El Banco Central defendió las tasas negativas y destacó que las empresas logran créditos más baratos

La desaceleración de los precios modificó el escenario financiero del país, generando realidades muy dispares entre los depositantes, las compañías y los hogares. De acuerdo con el informe oficial difundido por Santiago Bausili y Vladimir Werning, las autoridades monetarias consideran compatible con la estabilidad macroeconómica que los depósitos rindan menos que la inflación.
Esta estrategia apunta a incentivar la expansión del financiamiento privado sin poner trabas al gasto ni a la actividad económica. En ese sentido, las estadísticas señalan que el crédito bancario bimonetario creció durante el tercer trimestre de 2026 a un ritmo promedio mensual del 0,6 por ciento en términos reales.
Sin embargo, el acceso al dinero no se comporta de la misma manera para todos los sectores de la economía. Las firmas comerciales lograron abaratar sus costos de endeudamiento para capital de trabajo, mientras que las familias continúan soportando tasas elevadas en sus tarjetas y préstamos personales.
Esa diferencia explica por qué los créditos destinados al consumo mostraron una retracción en el mismo período, afectando la demanda interna. Paralelamente, la Universidad Torcuato Di Tella registró una mejora en el Índice de Confianza del Consumidor, reflejando un clima más optimista en los hogares.
Desde la autoridad monetaria aseguraron que la ampliación de los créditos en moneda extranjera servirá para canalizar más recursos hacia la inversión productiva. La estabilidad cambiaria actual evita las presiones hacia la dolarización que ocurrían en etapas pasadas bajo condiciones similares.