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DelOeste Art. y (SEP) Filial Chivilcoy: Presentan un nuevo proyecto literario a nivel nacional

Convocan a diversos escritores para realizar reseñas sobre libros de autores a nivel nacional.

En este caso el escritor, coordinador del "Taller flotante" Daniel Casas Salicone, se refirió a la obra literaria λos himnos leves de la escritora Edda Sartori. - Ed. El Mono Armado. 2020


λos himnos leves

es una frase que empieza con una L, pero no una castellana, sino una ele griega, ésta: λ, y así, avanzando, descubrimos que, cada primera letra de cada primer verso, es griega, en negrita, (para que le prestemos atención), como en el primer verso del primer poema: Se enreda, pero con esta ese, la griega: σ.

Entonces, λos himnos leves, es el nombre del libro de poesías, de Edda Sartori. En la portada, despojada, (para que le prestemos atención), la ya nombrada λ, griega, y además, una escultura, Eros y Psique, el mito, sorprendentemente con final feliz, inmortalizado, valga la redundancia, por Apuleyo en su Metamorfosis.

Apuleyo, intuyo vale recordar, fue el creador de la frase, “Uno a uno, todos somos mortales, juntos, somos eternos.”

El tejido,

la idea de la reescritura de reescrituras, de Borges, aflora desde el entramado, sutil claro, que tejen la cursiva y la vertical. Edda va hacia Safo, desde el epígrafe del libro: “ahora, para mis amigos, cantaré bellamente dulces cosas” y para ir, la trae, (en la cursiva) y al traerla, inevitablemente, intencionadamente, trae a Grecia, y trae a la patria de Safo, Lesbos, podríamos decir, la trae en ciertas palabras, como pistas dejadas pulcramente, (arriesgo) de Baudelaire.

Paralelos,

si tuviéramos que trazarlos, utilicemos entonces la frase de Apuleyo, “uno a uno, todos somos mortales”, Edda, letra vertical, y Safo, letra cursiva. Para luego, en el cuerpo del libro, entramar, bellamente claro, y voilá: “juntos somos eternos”.

Juntarse

para pretender la eternidad, enredarse, hasta ser, “serse”, ambas, ambos, dobles, hasta el goce del desjuego, hasta el placer de las guirnaldas de azafrán en los cabellos.

La dimensión en donde una es el otro y la otra uno se expone entre otros, en “Φlotándonos”, una simbiosis, en donde el otro es agua y yo cuerpo, o yo agua y la otra cuerpo.

Porque, ya lo vimos, las verticales son de Edda (la castellana), pero esa, es la forma del griego; y las cursivas son mayormente de Safo (la griega), pero asumen una de las formas del castellano: pura simbiosis, en leves sincronismos.

Hermanas, entonces, simbióticas, sincrónicas, en una dimensión creada, ceñidas por el tejido leve, que deshace los cuerpos, (y los une).




Poeta,

siempre admiraré a quien, escribiendo versos tan dolientes, ofrece al unísono una belleza tan calmante, es como sentirse arrullado por la voz de una madre en el moisés del infierno, pero la sensación de doble, dual, ambivalente, oximorónico sentimiento, es irrefutable, maravillosa y extremadamente difícil de transmitir. Recuerdo, por ejemplo, “Ese pez huyendo rojo”, no al azar claro, el rojo y el púrpura son mencionados en λos himnos leves: “somos fuga rojo en la invisible gruta”, (véase aun la sinonimia huyendo/fuga) ; y en “absortos como púrpura”. O en Perséfone, “la roja roja fruta”, o en “de esa índole”, 8: “exhibido el crimen / rojo / rojo…”; axioma de rojo: Safo, en su máxima expresión.

Titular,

la definición de Himno es interesante, el acontecimiento, es elevado, tanto, que necesita plasmarse en un texto. La definición de leve no es menos importante, pero hay que ir a su cualidad, a la levedad, la levedad del himno, el alma del himno, del canto, del verso, la danza de dos almas que se unen para, precisamente, danzar. No vienen a tomar decisiones, (ese imperativo cotidiano) porque no pueden, porque no es este el ámbito para eso, pero por sobre todo, porque tienen dos almas. Safo tiene dos almas, Edda tiene dos almas, λos himnos leves, tiene dos almas.

Los juegos

de la gramática rota, que aparecen como dados a luz en ese punto que queda más allá de donde nacen los cuerpos, ese lugar líquido y oscuro, donde es todo posible, para luego desjuegarse, los juegos necesarios, sólo los necesarios, para salir del estereotipo límite imposición socializadora del lenguaje, o mejor, de la lengua condicionante, porque siempre es preferible que la lengua te esparza, esa otra, que vocea, la socializadora, es un peligro, genera pánico, miedo, a no poder fluir.

Un verso,

“Esa geometría de pájaro acaba de treparme”, alguien ha sido tomado por la párvula, ligera, aérea sensación del espíritu que crea, alado, los versos, las voces palpitantes bajo las alas, un cuerpecito, un trino, un aire que luego viento, y luego aire, y luego vendaval mítico de poesía. Alguien ha escrito que ha sido trepado por una geometría de pájaro, que acaba de serlo, ahora, hace un instante, y entonces se derrumba la noción del tiempo, ese ahora, ese acaba, ya son eternos.

Seguiré leyendo los versos encantadores de Edda, y mientras tanto seguiré soñando con la mujer, que un buen día, se pare frente a mí, mire a mis ojos y me susurre los siguientes tres versos:

Te sé / te soy / te ofrezco mi extravío

Gracias Edda Sartori.

Daniel Casas Salicone.

Chivilcoy, febrero,2021

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