Celeste Ferreiro: La chivilcoyana que vivió de cerca las finales de la Selección Argentina levantando la tercera en Qatar y casi la cuarta en USA

Celeste Ferreiro: La chivilcoyana que vivió de cerca las finales de la Selección Argentina levantando la tercera en Qatar y casi la cuarta en USA
Celeste Ferreiro, una apasionada chivilcoyana del deporte y el fútbol, compartió su singular experiencia de haber presenciado dos Mundiales consecutivos, el de Qatar 2022 y el reciente Mundial 2026 en Estados Unidos. Su relato, cargado de emoción y anécdotas, pinta un cuadro vívido de la pasión que despierta la Selección Argentina en el mundo, una pasión que trasciende las canchas y se convierte en un fenómeno cultural y social.
La aventura mundialista de Celeste comenzó de manera espontánea, impulsada por la euforia colectiva. Tras la emocionante victoria de Argentina en las semifinales del Mundial de Qatar 2022, ella y una amiga tomaron la decisión de viajar para vivir la gran final en persona. "Fue nuestra primera experiencia de Mundial y nos encantó", relató Ferreiro que junto a una amiga vivieron las últimas dos definiciones del Mundo que disputó nuestro combinado nacional, describiendo el ambiente en el país anfitrión como "muy loco" y "mágico", especialmente con la inminente consagración de Lionel Messi y el equipo albiceleste.
Esta vivencia fue tan impactante y transformadora que ambas se propusieron una meta ambiciosa: asistir a todos los Mundiales futuros, un compromiso que habla de la profunda huella que dejó el fútbol en sus vidas.
Fiel a su promesa y con la pasión renovada, Celeste planificó su viaje para el Mundial 2026, que se llevó a cabo en Estados Unidos. Adquirió entradas para los cuartos de final y las semifinales, anticipando con entusiasmo las instancias decisivas del torneo.
La pasión por el fútbol ahora la llevaba a otro continente para seguir de cerca el desarrollo de la competición mundialista. La expectativa era palpable, y la posibilidad de ver a Argentina avanzar en el torneo era un motor fundamental para su viaje.
La chivilcoyana destacó la experiencia de vivir los partidos desde las tribunas, una vivencia que, según ella, es "algo único" e "increíble" para cualquier amante del deporte, expresó quien en su momento se destacara como jugadora de Hockey en Racing Club y equipos capitalinos.
Recordó con especial intensidad el partido contra Inglaterra, un encuentro que se sintió como una verdadera batalla desde el primer momento. "El himno de ellos, nosotros cantando el que no salta es un inglés, considero que no se escuchó porque nuestros cánticos lo taparon. Nuestro himno muy a los gritos, muy a flor de piel", rememoró, transmitiendo la intensidad y la carga emocional del momento. La previa, con el "banderazo" y la energía colectiva de los hinchas, fue igualmente "increíble", creando una atmósfera de hermandad y fervor.
Celeste relató la tensión y la emoción de los encuentros, describiendo la sensación de que cada partido era parte de una "película guionada" por el destino, con giros inesperados y momentos muy emocionantes. Aunque la Selección Argentina no llegó a consagrarse campeón del torneo, la experiencia de presenciar el campeonato y la final fue igualmente conmovedora y llena de aprendizajes.
Ferreiro recordó con particular dramatismo la última jugada de la final, donde el equipo español, que se consagró campeón, casi ve cómo se le escapa el empate. "España fue un justo campeón", afirmó, reconociendo el buen juego y la merecida victoria del equipo europeo pero también mencionó estar ubicada detrás del arco donde Argentina dispuso de dos ocasiones para igualar el partido luego del gol español en el segundo tiempo suplementario.
Un aspecto que sorprendió gratamente a Celeste fue la "pica" que percibió entre los hinchas ingleses y argentinos en las tribunas, una rivalidad histórica que se manifestaba en el ambiente. "No eran nada que ver con los españoles, por ejemplo, que lo tenías al lado y sumamente respetuosos", comentó, señalando una diferencia en la interacción con los aficionados de otras nacionalidades. Sin embargo, también destacó la sorprendente unión que se generaba en las tribunas, donde hinchas de distintas selecciones se mezclaban sin problemas, compartiendo la pasión por el fútbol. En el "banderazo", por ejemplo, se podían ver hinchas de diferentes clubes argentinos, como Central y Newell's, cantando juntos, una imagen impensada en el fútbol local, pero que en el contexto mundialista se convertía en un símbolo de unidad nacional.
La figura de Lionel Messi trascendió fronteras y culturas en ambos Mundiales, convirtiéndose en un verdadero fenómeno global. Celeste observó cómo el capitán argentino generaba una devoción inmensa, con fanáticos de todas partes del mundo —incluyendo indios, paquistaníes, chinos y coreanos— vistiendo su camiseta y cantando las canciones de la Selección, a pesar de no hablar español. "Es increíble lo que genera Messi", enfatizó, resaltando el impacto del astro rosarino en la cultura futbolística mundial. Esta devoción se manifestaba en la compra masiva de camisetas, con un abrumador 98% de las remeras argentinas siendo del "10", un claro indicador de su popularidad universal.
La chivilcoyana también reflexionó sobre la evolución del fútbol y la infraestructura de los Mundiales. Comparó los estadios de Qatar, descritos como "una cosa increíble" con aire acondicionado y escaleras mecánicas, con la experiencia en Estados Unidos. La inversión en Qatar no solo se limitó a los estadios, sino que incluyó el desarrollo de una moderna línea de subte que facilitaba el acceso directo a las canchas, una infraestructura "única" que hoy genera interrogantes sobre su futuro. Esta modernidad contrastaba con la pasión más tradicional que se vivía en las tribunas, creando una experiencia híbrida y fascinante.
Para Celeste, la Selección Argentina actual representa mucho más que un equipo de fútbol. Es un grupo que "nos hizo volver a creer", que transmite humildad, compromiso y unión. Los jugadores, según su percepción, "juegan como jugaría cualquiera de nosotros en la cancha", defendiendo la camiseta con una pasión que conecta profundamente con la gente. Esta generación ha logrado hitos históricos como dos Copas América, una Finalísima y un Campeonato Mundial. La experiencia de presenciar las instancias finales de un Mundial, como la final del Mundial 2026 en USA, es algo único para los fanáticos del deporte, un cúmulo de emociones y momentos inolvidables que quedan grabados para siempre.
Celeste concluyó que el reciente Mundial fue un torneo "de sufrir y agónico, pero también de disfrutar", donde cada partido ofrecía un "extra" para vivirlo hasta el final y nunca bajar los brazos. El Mundial Femenino en Estados Unidos, aunque diferente en su desarrollo, también fue una muestra de la pasión y el espíritu competitivo del fútbol a nivel global.
A su parecer en 2022, la Selección fue de menor a mayor pero terminó consagrándose desplegando un buen fútbol, mientras que, en USA quizás no fue tan regular pero llegó a la Final sacando a relucir su argentinidad en el juego sin darse nunca por vencido y saliendo adelante en los momentos más difíciles.
La chivilcoyana espera con ansias el Mundial de 2030, que podría tener sedes compartidas entre Argentina, Uruguay, España, Marruecos y Portugal, lo que promete ser una experiencia "movida" y llena de nuevas emociones para los aficionados. La posibilidad de que Argentina sea parte de la organización de un futuro Mundial es un sueño que mantiene viva la llama de la pasión futbolera.
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