El mito de gastar para no pagar Ganancias: por qué comprar maquinaria a las apuradas es una trampa

Cada vez que se acerca el cierre de balance, muchos productores corren a las concesionarias de maquinaria agrícola para firmar cheques y llevarse un tractor, una sembradora o una tolva bajo la premisa de gastar para no pagarle a Ganancias. Los contadores especializados señalan que esta práctica es un manotazo de ahogado que suele derivar en una trampa comercial y fiscal.
El problema principal radica en la diferencia contable entre los insumos y los bienes de uso. Mientras que insumos de campaña como gasoil, fertilizantes y semillas se deducen en su totalidad durante el balance de ese mismo año, la ley exige que los capitales invertidos en maquinaria se amorticen en un plazo de 5 a 10 años.
Para graficarlo, si se inmovilizan 150.000 dólares en una máquina adquirida pocos días antes de cerrar el ejercicio, el impacto fiscal inmediato es insignificante. En ese período solo se podrá deducir una fracción mínima, como el 10% si el bien se amortiza en diez años, mientras que el 90% restante se descuenta a cuentagotas en los ejercicios siguientes.
Ante la necesidad real de renovar el parque de maquinaria, los expertos recomiendan dejar de improvisar y utilizar el mecanismo de Venta y Reemplazo contemplado en el artículo 71 de la Ley de Impuesto a las Ganancias. Cuando un tractor con diez años de antigüedad y valor residual cero se vende a 60.000 dólares, el fisco considera esa cifra como ganancia pura.
La herramienta de Venta y Reemplazo permite no abonar ese impuesto de inmediato, afectando la ganancia obtenida directamente al costo del equipo nuevo. Si la nueva unidad cuesta 150.000 dólares, contablemente ingresará al patrimonio valiendo 90.000 dólares tras restar los 60.000 de la operación anterior.
Esta alternativa no elimina el impuesto, sino que lo posterga para los años siguientes, donde se amortizará sobre el nuevo valor. En un contexto económico complejo, el diferimiento financiero funciona como una herramienta clave para evitar la desfinanciación de la empresa agropecuaria.