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“El rendimiento en trigo estuvo en alrededor del 50 por ciento de lo esperado y la cosecha también.

El ingeniero agrónomo, Juan José Ascheri y el presente que atraviesa el sector agropecuario a la espera de una lluvia importante que pueda favorecer la siembra del trigo en el afán de poder revertir una deficitaria campaña 2022/2023 marcada por la sequía.

Entrevistado en Radio del Centro, Ascheri hizo mención a lo ocurrido con la soja y el maíz en la región núcleo y también estimó aquello que puede llegar a ocurrir con el trigo.


-¿Cómo finaliza la campaña 2022/2023?

-Buenas noticias este año en materia de agricultura no vamos a tener porque tanto en hectáreas sembradas como en rendimientos por hectáreas la realidad es mala porque la sequía es muy dura, aunque no arrancó recientemente si no que hace años que venimos con déficit hídrico pero el ciclo 2022/2023 indudablemente fue el peor de los tres y complicó muchísimo la siembra desde el comienzo tanto en trigo como asimismo en los cultivos de verano.

El rendimiento en trigo estuvo en alrededor del 50 por ciento de lo esperado y la cosecha también. En tanto que, maíz de primera no hubo porque no se sembró ante la ausencia de lluvia, soja de primera tampoco. Aquello que se sembró de segunda: una parte estuvo afectada por la sequía y otros lotes la pelearon un poco al recibir 10, 15 o 20 milímetros aunque son contados con los dedos de una mano los que arrojaron 8 o 9 mil kilos de maíz, mientras que, muchos lotes no se cosecharon y algunos también se utilizaron como forraje para los animales, principalmente para tambo, y se ensilaron maíces que estaban para cosecha pero por la mala calidad del lote no justificaba la cosecha como grano, mientras que, en soja pasó lo mismo.

Mientras que, los cultivos que no fueron alcanzados por la sequía, fueron afectados por las heladas tempranas o en su defecto, el granizo. Realmente fue un año para el olvido, dar vuelta la página y pensar hacia delante.


-¿Se sembrará una menor cantidad de trigo?

-La cuestión es cómo pensar hacia delante cuando se precisan alrededor de 3.000 millones de dólares para sembrar al país de trigo y de cebada en relación a quién pondrá el dinero porque el productor no lo tiene, los acopios y agronomías vienen financiado ya lo viejo, son cifras que meten miedo. Este año, a mi entender, habrá una disminución del promedio histórico en relación a siembra de trigo, se sembrará una menor superficie porque sigue sin llover, las perspectivas para mayo, junio y julio no son buenas respecto del agua y seguir arriesgando como asimismo enterrando dólares para no saber qué sucederá es bastante temerario y el pulso le tiembla a cualquiera.

Habrá menor cantidad de trigo y el otro interrogante pasa por saber con qué tecnología se harán las hectáreas que se siembren debido a que la tecnología es dinero.

Algunos productores se pueden tirar a hacer trigo aunque no llueva aunque con un baja tecnología para no arriesgar tanto, es una apuesta donde se toman riesgos y determinadas medidas en base a los datos actuales.


-¿La manera de revertir los últimos ciclos?

-Estamos en una situación en la que sería muy necesario hacer bastante trigo y con buena tecnología para apostar a tener buen rinde así empezar a enderezar el carro. Hay que pensar en cosechar pero primero hay que sembrar, son incertidumbres que se plantean no solamente para el sector si no para el país teniendo en cuenta que Argentina cuenta con una responsabilidad en Sudamérica en generación de trigo para muchos países limítrofes que lo importan desde hace décadas y décadas siendo los abastecedores de esos trigos.

Estamos haciendo alusión a un producto de consumo primario que es necesario producir para asegurar la seguridad alimentaria de la región aunque estará más que complicado y no observo mucho ánimo para hacer trigo porque continúa sin llover.


-¿Hasta cuándo se puede esperar en caso que no llueva?

-Las perspectivas de lluvia no son buenas y si hay dos meses en los que no puede caer ningún milímetro son justamente junio y julio, ya estamos promediando mayo y cada vez nos queda menos tiempo. Los pronósticos hablan de ‘Niño’ pero en primavera, septiembre u octubre, con la poca humedad que hay tener que esperar 4 meses más se torna muy dificultoso.

Para sembrar maíz y soja de primera se esperó hasta donde se pudo y se terminó realizando una suerte de ‘media siembra’ porque se terminan haciendo las cosas mal, implantando una variedad de una época pero como no llovió se termina sembrando en otra.

No cualquier híbrido de maíz o variedad de soja se siembra en cualquier época porque cada uno tiene su momento justo aunque cuando no se siembra en época ya se le empiezan a sacar kilos porque se atrasó la fecha de siembra, se le resta kilos porque no se utilizó la tecnología adecuada al carecer de recursos económicos, así le quedan al cultivo pocos kilos y encima no llueve, se complica.


-¿Cuándo siente que empezará a recomponerse la situación?

-Hasta que no venga la próxima cosecha de verano en marzo o abril del año próximo, es muy largo el paso a darse para llegar y estimo que con trigo no comenzará a enderezarse el carro porque noto poco ánimo de sembrar debido a las condiciones que se están dando. Para levantar el ánimo del productor ya debería empezar a cambiar la situación y llover mínimamente 150 milímetros para después empezar a tener lluvias regulares de octubre en adelante, que aparentemente así sucedería.

Las perspectivas no son alentadoras porque el poco rinde se juntó con mala calidad, faltan recursos de toda clase.


-¿A cuánto puede ascender la pérdida en Chivilcoy?

-En Chivilcoy la cantidad de granos que se perdió con la sequía es equivalente a 100 camiones por cada día hábil de un año, fue lo que no salió. Cada día que pasaba los camiones no salían porque no estaban los granos y en un número redondo son 100 camiones por día hábil que no salieron de Chivilcoy, es la producción y el volumen de granos que se perdieron tanto en cultivos de verano como de invierno más el maíz y soja que son los principales cultivos que se hacen en la ciudad, sin tomar en cuenta el girasol porque no es mucho lo que hace en la ciudad. Es el volumen de lo perdido que es muchísimo y tendremos que afrontar las consecuencias porque no se saldrá en un año bueno que tampoco 2023 pinta para serlo.


-¿Nuestra ciudad es una de las más afectadas por la falta de precipitaciones?

-Estamos en el medio del problema porque agarrando los mapas de INTA, CREA o Aapresid, Chivilcoy se encuentra en medio del manchón rojo, una zona núcleo muy productora con muy buenos suelos y sistema agroecológico pero se encuentra sin agua. Realmente estamos con problemas graves en la zona núcleo de producción principalmente en cultivos de verano.

Estamos en un mes clave para siembra y en octubre mes clave para los cultivos de invierno como asimismo el llenado de granos, mientras que, en los cultivos de verano lo es para la siembra: septiembre y octubre. También se menciona que llegaría un ‘Niño’ agresivo que también nos llena de preguntas más que de respuestas.

Los ríos están cortados, las lagunas casi secas, las napas muy bajas y los perfiles arriba están secos, hay para almacenar agua pero si viene con mucha fuerza puede llegar a complicar más que a solucionar. No obstante, sabemos que el productor agropecuario depende del clima y siempre mira hacia arriba aunque ahora se nos dificultó en demasía.





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