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Federación de Acopiadores — “El país no tiene que ir a pedir dólares prestados afuera; tiene que producirlos acá con el campo y con la industria”, sostuvo Fernando Rivara

  • hace 9 horas
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“El país no tiene que ir a pedir dólares prestados afuera; tiene que producirlos acá con el campo y con la industria”, sostuvo Fernando Rivara

Tras el cierre de una nueva edición de A todo trigo, el congreso de granos finos más importante de América que reunió a miles de productores en Mar del Plata y de forma virtual, Fernando Rivara, presidente de la Federación de Acopiadores, analizó el escenario técnico y político que atraviesa el sector agrícola. En un año marcado por rindes excepcionales que empujaron la cosecha a un récord histórico de 28 millones de toneladas, el dirigente insistió en la necesidad de desarmar de manera urgente el esquema impositivo y modernizar las reglas de juego comerciales.

Terminada una nueva edición de A todo trigo, ¿qué balance y qué conclusiones se llevan desde la Federación?

Fernando Rivara: Una vez más, este encuentro ratifica que es el congreso de granos finos más importante de toda América. La excelencia de los expositores hace que cada dos años se congreguen los productores a escuchar las últimas novedades en protección de cultivos, variedades de semillas, ofertas de fertilizantes y manejo a campo. Tuvimos una experiencia excelente con 1.800 productores colmando el Sheraton de Mar del Plata y otros 2.500 siguiéndolo por las redes. Estamos muy contentos y orgullosos.

¿Cuáles diría que son los avances más destacados que se mostraron respecto al cultivo en este último tiempo?

F.R.: En primer lugar, las variedades de semillas. El avance es notable y las pruebas están al canto: en un año con excelentes condiciones climáticas, el cultivo respondió con rindes excepcionales. Alcanzar una cosecha de 28 millones de toneladas en Argentina es un récord absoluto de producción. Por el otro lado, se avanzó mucho en el manejo. Cada año aparecen nuevos desafíos como las malezas resistentes o insectos que avanzan desde las zonas cálidas, y los técnicos e investigadores están dando las respuestas necesarias para enfrentarlos.

En el sector se suele decir que "el productor argentino sabe hacer trigo". ¿Coincide con esa visión?

F. R.: No hay ninguna duda. Por ejemplo, acá en Alberti tenemos un semillero que tiene más de 100 años de historia haciendo genética. El trigo nació en Argentina junto con la Pampa y la producción agrícola; otros cultivos como la soja o la cebada son más novedosos, pero al trigo lo hacemos desde nuestros orígenes. El productor argentino está en la cima mundial en cuanto a su capacidad para manejar este grano.

¿Qué tan importante es recuperar el protagonismo de este cultivo de invierno en el esquema agrícola actual?

F. R.: Es fundamental para la sustentabilidad. Muchas veces, cuando los gobiernos empiezan a meter mano en los mercados, se terminan deformando los principios agronómicos. La rotación de cultivos (pasar de trigo/soja a maíz) es la mejor herramienta contra las malezas y la degradación del suelo. Cuando se imponen derechos de exportación o prohibiciones, se altera ese equilibrio. Por eso, bienvenido sea que estemos de nuevo en los esquemas de rotación que el campo necesita.

Retenciones, aporte del campo y políticas oficiales

El gobierno acaba de anunciar una rebaja en las retenciones. ¿Cómo impacta esta medida en el sector?

Cualquier rebaja es bienvenida, pero la verdad es que suena a poco. Este año, el campo argentino le va a poner a las arcas del Estado 730 millones de dólares más de lo que puso el año pasado. Con la rebaja anunciada para el trigo (del 7,5% al 5,5%), el Estado dejará de recaudar unos 30 millones de dólares porque una gran parte del cereal ya está vendida. El neto que pone el campo sigue siendo un número importantísimo de 700 millones de dólares.

Por el lado del maíz, la rebaja del 0,25% a partir del primer trimestre del año que viene es muy pobre, no le mueve la aguja a nadie. Y en la soja, el esquema de 0,25% el año que viene y 0,50% en 2028 es un número más interesante, pero sigue pareciendo escaso. Igualmente, creemos que este es el camino y hay que estimular al gobierno para que lo profundice.

