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“Hay un componente inflacionario que tenemos en Argentina desde 2002 con una distorsión tremenda..."

Martín Herscovich


“Hay un componente inflacionario que tenemos en Argentina desde 2002 con una distorsión tremenda sin saber a esta altura que es caro y que es barato”



El economista chivilcoyano, Martín Herscovich, nos ayuda a comprender dónde se encuentra Argentina a partir del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania como asimismo si las decisiones tomadas por el gobierno, a su parecer, van en sintonía con el contexto internacional.

En principio, Herscovich manifestó: “La guerra entre Rusia y Ucrania provocó un aumento significativo en muchos commodities especialmente en el trigo que observamos en las últimas semanas porque Rusia y Ucrania concentran casi el 30 por ciento de las exportaciones mundiales.

También se observan aumentos en el gas, Rusia es un gran productor y tienen un problema grande en Europa porque no saben de dónde van sacarlo.

Los aumentos que ya se venían dando en gas, fertilizantes, aluminios, metales, trigo, maíz, soja se vieron acentuados por la guerra en Europa”.

Posible cierre de exportaciones y aumento de retenciones

“Algunos en Argentina lo vemos como una oportunidad pero para el gobierno es un problema y surge el tironeo político – económico de los últimos días, apareciendo el fin de semana una resolución en torno a que se cerraban las exportaciones de harina de soja y aceite de soja siendo Argentina el principal exportador de ambos productos.

La soja tiene una retención del 33 por ciento, la harina y el aceite una retención de un 31 por ciento, un poco menos y equivale a un diferencial para agregar valor supuestamente, aunque puede verse también como una transferencia del productor hacia la industria.

Generalmente cuando mediante una resolución se cierran las exportaciones obedece a que habrá un aumento de las retenciones, aunque todavía no hubo ninguna notificación oficial y el campo se encuentra en alerta porque tienen el temor que las retenciones en harina y aceite alcancen el 33 por ciento.

Más incremento no se podría, aunque en Argentina las leyes no están para cumplirse, porque cuando no se aprobó el presupuesto de 2022 se cayeron las facultades delegadas que tenía el poder ejecutivo para poder aumentar mediante decreto las retenciones.

Actualmente, según los constitucionalistas, cualquier aumento mínimo ya sea que se aumente en un punto las retenciones tiene que pasar sí o sí por el Congreso y claramente habrá una disputa política de llegar a la Cámara”.

Exportaciones y precios

“El aumento del precio de los alimentos para los países que son netamente importadores se les encarecerá para la población y generará mayor pobreza e incluso hambre. Argentina es un país exportador de alimentos y el gobierno buscó, durante los 20 años que venimos teniendo retenciones, desacoplar el precio de las materias primas en el exterior con el interior justificando las retenciones con respecto a pagar más baratos los alimentos en el país que afuera.

A la luz de los hechos y la experiencia claramente no sucedió en 20 años porque nuestro país es el que más inflación tuvo en Latinoamérica y el año anterior llegamos a un 50 por ciento. Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay que no tienen retenciones cuentan con niveles de inflación del 8 o 10 por ciento. El único fin que tienen las retenciones es tributario con el propósito de recaudar.

De hecho, el precio de la carne no bajó y estaban cerradas las exportaciones. Pueden bajar circunstancialmente en un momento de temor del mercado pero dura algunos días nada más”.

Desabastecimiento

“Cuando se tiende a poner los programas de Precios Cuidados se produce desabastecimiento y en el supermercado no conseguimos aceite, harina, distintos productos básicos.

La realidad es que si la industria tiene que producir a un valor menor del costo que tiene no lo producirá sino que hará lo mínimo e indispensable para cumplir con el gobierno para que no lo multe y se dedicará a hacer otra cosa.

En los últimos tiempos, el conflicto de Rusia y Ucrania que nadie preveía llevó a que no pudieran salir los embarques para todo el mundo, genera desabastecimiento y todos los grandes países exportadores como Egipto, China, salen a comprar y hace disparar los precios en el mundo por temor a quedarse sin trigo ahora y en el futuro”.

Trigo

“Todos los commodities, después de la pandemia tocaron un piso muy bajo, durante 2020 y 2021 fueron creciendo mucho, de la misma manera que los costos para los productores agropecuarios.

No obstante, el trigo tiene un cupo de exportaciones limitadas y garantiza a los molineros cierta cantidad de stock para abastecer al mercado local y aunque no suban las retenciones es lo mismo que un desacople de los precios porque al productor le queda únicamente vender al molinero y pagará lo que quiera.

El trigo en el precio del pan incide en un 13 por ciento y el resto de lo que se cobra son impuestos, logística, molinería y comercialización. El trigo únicamente abarca un 13 por ciento en el precio del pan que es muy poco y un aumento del 40 por ciento del trigo a nivel mundial implica un 5 por ciento de aumento en el pan, no se justifica que lo cobren más caro por ello”.

Inflación

Hay un componente inflacionario que tenemos nosotros en Argentina desde 2002 que es muy alto y tergiversa todos los precios con una distorsión tremenda sin saber a esta altura que es caro y que es barato. Sin embargo, no tiene que ver con el accionar de los empresarios ni de los productores agropecuarios o commodities a nivel mundial porque recién Estados Unidos tuvo la inflación más alta de los últimos 50 años el año anterior y fue de un 7 por ciento que en Argentina tenemos en 2 meses. El único componente especial que tiene nuestro país pasa por un gasto público desmedido hace muchísimo tiempo y se financia con emisión monetaria básicamente o con deuda”.

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