El duro viaje de una joven argentina para trabajar en plantaciones de cannabis

La historia de Ana Bacigalupo se volvió viral al contar los pormenores de su travesía en Estados Unidos. Con 27 años, dejó su empleo administrativo en Ramos Mejía y viajó con visa de turista junto a su novio para desempeñarse en el sector cannábico californiano.
Los problemas comenzaron apenas aterrizaron en la terminal de Greyhound en Los Ángeles. Sin tarjeta de crédito habilitada para operar en el extranjero, la reserva de su hospedaje se canceló y el vehículo alquilado quedó retenido, lo que desbarató por completo sus planes iniciales.
Tras horas de incertidumbre, lograron llegar en micro hasta Visalia, en el Valle Central. Un desconocido los trasladó de madrugada hasta un campo oscuro, donde debieron ingresar de manera clandestina y alojarse inicialmente en una carpa en medio de la naturaleza.
Durante su estadía de seis meses, soportó condiciones complejas, la presencia de animales silvestres y jornadas extensas de labor. Con el tiempo, accedió a instalarse en un motorhome abandonado dentro de la misma propiedad rural.
En la actualidad, alejada de aquella vivencia, se vincula con Clinicann, una organización dedicada al cannabis medicinal. Su relato sobre las dificultades de la emigración laboral genera gran repercusión en las plataformas digitales.