¿Cuál es el reclamo concreto que sostienen desde las entidades respecto a este impuesto?

F. R.: El derecho de exportación es uno de los impuestos más distorsivos y negativos que tiene la Argentina porque ataca directamente la generación de riqueza y de dólares genuinos. El país no tiene que ir a pedir dólares prestados afuera; tiene que producirlos acá con el campo y con la industria. A todo el que exporte, desde trigo hasta tornillos, hay que ponerle una alfombra roja.

Desde el Consejo Agroindustrial Argentino sostenemos que no se pueden eliminar de un día para el otro porque sostienen los números del gobierno, pero sí hay que ir bajándolos de manera gradual y consecuente. El aumento de la producción que genera el alivio impositivo cubre con creces la rebaja del porcentaje: el 10% de 1.000 es mucho más que el 12% de 100. Además, esa riqueza no desaparece; se queda en los pueblos del interior, genera viajes en camión, trabajo para albañiles, carpinteros, comercios y empleo. La salida de Argentina va a venir por el desarrollo del interior.

Tasas municipales y el estado de las rutas rurales

En el ámbito provincial y municipal hay un fuerte malestar con la carga tributaria, puntualmente con el Impuesto Inmobiliario Rural y las Tasas de Red Vial. ¿Qué lectura hace de esta situación?

F. R.: Voy a ser categórico: en algunos municipios se le está robando la plata a los productores. Una tasa es una contraprestación por un servicio. Cobrar la tasa de red vial y que el productor pase un año entero sin que una motoniveladora arregle el camino, al punto de no poder entrar al campo o no poder pasar con una sembradora o cosechadora, es un robo, un afano y un delito. Quizás no sea el problema de nuestra zona inmediata, pero vas hacia el oeste, a distritos como Nueve de Julio o Bolívar, y la situación es vergonzosa.

Los intendentes tienen que entender que sus funciones básicas son irrenunciables: garantizar agua potable, alumbrado, barrido, limpieza, salud pública y caminos transitables. El problema es que muchos quieren financiar sus carreras políticas, gastan fortunas en traer a Shakira gratis para que el pueblo esté contento y los reelija, y descuidan las obligaciones elementales de la gestión municipal.

Infraestructura, comercio y el marco legal pendiente

Más allá de lo impositivo, ¿qué otras deudas urgentes tiene el país con la producción a mediano y largo plazo?

F. R.: La logística y la infraestructura son cuellos de botella críticos. Tenemos una infraestructura vial y portuaria diseñada para cuando Argentina producía 50 o 60 millones de toneladas, pero hoy estamos en 160 millones y seguimos creciendo. No podemos seguir con estas rutas ni con los accesos actuales a los puertos. Para dar un ejemplo: las playas donde paran los camioneros al llegar al puerto de Bahía Blanca son prácticamente un chiquero; los transportistas esperan 7, 8 o 9 horas y no tienen ni baños en condiciones. Hay muchísimo por hacer en servicios y rutas.

También mencionó recientemente la necesidad de actualizar las normativas de comercialización de los granos. ¿Qué cambios hacen falta ahí?

F. R.: Es indispensable modernizar los estándares comerciales. Hoy la Secretaría de Agricultura maneja estándares de trigo y maíz de la época en que se cosechaba en bolsas. El productor siembra con alta tecnología, pero cuando va a vender se encuentra con reglas obsoletas donde, por ejemplo, ya ni existe el Grado 1. Hay que acomodar las normas a las exigencias reales del mercado comprador internacional para que sepan con total certeza qué calidad está ofreciendo Argentina.

Para cerrar, ¿cuál es el reclamo hacia el Poder Legislativo respecto a las regulaciones ambientales y de producción?

F. R.: El Congreso de la Nación tiene que aprobar de una vez por todas una Ley de Buenas Prácticas Agrícolas. Necesitamos terminar con estos debates interminables donde cualquier intendente o cualquier juez, sin ningún tipo de conocimiento técnico o profesional, toma medidas precautorias arbitrarias que frenan la producción en los campos linderos a los pueblos. Debemos legislar basados en principios científicos y técnicos. Es hora de tomar el toro por las astas; los diputados y senadores no pueden seguir haciéndose los distraídos y la Secretaría de Agricultura tiene que liderar activamente esta gestión.

 
 
 

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