Adiós a un símbolo eterno de Villarino: en las últimas horas falleció Claudio Palomeque

Adiós a un símbolo eterno de Villarino: en las últimas horas falleció Claudio Palomeque
El Club Atlético Villarino está de luto. En las últimas horas se conoció la triste noticia del fallecimiento de Claudio Osvaldo Palomeque, una figura monolítica e indiscutible de la institución albiazul. Su partida deja un vacío imposible de llenar en la comunidad deportiva de Chivilcoy, pero su legado ya quedó grabado a fuego en la historia y en el corazón de toda una comunidad futbolera.
Hablar de Claudio Palomeque es, lisa y llanamente, hablar del Club Villarino. Pocas veces en el fútbol local la identidad de un hombre y una camiseta lograron fusionarse de manera tan genuina.
Palomeque convirtió al club en su segunda casa durante la vida de sus padres y en su verdadero hogar desde que le tocó afrontar la pérdida de ellos. Allí pasó sus días, sus esfuerzos y sus alegrías más grandes.
De la gloria en la cancha a la gloria en el banco
Su historia con la redonda en el club de sus amores tuvo pasajes inolvidables. En sus comienzos vistió la camiseta número diez con un juego vistoso y elegante. Sin embargo, cuando Villarino atravesó una época dorada y comenzó a sumar nombres de jerarquía al plantel, el técnico Lausano no dudó en reubicarlo: lo puso de tres. Desde la banda izquierda impuso su juego en la banda durante el resto de su carrera en la Primera división, convirtiéndose en un baluarte, un batallador incansable y campeón vestido de azul y blanco.
Pero su gloria en la institución no terminó con los botines colgados. En el año 2003 alcanzó una gesta épica al consagrarse campeón como director técnico, liderando a Villarino en un torneo inolvidable cuya final le ganó al poderoso equipo de Independiente por 1 a 0 de visitante. Claudio logró así el privilegio reservado a unos pocos elegidos: dar la vuelta olímpica tanto dentro del campo de juego como desde el banco de suplentes.
Un homenaje justo y en vida
Si algo reconforta a la comunidad albiazul en esta hora de dolor, es saber que el reconocimiento le llegó a tiempo. El pasado domingo 10 de agosto de 2025, bajo un sol radiante y con una multitud acompañando la ceremonia, el Club Villarino inauguró oficialmente su cancha bautizándola con el nombre de “Claudio Osvaldo Palomeque”.
El acto, que contó con la bendición del Padre Hernán Lucía y la presencia de autoridades municipales como el intendente Guillermo Britos, fue el justo premio para el hombre más representativo de la historia del club. Pese a su habitual modestia y a que solía negarse a las luces del protagonismo, ese día su nombre quedó inmortalizado para siempre en las paredes del predio.
El dolor de toda una familia albiazul
Tras conocerse la noticia, las redes sociales y la vida institucional de Villarino se vistieron de luto. Desde la comisión directiva informaron la suspensión total de las actividades previstas, expresando: “Se nos fue un histórico de nuestro querido Villa. Una persona que dejó su huella y que siempre será parte de la historia del club. Todo Villa te llevará siempre en el corazón”.
El ambiente del fútbol local no tardó en volcar sus condolencias. Emiliano González, actual DT de la Primera división, lo despedía con profundas palabras: “Hasta tus últimos segundos en el Club y para el Club, ¡increíble! Nos queda a los que quedamos hacer a Villarino más grande, ese era tu sueño y esa será nuestra misión”. Asimismo, el expresidente Martín Bastiani remarcó el amor incondicional del referente: “No había una charla en la que no se hable algo del Club. ¡¡¡Sangre azul y blanca de verdad!!!”.
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