Francia: Emmanuel Macron admitió fallas de inteligencia tras las violentas protestas

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, admitió este lunes graves errores en la planificación estatal y en la recopilación de datos tras las violentas jornadas de disturbios que sacudieron al país europeo y dejaron un saldo de 2.400 detenidos y 1.000 policías y gendarmes heridos. Pese a las fuertes críticas y a los reclamos de la oposición, el mandatario ratificó en su cargo al ministro del Interior, Laurent Nunez, quien había presentado su dimisión durante el fin de semana.
El funcionario había ofrecido su renuncia luego de que las manifestaciones por el costo de vida derivaran en destrozos, saqueos e incendios generalizados en distintas ciudades como París, Marsella, Lyon y Burdeos. Desde el Palacio del Elíseo comunicaron que el jefe de Estado rechazó la salida del ministro con el argumento de preservar el comando de las fuerzas de seguridad en un escenario de extrema tensión, aunque le exigió total transparencia y nuevos métodos operativos.
Los incidentes involucraron a unas 550.000 personas según cálculos oficiales, mientras que los organizadores elevaron la convocatoria a cerca de 800.000 participantes. En la región parisina, la fiscalía contabilizó 855 arrestos, de los cuales 557 continuaban bajo custodia policial. Asimismo, las autoridades judiciales abrieron investigaciones por lesiones graves, incluyendo casos en los que una adolescente de 17 años perdió un ojo en Mulhouse y un manifestante sufrió la amputación de una mano en Saint-Étienne.
La magnitud de los destrozos afectó incluso a edificios históricos. En Limoges, las llamas destruyeron gran parte del ayuntamiento del siglo XIX tras el derrumbe de su techo, mientras que en Marsella y Lyon se registraron ataques contra una comisaría, una oficina de turismo y dependencias municipales. Los alcaldes de las principales urbes solicitaron una reunión urgente con el primer ministro, Sébastien Lecornu, para evaluar los daños materiales.
El mandatario atribuyó la violencia a la infiltración de elementos insurreccionales, grupos radicales de extrema izquierda y delincuentes que aprovecharon las movilizaciones convocadas por sindicatos y organizaciones estudiantiles. Por su parte, referentes opositores como la líder de extrema derecha Marine Le Pen y el dirigente de izquierda Jean-Luc Mélenchon cuestionaron duramente la gestión del gobierno frente a la crisis social y de seguridad.