga del manejo de las colmenas, Huenu lidera las tareas de envasado, diseño de etiquetas, comercialización y el mantenimiento de los amplios jardines y cultivos. La chacra también produce hierbas aromáticas, huevos de gallinas propias y experimenta con aceites esenciales.
La inserción en la comunidad rural del Valle 16 de Octubre se dio de manera armónica, integrándose tanto con vecinos descendientes de colonos galeses como con la comunidad mapuche de Sierra Colorada. Lejos del estrés de las grandes ciudades, la dupla logró consolidar un modelo de subsistencia autosustentable que prioriza el arraigo, el respeto por el entorno natural y el aprovechamiento de los recursos que ofrece el paisaje patagónico.