La problemática de la Ruta 5 no se limita solo a la falta de controles: “La infraestructura vial presenta deficiencias estructurales que contribuyen a la alta tasa de…

La problemática de la Ruta 5 no se limita solo a la falta de controles: “La infraestructura vial presenta deficiencias estructurales que contribuyen a la alta tasa de siniestralidad”
Silvia González, presidenta de la Fundación Estrellas Amarillas, dialogó con Radio del Centro de Chivilcoy para expresar su profunda preocupación por la alarmante situación de la Ruta Nacional Nº 5. La referente de la organización, dedicada a la concientización y prevención de siniestros viales, detalló las gestiones que se están llevando a cabo en Buenos Aires y la crítica realidad que se vive en las rutas, especialmente en la traza que atraviesa la región.
González subrayó la urgencia de implementar medidas concretas para revertir las escalofriantes estadísticas de muertes y heridos graves, que, según sus datos, se han duplicado en lo que va del año en comparación con 2025 en apenas meses.
La Ruta 5, una de las arterias viales más importantes de la provincia de Buenos Aires, se ha convertido en un foco de siniestralidad que mantiene en vilo a las comunidades aledañas.
UN ANTES Y UN DESPUÉS DE LOS CONTROLES
González recordó que, a pesar de los esfuerzos de la Fundación, la intervención de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) el año pasado, que incluyó operativos de control durante todo noviembre y quince días en abril de este año, demostró ser la única medida efectiva para reducir la mortalidad. "En todos esos períodos que ellos estuvieron, no hubo ninguna muerte en la traza", afirmó González, destacando el impacto directo de la fiscalización en la seguridad vial. Sin embargo, apenas se levantaron los controles, la tragedia volvió a golpear. "En diciembre se nos murieron familias enteras en cercanías de Chivilcoy", lamentó, evidenciando la fragilidad de la situación una vez que la presencia de las autoridades disminuye. Los meses de enero, febrero y marzo de este año, sin controles, mostraron un número de víctimas fatales que iguala la cifra total del año pasado, lo que subraya la necesidad de una fiscalización constante.
INFRAESTRUCTURA VIAL DEFICIENTE
La problemática de la Ruta 5 no se limita solo a la falta de controles. La infraestructura vial presenta deficiencias estructurales que contribuyen a la alta tasa de accidentes. González explicó que, a pesar de las promesas y las licitaciones, los pliegos de las nuevas concesiones no contemplan ningún tipo de obra pública significativa, más allá del bacheo y el mantenimiento de banquinas. Este último punto, lejos de ser menor, es crucial. "Tuvimos que esperar dos meses casi porque teníamos muchísimos lugares, no tanto en Chivilcoy, pero sí en 9 de Julio, Pergamino, Pehuajó, el pasto a la altura de los carteles", relató, explicando que esta situación impedía incluso la correcta ubicación de las combis para realizar los controles. La falta de mantenimiento adecuado de las banquinas es un factor determinante en los vuelcos, que representan el 12% de los siniestros fatales. "Tenemos a lo largo de la traza de la Ruta 5 un montón de banquinas que están descalzadas. Vos salís a la banquina y caes en algunos pozos", describió González, ilustrando el peligro que representa para los conductores salirse de la calzada, incluso por un despiste menor. Los despistes, que constituyen el 8% de los accidentes, a menudo se agravan por el mal estado de las banquinas, transformándose en vuelcos con consecuencias fatales. Recientemente, se reabrió una grieta en el asfalto a la altura del kilómetro 258, un problema recurrente que evidencia la precariedad de las reparaciones.
ESTADÍSTICAS CONTUNDENTES
Los datos presentados por la Fundación Estrellas Amarillas son contundentes y reflejan la gravedad de la situación. El 70% de los siniestros fatales en la Ruta 5 son choques frontales, los más devastadores en términos de vidas humanas. Estos involucran tanto a autos con camiones como a autos entre sí. El 12% son vuelcos y el 8% son despistes, que a menudo derivan en vuelcos debido a las banquinas en mal estado. En cuanto a los horarios, la mayoría de los siniestros se producen por la mañana (40%), seguidos por la tarde (33%) y la noche (21%). Curiosamente, los jueves son los días con menor siniestralidad fatal, mientras que, los lunes y sábados, días de mayor movimiento logístico de camiones, son los más críticos. La zona entre Mercedes y Chivilcoy fue identificada como uno de los "puntos rojos" o "puntos más calientes" del mapa vial de la provincia de Buenos Aires, lo que subraya la necesidad de una atención prioritaria en este tramo de la Ruta 5.
ENDURECIMIENTO DE LAS PENAS VIALES
Más allá de la infraestructura y los controles, uno de los mayores obstáculos para combatir la siniestralidad vial radica en la legislación actual. Silvia González se refirió a la reunión que mantuvo con directores del Ministerio de Justicia, donde se abordó la necesidad de modificar el Código Penal para endurecer las penas por delitos viales. La Ley de Alcohol Cero, un logro de la Fundación Estrellas Amarillas, ya está vigente en todo el país. Sin embargo, el Código Penal no contempla un correlato adecuado para las infracciones relacionadas con el alcohol y la velocidad. "En el Código Penal, para que sea un agravante, tenés que tener más de un gramo de alcohol en sangre", explicó González. Esto significa que muchos conductores que causan siniestros bajo los efectos del alcohol, pero con niveles inferiores a ese umbral, quedan impunes o reciben penas leves.
La velocidad es otro punto de fricción. La propuesta de la Fundación es que se considere un agravante conducir a un 30% más de la velocidad máxima permitida.
Sin embargo, los funcionarios del Ministerio de Justicia, consideraron que este porcentaje era "muy acotado" y sugirieron elevarlo a un 50% más. González rebatió este argumento con datos científicos y médicos.
MODIFICACIÓN DEL CÓDIGO PENAL
"A 30 kilómetros por hora, de diez peatones que vos atropellás, corrés la suerte de matar a uno. Si vos vas a 50 kilómetros, de los diez peatones que atropellás, cinco pueden morir. Si vos vas a 60, de los diez pueden morir nueve", enfatizó, ilustrando la brutal diferencia en la letalidad de los impactos a distintas velocidades. Además, explicó que el impacto de un vehículo se triplica al chocar, lo que significa que un cuerpo humano a 60 km/h recibe un impacto equivalente a 180 kg. "Un cuerpo humano no está apto para recibir una velocidad de impacto", sentenció.
La presidenta de Estrellas Amarillas criticó la postura del Ministerio, señalando que "a 50 ya mataste a la mitad de los niños" en una zona escolar donde la velocidad máxima es 20 km/h. La velocidad máxima en muchas "ciudades calmas" del mundo es de 30 km/h, precisamente por estas razones físicas. "Eso hay que cambiarlo ya", sentenció González, refiriéndose a la necesidad de modificar el Código Penal para que un 30% de exceso de velocidad ya sea considerado un agravante, sin esperar a umbrales más altos que resultan en una mayor mortalidad. La Ley de Delitos Viales, que busca establecer penas más severas para los responsables de siniestros fatales, fue aprobada por unanimidad en el Senado en septiembre del año pasado, pero se encuentra estancada en la Comisión de Asuntos Penales de la Cámara de Diputados. La Fundación teme que pierda estado parlamentario en febrero si no se trata a tiempo. "Estamos muy desesperadas por la ley vial, pensando que el 18 de septiembre caía, que la perdíamos", confesó González, aunque la noticia de que se extenderá hasta febrero les dio un respiro.
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