Ferraris: “La soja desde hace bastante tiempo dejó de ser el cultivo extensivo y de bajo costo"

El Ingeniero Agrónomo Gustavo Ferraris, especialista del INTA Pergamino, comenta el estado de situación del cultivo en soja de primera y soja de segunda campaña 20/21. A su vez, realiza un repaso sobre aspectos importantes en cuanto a nutrición en función de los resultados que se obtienen en ensayos experimentales.

En tal sentido, Ferraris manifestó: “Los cultivos de soja para la situación actual, teniendo en cuenta el inicio de la campaña, realmente los encontramos en un estado general bastante bueno merced a que tuvimos un enero benigno en la zona con precipitaciones entre 150 y 200 milímetros que permitieron en alguna medida no revertir totalmente pero sí morigerar la difícil situación hídrica que atravesamos hasta finales del año 2020”.

“Tanto en soja de primera y especialmente en soja de segunda, llegaron bastante a tiempo las lluvias para contener eventuales pérdidas de rendimiento y hoy tenemos la perspectiva de tener buenos niveles de productividad, alrededor de la media o ligeramente por encima”, señaló el especialista.

Asimismo, mencionó: “La soja desde hace bastante tiempo dejó de ser el cultivo extensivo y de bajo costo que era porque ahora el control de malezas se lleva realmente el mayor gasto productivo relacionado con la permanente aparición de especies tolerantes a glifosato que fue el herbicida tradicional”.

“En un primer momento pasó con rama negra y algunas gramíneas, ahora fundamentalmente la aparición de este yuyo colorado que es realmente una preocupación para los productores y todos los años demanda gran cantidad de esfuerzo, asimismo un nivel considerable de inversiones”, subrayó.

Acto seguido, espetó: “La nutrición fue atravesando también un proceso de intensificación, el nutriente más deficiente en la región es el fosforo porque estamos en una zona fuertemente agriculturizada con muchos años de extracción y el hecho de tener que fertilizar con fosforo se convierte en una tarea ineludible”.

“El productor lo sabe, lo está haciendo, a veces no llega a los niveles totales de reposición y podemos decir que en líneas generales se fertiliza y se fertiliza bastante bien”, agregó.

“El manejo de la fertilización fosforada se volvió entretenido sobre todo por la gran variedad de fuentes existentes”, dijo, y precisó: “A las fuentes tradicionales commodities sólido se sumaron en los últimos años líquido, fuentes microgranuladas, en algunos casos abonos orgánicos que son residuos de tambo, de producciones avícolas y permite un panorama bastante más diversificado”.

“Casi siempre esa fertilización con fosforo está acompañada de otros nutrientes, particularmente el azufre y en nuestros experimentos estamos ensayando nuevas alternativas como Potasio, Magnesio, micronutrientes con resultados variables”, consignó el técnico.

E indicó: “En algunos observamos que no hay todavía una clara deficiencia como es el caso del Potasio, mientras que, otros micronutrientes como Boro arrojan año a año una ligera tendencia favorable que en aquellos planteos más intensivos ya se está implementando en la práctica”.

“En otros, como es el caso de Magnesio o Zinc estamos estudiándolo un poco más antes de establecer recomendaciones generales”, añadió.

A continuación, Ferraris esgrimió: “Actualmente la fertilización se encuentra en un paso intermedio y muy relacionada a la fisiología del cultivo, por lo tanto surgieron en el mercado, y se encuentran ingresando a Argentina, una gran cantidad de moléculas de tipo orgánico con una actividad fisiológica dentro de la planta”.

“Estas moléculas actúan como mitigadores del estrés que podría provocar el uso de un herbicida de contacto tendientes a controlar yuyo colorado o apuntalan al cultivo para que no tenga una reducción de rendimiento tan severa en caso de estrés hídrico o alguna desfoliación causada por plaga o granizo”, añadió.

“Notamos que hay una grandísima diversidad de productos y una tendencia a una utilización creciente que año a año cuantificamos para tratar de seleccionar los mejores productos”, remarcó, y esbozó: “A su vez poder segmentar cuáles son las situaciones donde este tipo de moléculas, que suelen llamarse activadores de crecimiento o bioestimulantes (entre otros términos relacionados a su funcionalidad), comprobar en qué situación tenemos más chances de tener una respuesta positiva que justifique su uso”.

“La soja seguirá este camino de intensificación productiva, vemos que se están introduciendo nuevas variedades que están resultando un salto genético muy importante y en los próximos años alcanzar rendimientos de 6 toneladas en una soja de primera será posible”, sostuvo Ferraris y consideró: “Lo mismo en secuencias bastante intensivas de trigo – soja donde el trigo ya consolidó rendimientos del orden de 5 o 6 toneladas y luego una soja de segunda en el orden de 4 toneladas”.

“Es realmente es una demanda bastante intensiva de nutrientes en un corto período de tiempo y por lo tanto tendremos que hacer un manejo bastante racional de la fertilización”, enfatizó, y culminó: “Probablemente utilizar cantidades crecientes pero bien utilizadas para que no signifique un costo difícil de recuperar ni tampoco un deterioro ambiental producto de excedentes que se apliquen”.

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