Gonzalo Pérez: “La estrategia de los productores fue posicionar al cultivo de girasol"

El ingeniero agrónomo, Gonzalo Pérez, es Jefe de la Agencia de Extensión Rural del INTA de la ciudad de Bolívar.

En diálogo con Radio del Centro se refirió a las distintas variables del cultivo de girasol en el centro-oeste de la Provincia de Buenos Aires.

“Fue un cultivo importante en la zona en la década del ’90, donde era el principal de producción en la cosecha gruesa, después fue perdiendo protagonismo y actualmente dentro de los cultivos de gruesa es el tercero en superficie después de soja y de maíz”, comentó Pérez al respecto.

Seguidamente, señaló: “De todos modos esta campaña por dos cuestiones: es un año pronosticado ‘Niña’ y por lo tanto, más seco y a su vez por el precio que tiene el girasol (es uno de los cultivos que mejor precio tiene) la superficie aumentó y se sembraron algunas hectáreas más que en otros años”.

“El estado de los cultivos es bueno y principales problemas que tuvimos fueron días con más frío de lo normal pero en cuanto a las precipitaciones, si bien en algún momento tuvimos déficit, nos acompañaron en los últimos días y por lo tanto, estamos con un estado hídrico bastante bueno para la época del año”, consignó Pérez.

Asimismo, esgrimió: “La estrategia de los productores fue posicionar al cultivo porque agronómicamente dentro de los cultivos de gruesa es uno de los que mayor adaptación tiene por una cuestión que posee una raíz capaz de explorar mayor superficie de suelo, mayor profundidad, tomar agua de napa freática cuando están un poco más abajo”.

“Puede llegar al período crítico cuando generalmente el cultivo florece, fin de diciembre o durante enero, con buena cantidad de raíces para poder tomar agua de profundidad superiores”, destacó.

A este respecto, Pérez exclamó: “El cultivo tiene un potencial de rendimiento bastante interesante. Llevamos adelante ensayos de cultivares, la campaña anterior tuvimos un promedio de rendimiento de alrededor de 4.000 kilos con algunos rendimientos superiores incluso”.

“De todos modos, existe una brecha tecnológica y de manejo entre los rendimientos que obtenemos de los ensayos en relación a los obtenidos por el productor que generalmente varían entre 2, 3 o 3.500 kilos en el mejor de los casos que tiene el productor en el lote”, advirtió.

Y consideró: “Puede obedecer al aporte tecnológico porque deben ajustarse prácticas de manejo en cuanto a la densidad, a la fertilización y también porque en otros casos se los destina no a los mejores lotes sino a aquellos que tienen algunas limitantes, por lo tanto se encuentra un poco castigado el rendimiento del cultivo”.

“Es un cultivo que necesita nutrientes, y si bien tiene la posibilidad de tomarlos en mayor profundidad del suelo, cuando se quieren lograr los altos rendimientos debemos fertilizarlo al cultivo principalmente con fosforo y con nitrógeno, asimismo azufre, que pueden ser al voleo o en estadíos iniciales del cultivo”, espetó.

En tal sentido, añadió: “Los requerimientos en cuanto a fosforo son similares a un cultivo de soja y un poco menores en relación al de maíz, mientras que, los requerimientos de nitrógeno son similares a un cultivo de maíz tardío o sorgo, menor demanda que un maíz temprano que necesita mayores requerimientos”.

“En cuanto a micronutrientes el boro tiene respuesta en aplicaciones foliares al cultivo de girasol”, acotó Pérez.

Además, comentó: “Al momento de elegir variedades hay que tener en cuenta el control de malezas ya que en el cultivo tenemos la posibilidad de utilizar girasoles tradicionales o con resistencia a algunos herbicidas pudiendo utilizarse distintas estrategias de control y rotación de herbicidas para con algunas malezas problemáticas como el yuyo colorado”.

“Asimismo se pueden elegir híbridos en cuanto a la calidad que en girasol es muy importante la materia grasa que produce, el porcentaje de aceite que pueden también ser diferentes a partir de girasoles convencionales o altoleico donde el productor puede cerrar algún contrato para esta clase”, precisó.

El ingeniero esbozó que además el girsaol: “es un cultivo que tiene bastante plasticidad en cuanto a la densidad de siembra, poseyendo un amplio rango con respecto a la cantidad de plantas que debemos lograr a cosecha por hectáreas, que es importante según el ambiente que lo vayamos a posicionar, la cantidad de recursos que tenga”.

“Otro tema importante es la fecha de siembra porque generalmente si es temprana nos estamos cubriendo algunas enfermedades cercanas a cosecha como puede ser la Sclerotinia que generalmente aparece en fecha de siembra más tardía, el llamado girasol de segunda”, remarcó.

Acto seguido, especificó: “Existen otras enfermedades como el mildiu una enfermedad donde se pueden elegir híbridos que tiene cierta tolerancia; después se precisa el monitoreo con respecto a insectos donde generalmente se pueden llegar a tener en el suelo a la siembra del cultivo afectando al stand de plantas y en etapas de floración o posteriores con ataques de isocas que pueden llegar a perjudicar al área foliar del mismo”.



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