Gustavo Bustos: “El primer aspecto a lograr para tener políticas de estado es el consenso"

Con la excusa del nuevo libro que está escribiendo, charlamos con Gustavo Bustos de política. Bustos además de ser escritor es referente en Chivilcoy de Libres del Sur.

Entrevistado por Radio del Centro, Bustos en principio manifestó: “Ahora tengo un borrador de un libro de política, me falta un poco porque primero lo quise hacer sustancioso y comprimí mucho, después me di cuenta que alguien que haya leído y tenga una cultura general pueda llegar a comprender algunas cuestiones, por lo tanto ahora estoy abriéndolo para que pueda llegar más a gente”.

“Todo es política, la vida es política. Cuando hice un viaje para conocer Grecia, me enteré que en griego la palabra apolítico significa idiota y a quienes enviaban al ostracismo era a la gente que no se interesaba por los asuntos públicos, por la comunidad. Tenían la cuestión de separar lo público de lo privado”, señaló Bustos, y deslizó: “El libro en algún momento saldrá y espero que sea antes de las elecciones”.

-¿Libres del Sur?

-Libres del Sur está más identificado como la izquierda progresista pero practicamos una especie de política que denominamos el aquí y ahora, aquello que está al alcance de nuestras manos sin pretender modificar el mundo pero hacer algunas cosas en el lugar donde estamos.

Veníamos trabajando tranquilos, prácticamente sin hacernos visibles y en marzo de 2020, que el mundo nos trajo este virus, en nuestro caso tenemos merenderos, personas trabajando en huertas quienes no tienen ingresos genuinos, hay una parte que es activa y percibe el salario social complementario, que este gobierno lo cambió para unificar en ‘Potenciar Trabajo’. Son personas cuyos ingresos no les alcanza y percibe $ 10.300 que es el salario social más bajo, mucho no podrá hacer.

-¿Son muchas las personas que perciben el salario social?

-Existe un mito tremendo porque en realidad la cantidad de planes de la Nación, de acuerdo a los últimos datos existentes, ascienden a 820 mil. Si lo tomamos en cantidad de población o gente que debería estar en actividad no llega a un 2 por ciento. Es un mito que quien trabaja debe aguantar al que no lo hace, como si todos los males que tiene nuestro país es culpa de esa gente que no tiene un trabajo formal. Nadie es culpable de no tener estudio ni posibilidades de acceder a una universidad o a un trabajo bien remunerado.

En países desarrollados puede llegar a existir hasta un 5 por ciento de población crónica que no quiere trabajar, que está fuera del sistema. No obstante, el problema que tenemos en Argentina es el desorden porque si tenemos solamente un millón de personas con planes y tenemos 50 millones de habitantes, tenemos un agujero negro que nos come.

-Volvieron las clases presenciales, ¿Su parecer con respecto a la educación?

-Sabemos que la igualdad de oportunidades es una ficción y al hijo del pobre le costará mucho más llegar a la Universidad a excepción que se encuentre armado de un proceso mental de superarse en la vida y hacer grandes sacrificios para poder acceder a Universidad para recibirse.

Pese a que nuestros políticos hayan puesto leyes obligando que se complete la escuela primaria y se termine la secundaria, no obstante, la deserción es muy grande. Hace dos atrás cuando teníamos un local en la calle Pueyrredón y anotábamos personas para ayudarlas, tomábamos los datos donde algunas no habían completado sus estudios primarios ni secundarios.

En educación deberíamos tener deserción cero porque el mismo maestro detecta cuando un niño no concurre a la escuela y de alguna forma el sistema educativo debe encadenarse para llegar hasta esa casa, averiguar por qué ese niño no concurre y se cumpla con la ley en relación a que pueda recibir la educación.

-Vuelvo al libro, ¿Tiene alguna temática en particular?

-Es una visión que fui armando con el correr de los años. Me gusta escuchar a personas que tienen algún conocimiento para enriquecerme. A mí me decían que una persona que llega proveniente de otro país como Bolivia o Paraguay venía a quitar el trabajo a los argentinos.

En realidad, observando la situación desde otro contexto, esas personas vienen escapando de una realidad de hambre y miseria de sus países a buscar un futuro en este caso en Argentina, donde realiza las tareas que la gente local no hace. Asimismo, a través de los años se van integrando a las comunidades, van teniendo hijos argentinos, algunos se nacionalizan. No son enemigos, caso contrario, se tiene una visión nacionalista equivocada.

-¿Qué le hace falta a Argentina?

-A este país le falta trabajo. Esa falta de fuentes laborales deterioró desde hace muchos años nuestro sistema societario. Con un trabajo la persona de a poco va recuperando su dignidad. Sabemos los problemas que tenemos en nuestro país y quienes gobiernan o gobernaron también lo saben, no son ignorantes sino personas preparadas.

Todos los gobiernos prometen que se radicarán empresas, que habrá inversiones pero en la realidad no se concretó por diferentes motivos. Es un deterioro de años y el nivel de pobreza está alcanzando el 60 por ciento. Si realmente no hacen algo terminará explotando porque la contención abajo la está haciendo gente que no tiene inserción en la política.

-¿Porqué el empresario no puede dar más mano de obra?

-El costo laboral de alguien que emprende, que tiene un trabajador en blanco es igual a tener otro más. Son muy altas las cargas impositivas y seguramente están conscientes que Argentina tiene un 50 por ciento de la economía en negro. Si no se baja el costo laboral del empleador y no se reforma, es imposible que se pueda blanquear esa parte de la economía, que precisamos tribute, que todas las personas puedan acceder a una obra social. Con trabajo es la única manera de poder progresar.

-¿La política nacional actual?

-A través de los años la política se convirtió en una corporación de familias, de parientes, de amigos y es muy difícil hacer cambiar a una corporación cuyo propósito más grande es sostener su bolsillo, a su familia, su modo de vida. En la justicia ocurre lo mismo, también es una corporación, no accede cualquiera y de hecho, el ingreso es también por la política.

-Ese cambio de país que tanto se pregona, ¿Por dónde empezaría?

-Cuando pregunto a personas conocedoras en distintas materias cómo empezarían a cambiar este país en relación a los aspectos prioritarios algunos me hablan de educación, otros de generar trabajo, de bajar impuestos. No obstante, el primer aspecto a lograr para tener políticas de estado es el consenso, el entendimiento entre todas las partes que participan o representan a la política para hacer las cosas correspondientes. Aquello que más me indigna es que saben lo que se necesita, pero no entiendo por qué no lo hacen, empujando a la mayoría de los ciudadanos de la pobreza a la miseria.

-¿Cree en ‘La Grieta’?

-Con esta excusa de la grieta, que hay dos facciones como en pugna, en lucha…en realidad ambas están gozando del poder.

Muchas veces terminamos eligiendo el menos malo, no hay una puja entre mejores porque cuando tengamos la posibilidad de elegir entre mejores la situación cambiará. Actualmente muchas personas votan anti o en contra de, no a favor de un candidato.

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