El Niño avanza con lluvias irregulares y advierten por riesgos en la cuenca del Salado

El desarrollo del fenómeno climático El Niño muestra un comportamiento dispar en el territorio argentino, con un fuerte impacto en el Litoral y un avance más lento en la región central. Así lo indicó el climatólogo Eduardo Sierra, quien señaló que el proceso funciona como una ciclo anual cuyos efectos atmosféricos no se manifiestan de golpe ni de manera idéntica en todas las zonas productivas.
En la actualidad, el evento se instala con precipitaciones desparejas. Mientras la región pampeana mantiene un retraso en su intensidad, Sierra anticipa que lloverá más de lo normal en lo que resta de la primavera, para luego transitar un verano con registros corrientes, tormentas destacadas en febrero y un otoño muy llovedor que podría dejar a la cuenca del Salado nuevamente en condiciones de riesgo de inundación.
A los factores netamente climáticos se acoplan las intervenciones humanas sobre los ríos. En las costas de Santa Fe, Chaco y Formosa, los campos aledaños enfrentan riesgos de desborde no solo por las lluvias locales, sino también por el agua aportada por las represas de Yacyretá e Itaipú al liberar excedentes, sumado al impacto del dragado realizado en el pantanal brasileño que eliminó su rol como humedal retenedor.
En la misma línea, el especialista Leonardo de Benedictis remarcó que un evento fuerte no es sinónimo de lluvias generalizadas y extraordinarias. Si bien la máxima expresión se concentra en la zona de los ríos con consecuencias complejas, en las provincias pampeanas los acumulados previstos pueden funcionar como un motor positivo para los cultivos estivales en marcha.