El modelo de El Hinojo: 67.000 hectáreas, cerdos y carnicerías propias en Entre Ríos

La búsqueda de rentabilidad en el agro encuentra en la integración vertical una de las herramientas más efectivas para amortiguar los contextos complejos del mercado. Apostar por transformar la materia prima y llegar al consumidor final redefine el rol de las empresas familiares en la producción nacional.
Un caso destacado es el de la firma entrerriana El Hinojo, conducida por la familia Cerini, que logró estructurar un sistema diversificado de gran escala. La compañía administra 67.000 hectáreas destinadas a la actividad agrícola, base fundamental para el funcionamiento de todo su entramado productivo.
Además de la agricultura extensiva, el esquema contempla una gran granja porcina equipada con 2.200 madres, lo que permite articular la producción de granos con la transformación proteica dentro de la misma empresa.
El último eslabón de esta cadena de valor se completa con la comercialización directa a través de una red de 15 carnicerías propias, asegurando presencia en el mercado minorista y optimizando los márgenes de ganancia frente a las fluctuaciones del sector.