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Hilando ideas.

Desde que asumió como Ministro de Economía Sergio Massa, hubo cuatro millones más de pobres, el dólar pasó de 300 pesos a 1.000 pesos, la inflación en alimentos creció enormemente y el salario real bajó a la mitad como también la jubilaciones, se convirtieron en inhumanas.

No hubo cortina de humo que pudiera ocultar lo que estaba ocurriendo. Mucho dinero gastó el candidato Sergio Massa y sus seguidores para disimularlo, pero no les alcanzó.

Sabido es que no hay libertad sin orden; que no hay libertad sin seguridad; no hay libertad sin justicia; no hay libertad con pobreza; que no hay libertad con inflación. Sabido es, que estos preceptos, son los pilares fundamentales para que haya estabilidad económica y desarrollo en democracia.

El candidato Javier Milei lo captó como nadie e inteligentemente, se pone en acción. Su postura discursiva, giró en todo momento en restablecer la libertad como condición para eliminar los flagelos que la carencia de la misma, trae aparejado.

Entre la realidad que circunda al individuo diariamente y la propuesta política presentada, hizo que la sociedad lo asimile sin resistencia alguna. La libertad plena implica riesgos a asumir y la metáfora sería: “Si el edificio se incendia, lo lógico implica tener que bajar por la escalera aunque desde luego sea peligroso, pero de ningún modo tirarse por la ventana o quedarse en el mismo lugar”.

La gente apostó por la sensatez y simplicidad de la propuesta de Milei y no, por la continuidad de lo conocido por Massa. Entendió que restringiendo la libertad, aparecen los problemas que la falta que de ésta, le acarrea. Paulatinamente, fue dejando de lado el perimido discurso proteccionista y populista esgrimido por el candidato oficialista Massa.

Prefirió asumir el riesgo y no sin desesperación de elegir entre un candidato no ortodoxo en su formas y modales, que elegir a aquel otro que constituye una trágica falsificación de la libertad que con evidencia, hunden y cada vez más profundamente en la pobreza y desigualdad a los argentinos. Aún presentándose con buenos modales Massa, el electorado advirtió que escondía una nueva forma de opresión.

Un dilema tiene dos soluciones, aunque conocemos las dos soluciones, ninguna nos gusta. Hace apenas una semana lo resolví acudiendo al orígen propio de nuestro partido radical que no es otro que la defensa irrestricta de la libertad. Somos liberales pero no libertarios. Nuestro trabajo desde la oposición en la que nos colocó el electorado, continúa.


Por Luis María Mariano.


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