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DelOeste Art. y Sociedad de Escritores de la Provincia (SEP) Filial Chivilcoy

DelOeste Art. y Sociedad de Escritores de la Provincia (SEP) Filial Chivilcoy convocaron a la escritora Elena Isabel Garritani para realizar la reseña del libro: "Sol tigre de Fuego" de Amadeo Gravino - (el Ángel - EDITOR).

Sol tigre de Fuego, poemario de Amadeo Gravino dividido en cinco poemas:

Sol tigre de fuego, ¿Cuento maravilloso?, Escenas en el Tigre, Como un nocturno de Chopin, Compendio del verano.

La lectura de Sol-tigre de fuego tiene reminiscencias borgeanas en su título y en la percepción obstinada de la ciudad. En el libro se respira el andar de un Adán-Amadeo Buenos Aires que nos evoca al de Marechal en su peregrinar la ciudad y las distintas etapas de la vida.

Los versos largos, más narrativos son eficaces como una pintura cargada de colores que nos sumerge en su intensidad. El carnaval moja, los niños juegan con imaginación, se bebe agua de las mangueras o de los cuencos de la mano, los pájaros son un preludio de alegría y la infinita familia de las flores delata el amor a las muchachas, la tumultuosa insinuación del verano.

El lirismo confesional de Sol tigre de fuego nos permite identificar al autor del poema no como un yo que nos habla de sí mismo, sino en él mismo, dando cuenta de su mundo interior, que se universaliza para su generación, y, me animo a decir, para la poesía Gravino afloja o tensa la piel del lenguaje con experiencia en el manejo de su poética, vital y persuasiva.

Sol tigre de fuego se revela como una caja de resonancias donde nostalgia y celebración están relacionadas. Dice el autor: …”Y los días de reyes?/ un camión , un trencito de lata, una armónica ¿ sueños en los zapatos?”

“La calle de infancia era un incendio/ ¿era de luz? ¿la luz era la calle?

en los años 50, en la infancia, hubo fiestas en calle Pasco: se hablaba, se reía y nos daban juguetes, chucherías de plástico eran las fiestas frente a la plaza, se comía, se bebía, sonaba música que borraba la miseria, las penas/”

“El cielo de la infancia explotaba en techos, chimeneas, antenas/jugaba con los árboles, dormía en los malvones, lilas, violetas…gatos y loros bailaban milongas bajo la tierra de la mañana”.

La abundancia de un paisaje de égloga como paraíso recobrado por el lenguaje no impide que se filtre la niebla, el tango triste, el desamor. Cito: ...mi madre nació en el campo, fue huérfana, trabajo de sirvienta, pero siempre cantaba/ (sola sentada en el verde banco de madera nos miraba jugar) planchaba, cocinaba, nos llevaba al colegio, el club, la iglesia/ hablaba de Jesús sin dejar el tejido…amaba el carnaval, tangos, novelas…murió en un geriátrico hecha una ruina ¿peleando con sus fantasmas?

En escenas del Tigre el protagonista es sin duda el río homónimo, con orillas , traza sus márgenes , la versificación se acota, es un poema de pasaje, tal vez , al adulto, al hombre que hizo de la poesía una forma de estar en el mundo.

“el río

es lo que canta

o se queja

o grita

en la palabra río


ella María

dulce María:

noche de luna llena lucero

promesa sueño

la rosa

es todo lo que tiembla

en la palabra rosa

bajo la luna”


En los poemas finales sus versos se extienden, nos traslada a sus influencias literarias, las ciudades desde las que ha mirado al mundo. El poeta nos involucra, abre su silencio con sutileza a las diversas interpretaciones. Evoca en estos poemas siguientes muchachas a las que nombra concretando con belleza la trascendencia del amor y la amistad en su frescura. Ilumina el tono de una risa, su timidez, la alegría compartida, los adioses. Los personajes del barrio, sus amores, el tango, se despliegan generosamente.

Como telón de fondo de flores, pájaros y cantos, el paisaje urbano se desliza con sus grises, antenas, afiches. La soledad sea quizás un lodazal del empedrado, un pozo de eternidad oscuro entre colores radiantes.


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